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Problemas globales, soluciones multilaterales

por 3 diciembre, 2020

Problemas globales, soluciones multilaterales
En el PNUD están convencidos que es desde el multilateralismo donde se deben seguir enfrentando los desafíos globales, incluyendo los del cambio climático. En este ámbito, valoran altamente importante reconocer el liderazgo y la contribución de Chile, en particular como titular de la Presidencia de la COP 25. Respecto a los desafíos que ha implicado enfrentar la pandemia, el PNUD advierte que los gobiernos han movilizado enormes recursos y deberían ser capaces colectivamente de avanzar hacia la sostenibilidad, la inclusión y la equidad.
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El pasado 24 de octubre se cumplió el 75º aniversario de la Organización de las Naciones Unidas, en medio de un complejo escenario global en el cual,  y en palabras del Secretario General, António Guterres, el mundo enfrenta un “superávit de desafíos multilaterales y un déficit de soluciones multilaterales”.

El 2020 es además un año que estará indeleblemente marcado por la pandemia de COVID-19 y sus efectos sociales, económicos e incluso políticos, que han afectado ya grandemente el modo de vida de nuestras sociedades, poniendo de relieve la importancia de la interconexión global.

Ante una situación sin precedentes, que ha puesto de manifiesto tanto la necesidad como los límites de la acción colectiva, cabe plantearse la interrogante sobre el futuro del multilateralismo y la cooperación internacional ante desafíos transnacionales.

Si bien se llevan adelante esfuerzos para que la pandemia pueda ser controlada en un futuro cercano, las economías y las instituciones sociales tardarán años en recuperarse. Por ello, la cooperación internacional puede y debe abordar de manera igualmente urgente otros desafíos globales como el cambio climático.

Al tomar la pandemia como una prueba de la capacidad colectiva para abordar problemas globales, encontraremos que hay brechas importantes por atender. Aunque existen instituciones preparadas para abordar una crisis de este tipo — como la Organización Mundial de la Salud— hemos visto desafíos para concretizar acciones coordinadas entre los países.

Y en lo que concierne a la respuesta a los efectos de la pandemia, muchas sociedades han expresado insatisfacción porque no ha sido lo suficientemente rápida.

Está claro que la pandemia nos da una señal de alerta, poniéndonos frente un aviso de lo que podría ser un futuro de creciente vulnerabilidad humana. Al mismo tiempo, la pandemia nos presenta el reto de pensar en un futuro alternativo.

Es el momento de tomar acciones para contrarrestar la percepción de que el multilateralismo está alejado de las necesidades de las personas. Se debe asumir el compromiso de demostrar a los ciudadanos que las respuestas multilaterales pueden lograr resultados mejores de los que ningún país podría lograr por sí mismo, por ejemplo, en el desarrollo de una vacuna,  y el acceso a ella, en diseñar medidas de recuperación económica o en asegurar el financiamiento para retomar los procesos de desarrollo.

En el PNUD estamos convencidos que es desde el multilateralismo donde se deben seguir enfrentando los desafíos globales, incluyendo los del cambio climático. En este ámbito, valoramos altamente es importante reconocer el liderazgo y la contribución de Chile, en particular como titular de la Presidencia de la COP 25. Chile ha sido el primer país en la región de Latinoamérica y el Caribe en presentar la actualización de sus contribuciones nacionales determinadas (NDC).

Al analizar los factores que crearon un terreno fértil para los efectos de la COVID-19 debemos incluir la insuficiencia de acciones para abordar las desigualdades, proteger el medio ambiente, empoderar a las mujeres y promover la gobernanza y el estado de derecho.
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Sin duda el tema de desigualdad de género es otro ámbito donde se deben mostrar resultados post-pandemia que beneficien a nuestras poblaciones.

Como parte del trabajo que desarrolla el PNUD en Chile, durante septiembre acompañamos al Ministerio de Desarrollo Social y al Instituto Nacional de Estadísticas en la preparación de una encuesta para medir los impactos socio-económicos del COVID-19 en los hogares. Entre sus conclusiones, los resultados de la encuesta pusieron de manifiesto fuertes desigualdades de género, que se amplificaron con la pandemia.

Aún hay mucho trabajo por hacer para crear espacios en que las mujeres estén mejor representadas en las esferas económica, política y social.

Alrededor del mundo, los gobiernos están movilizando enormes recursos para recuperarse de los estragos causados por la pandemia. Y al reflexionar sobre el uso de estos recursos, deberíamos ser capaces colectivamente de reconstruir avanzando hacia la sostenibilidad, la inclusión y la equidad.

Y si desde el ámbito multilateral acordamos guiarnos por estos principios, la Agenda 2030 y el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático son ahora más relevantes que nunca como hojas de ruta para avanzar hacia esos objetivos.

Al analizar los factores que crearon un terreno fértil para los efectos de la COVID-19 debemos incluir la insuficiencia de acciones para abordar las desigualdades, proteger el medio ambiente, empoderar a las mujeres y promover la gobernanza y el estado de derecho. En este marco, en PNUD consideramos que los ODS no son solamente un camino para impulsar el progreso, sino también para gestionar los riesgos a los que se enfrenta ese progreso. Asimismo, son una herramienta de prevención, que puede ayudar a abordar mejor futuras crisis.

Nuestro Secretario General, así como el Administrador del PNUD, hacen un llamado a los países para “reconstruir mejor”. Ello requiere pensar e invertir en el futuro, con un enfoque en el desarrollo sostenible y el fortalecimiento de la resiliencia de nuestras sociedades. Al mismo tiempo, el aniversario 75 de las Naciones Unidas presenta un buen punto de inflexión para mirar hacia atrás e imaginar “el futuro que queremos”.

Para enfrentar los desafíos que afectan a nuestro mundo, necesitamos unir nuestras voluntades, nuestros pensamientos y nuestras acciones. La pandemia nos pone frente a la urgencia ineludible de atender simultáneamente los estragos de la crisis y avanzar hacia un desarrollo sostenible.es nuestro punto de partida. El momento de acelerar el progreso hacia ese futuro que queremos debe ser ahora.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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