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Pensiones: la vida es ahora

por 6 noviembre, 2018

Pensiones: la vida es ahora
Este sistema comenzó con la promesa de una buena pensión con las AFP, lo que pasaba por tener un buen empleo, estable, sin lagunas en 35 años, algo que no sucede ni sucederá. Pensar en aumentar las cotizaciones sin mejorar los sueldos es un balazo en el pie. Subir la edad de jubilación es un balazo en el otro pie. Así las cosas, además, el proyecto, como se describe en los anuncios, matará a las AFP, porque crecerá el trabajo informal y el pago en negro. Hoy la mitad de los trabajadores es dependiente y apenas el 6% de los independientes cotiza.
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El fondo de los trabajadores(as) en las AFP alcanza los 200 mil millones de dólares.

Su renta histórica es de 12% anual (1% mensual), aunque los últimos 15 años se acerca al 8%. En dólares, solo sus intereses generan entre US$1.500 millones y US$ 2 mil millones al mes.

Pero los pensionados de AFP e IPS, que son casi 2 millones, no tienen posibilidades de mejorar sus pensiones, pese a los recursos que genera el fondo.

Si nada más que el 10% del interés mensual que llega por ese concepto se utilizara, la pensión mínima podría subirse a 200 mil pesos, ya que cada una recibiría hasta unos 100 dólares adicionales el primer año. Hoy la pensiones en las AFP son de $ 145 mil en promedio y $ 175 mil en el sector público. Y hay 500 mil pensiones básicas solidarias de menos de $110 mil.

No se necesita una comisión especial de expertos para darles dignidad a las chilenas y chilenos que han cumplido con su país y deben gozar un mejor pasar. Este ejercicio no tiene ninguna ciencia, pero su aplicación desafía la voluntad política y toca mínimamente el modelo de AFP. En primer lugar, no afecta la cuenta de capitalización individual, tampoco el esfuerzo personal y para nada el sistema que lleva a financiar las obras públicas y grandes inversiones por medio de la banca. Apenas, esta idea hace algo de justicia y de modo gradual con el 10 a 15 por ciento de los intereses que genera al fondo.

No se necesita una comisión especial de expertos para darles dignidad a las chilenas y chilenos que han cumplido con su país y deben gozar un mejor pasar. Este ejercicio no tiene ninguna ciencia, pero su aplicación desafía la voluntad política y toca mínimamente el modelo de AFP. En primer lugar, no afecta la cuenta de capitalización individual, tampoco el esfuerzo personal y para nada el sistema que lleva a financiar las obras públicas y grandes inversiones por medio de la banca. Apenas, esta idea hace algo de justicia y de modo gradual con el 10 a 15 por ciento de los intereses que genera al fondo.

Lo que se conoce de la fórmula que propone el Gobierno es a mediano y largo plazo y no asegura nada, salvo un aumento en 4% de los costos de producción, que de seguro las empresas lo cargarán a remuneraciones. Así, con sueldos más bajos, no aumentará la recaudación para una tasa de reemplazo que la haga sostenible.

Pero lo más complejo de este proyecto es lo político. En el fondo se persigue que las fuerzas de izquierda validen el modelo de AFP (creo que este proyecto se ideó para salvar a las AFP). Esta es la primera oportunidad en 37 años para modificarlo, lo que se debe hacer para favorecer a los pensionados. El 10% de la utilidad mensual del fondo es un incentivo. Si aumenta la recaudación y se mantiene una tasa de crecimiento en el 8% anual, el sistema será validado por pagar mejores pensiones de modo progresivo. Si se deben introducir cambios en las comisiones de las AFP, pues, hay que hacerlos, ya que el modelo como está hoy reparte pobreza para los que ponen el dinero y riqueza para los que lo administran.

Este sistema comenzó con la promesa de una buena pensión con las AFP, lo que pasaba por tener un buen empleo, estable, sin lagunas en 35 años, algo que no sucede ni sucederá. Pensar en aumentar las cotizaciones sin mejorar los sueldos es un balazo en el pie. Subir la edad de jubilación es un balazo en el otro pie. Así las cosas, además, el proyecto, como se describe en los anuncios, matará a las AFP, porque crecerá el trabajo informal y el pago en negro. Hoy la mitad de los trabajadores es dependiente y apenas el 6% de los independientes cotiza.

Este planteamiento permite que con el 10 a 15 por ciento de los intereses del fondo se mejoren las pensiones de inmediato y de modo gradual, partiendo por un piso parejo de 200 mil pesos, con incrementos adicionales por edad y género. Se trata del inicio de la corrección de un sistema que hizo una promesa muy grande en 1980, donde se bajó al 10% la cotización. Se le decía a la gente que ahora tendría más dinero constante y sonante por ese solo hecho. Fue el año del inicio de una de las mayores injusticias sociales.

El trabajador y el pensionado necesitan dinero en la mano, porque la vida es ahora, y ni el modelo económico ni el de pensiones satisfacen mínimamente esa necesidad. Parece una paradoja, pero esta idea les devuelve, a los que se cambiaron del sistema antiguo a las AFP, el dinero que dejaron de cotizar por consejo de los mismos que hoy se oponen a corregirlo.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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