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Enfrentar los problemas del trabajo con las herramientas de la educación y una perspectiva humana

por 1 octubre, 2021

Enfrentar los problemas del trabajo con las herramientas de la educación y una perspectiva humana

Crédito: ATON

Esperamos que en la nueva Constitución los temas de la formación para el trabajo y el aprendizaje a lo largo de la vida sean parte central de las políticas a empujar desde el Estado, comprendiendo que, el contar con más oportunidades de desarrollo y crecimiento para las trabajadoras y los trabajadores, permitirá sentar las bases para la construcción de una sociedad más justa, próspera y feliz.
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En los últimos días, la Bolsa Nacional de Empleo (BNE), dependiente del Ministerio del Trabajo, ha entregado diferentes cifras relacionadas con el mundo laboral femenino, revelando que la brecha salarial entre hombres y mujeres se empina un 15% en detrimento de las trabajadoras. Esta tendencia es uno de los principales problemas a abordar dentro de la promoción de una equidad de género concreta y visible en el contexto de un mercado laboral en plena transformación. Complementariamente, esto se suma a las tendencias ya visibilizadas por la última encuesta Casen, respecto del retroceso de la inclusión de las trabajadoras a la fuerza laboral pospandemia, afectando lo logrado en más de una década de progreso firme en la ocupación y actividad laboral de mujeres, y así también un deterioro global en aspectos socioeconómicos de mujeres jefas de hogar y sus familias.

Con todo, el informe de la BNE también muestra un interesante dato: es que la diferencia de ingresos entre hombres y mujeres disminuye e incluso se vuelca de forma positiva hacia el mundo femenino en algunos sectores, como la construcción, actividades de recreación y administración pública, donde ellas reciben una remuneración, en promedio, mayor que la de los hombres, variando desde 2% a 5%. Particularmente, el caso de la construcción resulta llamativo, al ser un sector productivo dominado mayoritariamente por la presencia masculina, siendo, desde ahí, un campo de difícil acceso para las mujeres trabajadoras.

Esta experiencia acumulada nos ha llenado no solo de inspiradores momentos de superación en cada una y cada uno de nuestros estudiantes, sino también de sólidos aprendizajes y experiencia en entender las necesidades de las personas adultas pertenecientes a los sectores de menores ingresos del país, particularmente en lo que se refiere a reencantar a cada persona que estudia con nosotros con el fenómeno del aprendizaje y en facilitar el logro de metas laborales que, de forma previa a la capacitación, se veían lejanas o inalcanzables.

Esto, de distintas maneras, coincide con una realidad que a diario vemos en el Instituto de Formación y Capacitación Popular, INFOCAP. En nuestras salas de clases, las mujeres han aumentado su presencia en cursos como el de Instalaciones Eléctricas, donde representan casi un tercio de los estudiantes totales. Este alto interés por oficios que tradicionalmente han sido ocupados por el mundo masculino se extiende también a la formación en Gasfitería y Trazado en Construcción, donde las mujeres representan entre 25% y 30% de los cupos. Todo lo anterior se suma a lo vivido por miles de otras mujeres que se han formado en nuestra institución en las últimas décadas, buscando una nueva oportunidad de aprendizaje, trabajo y autonomía.

La formación propuesta por INFOCAP prepara, en un corto tiempo, a trabajadoras y trabajadores para que puedan integrarse rápidamente al mundo del trabajo, apoyando con esto la reactivación económica y, lo que es más importante, dándoles la posibilidad a mujeres y hombres de acceder a ingresos dignos y a volver a tomar una ruta de desarrollo laboral y educativa adaptada a este tiempo y contexto. Esta experiencia acumulada nos ha llenado no solo de inspiradores momentos de superación en cada una y cada uno de nuestros estudiantes, sino también de sólidos aprendizajes y experiencia en entender las necesidades de las personas adultas pertenecientes a los sectores de menores ingresos del país, particularmente en lo que se refiere a reencantar a cada persona que estudia con nosotros con el fenómeno del aprendizaje y en facilitar el logro de metas laborales que, de forma previa a la capacitación, se veían lejanas o inalcanzables.

El contexto laboral y económico que ha sido descrito en diversos informes gubernamentales durante los últimos meses nos alarma y nos presiona a hablar con más fuerza de estos temas que consideramos de máxima relevancia para el bienestar de las y los habitantes de nuestro país. Durante el último año, y de forma notoria, vemos cómo nuestra comunidad de estudiantes declara niveles alarmantes de desempleo y bajos ingresos, sumado ello a los diversos problemas personales y familiares que se encuentran relacionados a esta inestabilidad laboral.

Particularmente, en el caso de las mujeres, vemos una alta demanda por formación para el trabajo, principalmente para independizarse económicamente y dar soporte al rol de jefa de hogar que más de 60% de ellas ocupa. Por cierto, la tarea es compleja. Desde INFOCAP constatamos la necesidad de generar  más espacios y recursos para dar una formación laboral de calidad, sensible a las necesidades educativas de personas adultas y conectada a los requerimientos del mercado laboral. Así también, podemos dar fe de la enorme motivación, esfuerzo y ganas de aprender que los y las estudiantes aportan a sus procesos formativos.

Creemos que, en esta línea, es fundamental el rol del Estado y la sociedad civil para compatibilizar los problemas de base y los recursos disponibles, tanto desde lo material como lo humano. Desde aquí, comprendemos que tanto el problema de las brechas salariales de género, como los de la precarización laboral o la informalidad en el trabajo, son todos problemas que deben abordarse con visión humana y con especial énfasis en la educación, convocando no solo a trabajadoras y trabajadores, sino también a empresas y organismos públicos en el desafío de responder como país a un mundo que nos presenta cada vez más incertidumbres y menos certezas.

Esperamos que en la nueva Constitución los temas de la formación para el trabajo y el aprendizaje a lo largo de la vida sean parte central de las políticas a empujar desde el Estado, comprendiendo que el contar con más oportunidades de desarrollo y crecimiento para las trabajadoras y los trabajadores permitirá sentar las bases para la construcción de una sociedad más justa, próspera y feliz.

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