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Son los bajos sueldos, Presidente. ¡Haga algo!

por 14 agosto, 2018

Son los bajos sueldos, Presidente. ¡Haga algo!
O se aumenta el poder adquisitivo con mayor circulación del dinero, más trabajo, más producción, o la gente va a buscar otras formas de financiarse. Normalmente las informales y las que dañan su dignidad y a la sociedad toda. Este estado de cosas es una bomba de tiempo, la delincuencia está desatada, el tráfico y consumo de droga, también. Y las instituciones que han cohesionado a la población por su despliegue en el territorio, es decir, Carabineros y la Iglesia católica, qué decir sobre su colapso. Haga algo, Presidente.
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Hace algunos días hice alusión a la frase de los arbolitos del Presidente Piñera, cuando dijo que caen unos y nacen otros, aludiendo al cierre de empresas en estas semanas. El asunto es que las empresas están cerrando porque no pueden competir o muchas de ellas prefieren importar con marca propia desde China a fabricar en Chile.

Los bajos sueldos son la piedra de tope que llevaron a Moody’s a subir el riesgo de inversión en Chile, que siendo un destino todavía de bajo riesgo para invertir, advierte que los salarios son un factor relevante y de primer orden que ha llevado a poner las alertas en los desarrollos futuros.

La primera respuesta del Gobierno fue culpar al anterior, pero la clasificadora dijo que ello viene desde el 2010. Luego, solo después de no enfrentarse a ese dato irrefutable, la administración de Piñera ha dicho que se abre a un salario mínimo de 300 mil pesos.

Por otro lado, sabemos que la construcción es la que mueve el país, lo que en la práctica acelera la circulación de dinero. La Cámara Chilena de la Construcción ha dicho que 4 de cada 10 departamentos se venden para inversión (renta). La pregunta es: ¿a quién le prestan los bancos? Con el nivel de sueldos, como dijimos, con el 80% de los trabajadores que no alcanzan los 500 mil pesos al mes, y por tanto no son sujetos de créditos hipotecarios, los bancos buscan a los que pueden pagar esos créditos. Entonces, Presidente, estamos claros que tenemos un problema estructural: los bajos sueldos.

Hablemos con datos duros, todos públicos, de estas semanas: el 80% de los trabajadores no llega a ganar 500 mil pesos al mes; hay 360 mil familias hacinadas en Chile; según el Gobierno, la inflación aparece controlada (0.4% en julio) y el desempleo no se ha desbocado (7,2%).

Por otro lado, sabemos que la construcción es la que mueve el país, lo que en la práctica acelera la circulación de dinero. La Cámara Chilena de la Construcción ha dicho que 4 de cada 10 departamentos se venden para inversión (renta). La pregunta es: ¿a quién le prestan los bancos? Con el nivel de sueldos, como dijimos, con el 80% de los trabajadores que no alcanzan los 500 mil pesos al mes, y por tanto no son sujetos de créditos hipotecarios, los bancos buscan a los que pueden pagar esos créditos. Entonces, Presidente, estamos claros que tenemos un problema estructural: los bajos sueldos.

Las macrocifras todo lo aguantan. Otro dato, no es que los bancos no tengan a quién prestarle dinero. La banca tuvo utilidades por 2 mil millones de dólares el primer semestre. Es decir, dinero hay y está concentrado en el 20% de la población.

Para la crisis subprime del 2007 de Estados Unidos, los economistas de Wall Street decían que si era necesario había que lanzar dólares desde helicópteros en Manhattan, aludiendo a que si el dinero no está en el mayor número de manos posibles, la economía muere. Y eso es lo que tiene a Chile en su condición actual. No habrá más arbolitos como los que refiere el Presidente Piñera por obra y gracia del Espíritu Santo. Hay que plantar, regar, podar, eliminar plagas y hacerlos crecer, no abandonar nuestro mercado a la buena de Dios. Si alguien cree que es mejor plantar un árbol en China, pues Chile será dentro de poco un desierto, Presidente.

Resultado: o se aumenta el poder adquisitivo con mayor circulación del dinero, más trabajo, más producción, o la gente va a buscar otras formas de financiarse. Normalmente las informales y las que dañan su dignidad y a la sociedad toda. Este estado de cosas es una bomba de tiempo, la delincuencia está desatada, el tráfico y consumo de droga, también. Y las instituciones que han cohesionado a la población por su despliegue en el territorio, es decir, Carabineros y la Iglesia católica, qué decir sobre su colapso. Haga algo, Presidente.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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