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por 25 agosto, 2020

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En julio de 2018 el abogado belga Mischaël Modrikamen anunciaba a Reuters el lanzamiento del grupo denominado “El Movimiento”. Modrikamen, líder político de la extrema derecha en Bélgica, ha sido la punta de lanza de la penetración en Europa de la ola populista desatada tras la elección de Donald Trump, y que ha liderado el estratega Steve Bannon, y quien hace unos días fue detenido en Estados Unidos por acusaciones de fraude electrónico y lavado de dinero, bajo la fachada de una campaña de financiamiento para construir el muro separatista en la frontera con México.

Bannon fue el asesor principal de la campaña de Trump e incluso estuvo a su lado como jefe de Estrategia en la Casa Blanca. Tras dejar el gobierno, Bannon se ha dedicado a expandir la ola nacional-populista, primero en Europa, pero con ojos puestos en todas partes del mundo. Cómo él mismo lo ha descrito, este movimiento es populista, nacionalista y global. Sus vínculos se han expandido vía Vox en España, Los Hermanos de Italia y Liga (antes llamado Liga Norte) en Italia, Reunión Nacional en Francia (antes llamado Frente Nacional), el Partido Independencia de Reino Unido en Inglaterra (conocido como UKIP por sus siglas en inglés), el Partido del Pueblo en Bélgica, Fidesz en Hungría, entre otros, y a través de estos se expande también en organismos como la Alianza de Conservadores y Reformistas de Europa (ACRE por sus siglas en inglés).

Un año después, desde nuestra política local se pudo ver otro movimiento. El líder del Partido Republicano, José Antonio Kast, se desplegó en un periplo por Europa y cuyo objetivo central era juntarse “con dirigentes europeos y aprender de sus experiencias”. Su cuenta de Twitter revela los distintos pasos y contactos que tuvo en el viaje, los que dan cuenta de reuniones con Santiago Abascal, presidente de Vox; Giorgia Meloni, fundadora del partido Los Hermanos de Italia; y diputados del Liga, partido del entonces primer ministro Matteo Salvini; una exposición ante miembros del consejo de la ACRE y encuentros con autoridades y parlamentarios del partido Ley y Justicia (PiS), en Polonia.

Saltan a la vista las coincidencias de “El Movimiento” de Bannon con el movimiento de Kast. Y no debiera sorprender. Bannon ya ha sido explícito en su intención de extender sus vínculos y operaciones en la política en Latinoamérica. El propio Eduardo Bolsonaro, hijo del presidente de Brasil, anunció que sería la cabeza en Sudamérica de “El Movimiento” de Bannon y, a su vez, los vínculos entre Bolsonaro y Kast han sido flagrantes.

Entrevistado por Axel Kaiser en octubre de 2018, el propio Bannon confesaba: “Espero ir algún día a Chile a hablar de populismo”. Habrá que estar muy pendientes, entonces, cómo se mueve y dónde termina el movimiento. Quizás ahora sea Kast el que vaya a ver a Bannon, pero se tengan que reunir en  alguna salida dominical del estratega.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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