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Carlos Ominami y la opción de nueva Constitución que se presenta mañana

"La afirmación de Atria no es distinta a la del escudo nacional: por la razón o la fuerza"

por 6 mayo, 2013

Ya son 160 personas de distintos ámbitos del espectro nacional que han firmado una propuesta para una nueva Constitución, la cual —vinculada a los movimientos sociales— busca una vía institucional. Uno de los firmantes es el ex senador. “No deja de llamar la atención que los que rasgan vestiduras por los dichos de Atria son exactamente los mismos que nos impusieron por la fuerza un orden autoritario, centralista y neoliberal en 1980”, dice.
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Mañana martes se realizará la primera reunión del grupo fundacional que elaboró un manifiesto que busca convocar a un plebiscito para una nueva Constitución; un documento que ha sido suscrito por 160 personas del mundo intelectual, académico, social, sindical, cultural y político de Chile.

La idea es plantear un camino que se apoye en la movilización social, pero que desemboque en una salida institucional. “El diagnóstico es categórico: Chile no puede quedarse con la Constitución heredada de la dictadura”, dice el ex senador Carlos Ominami, uno de los firmantes del manifiesto “Plebiscito para una Nueva Constitución”.

“Hemos trabajado silenciosamente durante un año para definir con precisión nuestras propuestas y generar el respaldo necesario. Chile necesita una Constitución legítima. Ningún problema importante puede resolverse sin un cambio en las reglas fundamentales”, asegura Ominami.

-Y eso a través de una salida institucional…
-Se trata de una reforma constitucional que permita la convocatoria a un plebiscito de manera que sea la ciudadanía la que resuelva si quiere mantener o cambiar el actual orden constitucional. En este cuadro se sitúa la propuesta sobre asamblea constituyente como la vía democrática y participativa a través de la cual dotar al país de una nueva Constitución.

-¿Qué te parece la batahola que se ha generado por los dichos de Atria, quien señaló que el problema constitucional se resolverá por las buenas o por las malas?
-La batahola a propósito de los dichos de Atria resulta de la fuerza que ha ido adquiriendo la demanda por una nueva Constitución y el rechazo que suscita en los sectores conservadores que no quieren entender que a un país no se le pueden imponer mediante la fuerza y el fraude las reglas fundamentales de su convivencia. Desgraciadamente han sido parte de esta batahola algunos dirigentes de la Concertación que han renunciado a una transformación sustantiva de Chile. Una demostración de la importancia que ha adquirido la reivindicación de una nueva Constitución resulta de su incorporación a las definiciones programáticas de Bachelet, Gómez, ME-O y Orrego. De no ser así, el tema continuaría relegado a la marginalidad. Hoy ya no es posible.

La propuesta de asamblea constituyente molesta a los sectores autoritarios que no aceptan o no han terminado de comprender algo que es de la esencia de la democracia: que la soberanía radica en el pueblo. La idea de asamblea constituyente no es de derecha, centro o izquierda. Es simplemente democrática.

-¿Y estás de acuerdo con lo que señaló Atria?
-Entiendo las declaraciones de Atria como la afirmación de que la consolidación de una democracia sólida en Chile, apoyada y respetada por la ciudadanía, no tiene más alternativa que la de dotarse de una nueva Constitución. La afirmación de Atria no es distinta a la de nuestro escudo nacional: 'por la razón o la fuerza'. Personalmente soy de los que creen que la democracia debe construirse con los instrumentos de la democracia, a través de la confrontación de ideas y la generación de mayorías. No deja de llamar a atención que los que rasgan vestiduras por los dichos de Atria son exactamente los mismos que nos impusieron por la fuerza un orden autoritario, centralista y neoliberal en 1980.

-Pero no es sólo la derecha la que se molesta con el concepto de asamblea constituyente… También molesta a relevantes personeros de la Concertación como Escalona.
-La propuesta de asamblea constituyente molesta a los sectores autoritarios que no aceptan o no han terminado de comprender algo que es de la esencia de la democracia: que la soberanía radica en el pueblo. La idea de asamblea constituyente no es de derecha, centro o izquierda. Es simplemente democrática. Una derecha verdaderamente democrática no debiera tener problemas en participar de un mecanismo de este tipo que debe darle las más amplias garantías a todos los sectores para que defiendan sus posiciones y sean las mayorías las que en definitiva resuelvan.

-¿Por qué crees que esta vía que ustedes proponen es la mejor alternativa para Chile?
-Nuestra propuesta de plebiscito para una nueva Constitución no tiene  ninguna pretensión de hegemonía o exclusividad. Se trata por el contrario de dialogar y sumar fuerzas con otras iniciativas. La ventaja de nuestra propuesta es su simpleza: que sea la gente la que resuelva a través de un plebiscito. Es una vía conocida y bien valorada por la ciudadanía. Permite canalizar la movilización social hacia una vía institucional de manera que la superación del actual orden constitucional se haga sin quiebres ni rupturas traumáticas.

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