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Contaminación del aire e infertilidad: una peligrosa relación que se debe investigar

por 18 julio, 2018

Contaminación del aire e infertilidad: una peligrosa relación que se debe investigar
Los datos deberían hacernos reflexionar y transformar este tema en una prioridad para futuras investigaciones en Chile. Por ejemplo, los efectos de la contaminación del aire en la calidad del semen y si en mujeres fértiles se reduce la tasa de fertilidad y aumenta el riesgo de aborto espontáneos. Sería deseable que este tipo de investigaciones se inicien pronto para toda la población entre 18 y 40 años de las seis ciudades más contaminadas de Chile: Coyhaique, Temuco, Andacollo, Rancagua, Padre de las Casas y la Región Metropolitana.
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La población de la Región Metropolitana vive ignorando la gravedad de uno de los efectos más nocivos de la contaminación del aire. Hasta ahora, las autoridades ambientales y de salud no se han preocupado de correlacionar la incidencia de casos de infertilidad y los índices de exposición a la contaminación atmosférica de las personas afectadas.

Más allá de las enfermedades respiratorias o de los tumores de pulmón, cuya vinculación con la mala calidad del aire es de sobra conocida y admitida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), no disponemos de información sobre si se están realizando investigaciones en Santiago y en otras ciudades altamente contaminadas -Coyhaique, Temuco, Andacollo, Rancagua, Padre de las Casas, Concón, Quintero, Puchuncaví, Til Til, Coronel, Pucón y Villarrica- concernientes a cómo la contaminación atmosférica está afectando desde hace años la fertilidad de sus pobladores. En caso de que existan tales investigaciones, sería apropiado que se den a conocer a la ciudadanía sus resultados a la brevedad por todos los medios de comunicación al alcance.

El estado actual de la calidad del aire en varias ciudades de Chile nos obliga a preocuparnos de este tema. En la literatura científica mundial se informa de varias investigaciones, pero por tratarse de estudios que han comenzado solo hace pocos años, no es posible aún aseverar resultados definitivos avalados en miles de casos, durante muchos años y en cientos de ciudades investigadas. Pero lo obtenido hasta la fecha demuestra que el problema es grave.

La Sociedad Americana de Medicina Reproductiva encomendó una serie de investigaciones a científicos del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital del Mar y a los del Grupo de Investigación en Infertilidad del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) de Barcelona, España. Los resultados obtenidos a la fecha demuestran que la contaminación del aire reduce la fertilidad e incrementa el riesgo de abortos espontáneos. Dichos resultados fueron publicado en la revista Fertilidad y Esterilidad (Fertility and Sterility). (https://www.fertstert.org/article/S0015-0282(16)62548-7/fulltext).

Este grupo de investigadores realizó dos revisiones sistemáticas de la literatura científica mundial. En la primera, se analizó el impacto de los principales componentes del aire contaminado sobre la fertilidad masculina y femenina, en particular, de las partículas finas (PM10 y 2,5, en sus siglas en inglés), el dióxido de nitrógeno, el dióxido de sulfuro y el monóxido de carbono. La investigación corroboró que las partículas finas, las PM2,5 que están suspendidas en el aire en estado líquido y sólido, al inhalarse, pasan a los bronquios (pueden provocar cáncer) y cuando pasan al torrente sanguíneo de las embarazadas provocan que, en el caso de la reproducción asistida, haya menos recién nacidos vivos y más abortos espontáneos.

Debemos reflexionar y exigir que se impulsen mejores políticas y se ejecuten programas anticontaminación más ambiciosos. El mal uso y abuso del automóvil en la Región Metropolitana y la quema de combustibles fósiles por fuentes fijas, no son un mal menor al cual tenemos que soportar estoicamente cada invierno. Muy por el contrario, no podemos seguir aceptándolos, ya que su daño va mucho más allá de las molestias por las congestiones de tránsito o más esmog en el invierno. ¿Por qué ésta inacción? Imposible encontrar una respuesta satisfactoria. ¿El negocio de vender automóviles, gasolina y diésel es tan enorme que aplaca todo esfuerzo público y privado anticontaminación?

La segunda revisión se centró en el impacto de los mismos elementos contaminantes sobre la calidad del semen. Se revisaron casos analizados en 17 países, en los cuales los pacientes estaban sometidos a altos niveles de contaminación, similares a los de la Región Metropolitana. Todos adolecían de afectaciones en los espermatozoides, en cuanto al número, a movilidad y su deformidad. Además, estudios más específicos encontraron que el ADN de estos espermatozoides se encontraba más fragmentado, es decir, si se rompían las cadenas de ADN, cuando se unen al ovocito, estas cadenas de los dos no se empalmaban bien, bloqueándose el proceso de fertilización.

Nuevos estudios se están poniendo en marcha también en el proyecto ESCAPE (European Study of Cohorts for Air Pollution Effects), los cuales miden casi calle a calle, la contaminación que hay en varias ciudades europeas. Por ejemplo, en aquellas que tienen altos niveles de dióxido de nitrógeno y partículas finas PM10 y 2,5, muy similares a la situación de la RM. En esas ciudades se está observando qué ocurre con las mujeres sometidas a fecundación in vitro y qué sucede con las prácticas que evalúan la calidad del semen.

Otros estudios en Barcelona detectaron una reducción significativa del número de nacimientos en función de la distancia a los núcleos de contaminación con índices elevados de PM10 y 2,5. Al estudiar las parejas que deben recurrir a tratamientos de fecundación in vitro (FIV), se encontró que a mayor exposición a la contaminación, menor es la tasa de gestaciones conseguidas. Los científicos muestran así que la contaminación tiene un impacto decisivo en la fertilidad y que afecta de forma similar tanto a mujeres fértiles como subfértiles.

Desconozco resultados de investigaciones similares realizadas en Chile, pero la estadística nos indica que hay más de 190 mil mujeres infértiles entre 25 y 40 años de edad, y que este problema afecta actualmente a entre el 15% y el 20% de las parejas. Por otra parte, señalemos que no son solo las partículas PM, sino también el CO2, los que aumentan el riesgo de abortos en reproducción espontánea y fecundación in vitro, cuando las pacientes se exponen a altas concentraciones de este gas.

Según otra investigación publicada en Environmental Health Journal en julio de 2017 (DOI 10.1186/s12940-017-0291-8), investigadores de la Universidad de Toulouse, Francia, confirmaron que la contaminación del aire provoca infertilidad en un número significativo de parejas. Los investigadores observaron a 6.500 hombres que viven en Taiwán y descubrieron que la mayor contaminación estaba relacionada con semen de peor calidad. Los hombres somos más accesibles para este tipo de investigaciones. El estudio mostró que por cada aumento de 5μg /m3 en PM2,5, subía un 26% el riesgo de encontrarse en el 10% inferior del tamaño y forma normales de los espermatozoides. El efecto se encontró cuando el conteo de PM2,5 era mayor a 25ug/m3.

En Chile tenemos muchas ciudades que superan esos valores, por ejemplo, Coyhaique, que marca más de 60ug/m3, y en Santiago es superior a 29ug/m3, no en el peak de un día, sino como promedios anuales. Un alerta para los chilenos: el 3 de julio de 2018 verifiqué datos de PM2,5 diario para diversas comunas y se alcanzaron máximos de 166ug/m3 en El Bosque, 124ug/m3 en Independencia, 126ug/m3 en Cerrillos, 149ug/m3 en Cerro Navia, 136ug/m3 en Pudahuel, 111ug/m3 en Las Condes y 126ug/m3 en Quilicura. Es decir, verdaderas zonas de peligro ambiental.

Estos datos deberían hacernos reflexionar y transformar el tema de la contaminación del aire y la fertilidad de los chilenos en una prioridad para futuras investigaciones en Chile. Por ejemplo, los efectos de la contaminación del aire en la calidad del semen; y si en mujeres fértiles la contaminación reduce la tasa de fertilidad y aumenta el riesgo de aborto espontáneos. De la misma manera, en mujeres que recurren a técnicas de fecundación in vitro (FIV), si el aire contaminado les reduce el número de nacimientos y si les provoca más abortos espontáneos.

Sería deseable que este tipo de investigaciones se inicien pronto para toda la población entre 18 y 40 años de las seis ciudades más contaminadas de Chile: Coyhaique, Temuco, Andacollo, Rancagua y Padre de las Casas y la Región Metropolitana.

¿Nos harán reaccionar estos datos? Poco probable. Chile es un país necio por los automóviles. De persistir como estamos, continuaremos en la Región Metropolitana con un aumento gradual de la infertilidad, con un reducido número de recién nacidos vivos en fecundación in vitro, seguirán bajando las tasa de implantación embrionaria y aumentarán los abortos espontáneos. Así de serio es el problema, pero continuamos aumentando tontamente el parque automotor, el cual se septuplicó en 15 años: en el año 2000 había 1.314.129 vehículos inscritos, en tanto que para fines de 2015 había llegado hasta los 7.314.305 unidades. Entre 2010 y 2015, la cifra creció 41%, y entre las regiones con más vehículos a fines de 2015 figuraban la Metropolitana (4.121.355 unidades), Valparaíso (581.563) y Biobío (514.166).

Lo expuesto, nos obliga a insistir una vez más: debemos reflexionar y exigir que se impulsen mejores políticas y se ejecuten programas anticontaminación más ambiciosos. El mal uso y abuso del automóvil en la Región Metropolitana y la quema de combustibles fósiles por fuentes fijas no son un mal menor al cual tenemos que soportar estoicamente cada invierno. Muy por el contrario, no podemos seguir aceptándolos, ya que su daño va mucho más allá de las molestias por las congestiones de tránsito o más esmog en el invierno. ¿Por qué ésta inacción? Imposible encontrar una respuesta satisfactoria. ¿El negocio de vender automóviles, gasolina y diésel es tan enorme que aplaca todo esfuerzo público y privado anticontaminación?

Lo aquí comentado va más allá de lo ambiental y de la salud. Nos encontramos ante un problema grave de ética: el aire contaminado de Santiago estaría afectando la fertilidad de miles de personas y provocando más muertes de embriones que los abortos practicados por los facultativos. Es decir, si se quiere ser consecuentes, los movimientos antiabortos deberían comenzar por luchar por mejorar la calidad del aire. ¿Cómo reaccionarán los grandes contaminadores?, ¿sufrirán de objeción de conciencia? No, por supuesto que no. En este escenario tal lógica no se aplica.

Analicemos pues, seriamente, esta compleja problemática. Comencemos por ubicar el tema entre los prioritarios de la agenda gubernamental y legislativa. Aún hay mucho que incorporar, mejorar y perfeccionar. Ya es tiempo que los gobiernos de turno se den cuenta de que las respuestas a los serios problemas de contaminación del aire no son las preemergencias ni emergencias ambientales, o el cese de actividades o las restricciones vehiculares, medidas solo paliativas, actos cosméticos, para la foto; no son solución.

Para pagar la inmensa deuda medioambiental que el Estado tiene con todos los chilenos se precisa contar con gente muy competente en los puestos de responsabilidad, de manera que ejerzan un inobjetable liderazgo. En la designación de las autoridades es preciso aplicar la máxima escrupulosidad al designar personas: estas deben conocer en profundidad los asuntos que le competen y sus consecuencias, de manera que puedan hablar con autoridad. Más aún, que inspiren respeto. Con lo que hay, es difícil que avancemos en la dirección correcta.

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