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Territorios rurales y el día mundial de la alimentación Opinión

Territorios rurales y el día mundial de la alimentación

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José Navea
Por : José Navea Investigador
 Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural
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En base a estos resultados y considerando que los territorios rurales son parte de un mundo incierto, se vislumbra la necesidad de una adecuada comprensión de las dinámicas de los impactos y los factores que permiten que los sistemas alimentarios puedan recuperarse de estos shocks y proveer alimentos de manera sostenible e inclusiva en estos territorios, para así impulsar acciones de política que permitan la generación de un sistema alimentario más resiliente y que sea capaz de sobreponerse a esta y otras tormentas perfectas que nos depare el futuro.


La alimentación en el mundo se ve actualmente tensionada por una tormenta perfecta. Los impactos del cambio climático, los efectos de la pandemia en las cadenas logísticas y su repercusión en el nivel de ingresos y empleo, además del continuo aumento del precio de los alimentos a nivel global, ponen en una encrucijada al sistema alimentario mundial y su rol de alimentar a la población.

Hace ya un tiempo el aumento del precio de los alimentos es un tema que ha dado de hablar, y no es para menos dado su centralidad en nuestra vida diaria. Actualmente, algo tan cotidiano y básico, que incluso debiese estar asegurado, parece verse amenazado. Esto que sentimos a nivel de cada hogar, se enmarca en una contingencia mundial, donde el precio de los alimentos ha superado los máximos registrados en 2008 y 2010, asociado a perturbaciones climáticas extremas, la pandemia por Covid-19 y la guerra en Ucrania.

Sin embargo, es necesario destacar elementos que configuran este escenario y que anteceden las presiones que ha impuesto la pandemia y el conflicto bélico que se desarrolla en Europa. Las causas están asociadas a las características del propio sistema alimentario global que se configura en torno a cadenas globales de valor con una alta concentración de países exportadores de algunos productos agrícolas, lo que conlleva grandes ventajas comparativas, por un lado, y un mayor número de países importadores con claras desventajas, por el otro lado.

Este escenario es el que perfila un sistema alimentario en medio de una tormenta perfecta. Pero ¿de qué manera esta crisis está afectando a los territorios rurales y sus sistemas alimentarios?

[cita tipo=»destaque»] Mientras la producción y comercialización presentaron una recuperación importante, los aspectos de consumo y seguridad alimentaria presentan una recuperación más lenta.[/cita]

En el marco de esta pregunta es que el proyecto Siembra Desarrollo: Pequeña Agricultura y Alimentación resilientes al Covid-19, iniciativa de investigación e incidencia financiada  por el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC) de Canadá y que se enfoca en los sistemas alimentarios de México, Guatemala, Colombia, Ecuador y Chile, busca comprender cómo el coronavirus ha afectado a la agricultura familiar y la seguridad alimentaria en los territorios urbano-rurales. Este proyecto contempla diferentes instrumentos de investigación que alimentan un componente de incidencia que tiene por objetivo promover cambios político-institucionales en miras de generar un sistema alimentario más resiliente.

Los resultados de Siembra Desarrollo nos permiten identificar impactos en dos niveles: el primero, con respecto a la cadena de valor, considerando aspectos de producción y comercialización. Un segundo nivel aparece asociado al entorno alimentario, considerando aspectos de consumo y seguridad alimentaria. En ambos niveles se pueden identificar impactos diferenciados, así como diferentes tendencias de recuperación. Mientras la producción y comercialización presentaron una recuperación importante, los aspectos de consumo y seguridad alimentaria presentan una recuperación más lenta.

Así mismo, podemos describir que en un primer momento de la pandemia se experimentó una importante afección a las cadenas logísticas, con un fuerte impacto en la seguridad alimentaria asociada a la pérdida de ingresos y el desempleo. Mientras que, en un segundo momento, año 2021-2022, nos encontramos con hogares golpeados por el primer shock y que se encuentran en vías de recuperación, pero que quedan expuestos con mayor grado de sensibilidad para enfrentar un segundo shock asociado al aumento vertiginoso tanto de los insumos agrícolas como de los alimentos. Esto se cruza al mismo tiempo con la exposición a otras amenazas cómo son las crisis sociopolíticas en el caso de Chile y Ecuador.

En base a estos resultados y considerando que los territorios rurales son parte de un mundo incierto, se vislumbra la necesidad de una adecuada comprensión de las dinámicas de los impactos y los factores que permiten que los sistemas alimentarios puedan recuperarse de estos shocks y proveer alimentos de manera sostenible e inclusiva en estos territorios, para así impulsar acciones de política que permitan la generación de un sistema alimentario más resiliente y que sea capaz de sobreponerse a esta y otras tormentas perfectas que nos depare el futuro.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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