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La realidad paralela de la Cuenta Pública: Piñera evade causas del estallido, plebiscito y mal manejo de pandemia y se centra en recuperación económica

por 31 julio, 2020

La realidad paralela de la Cuenta Pública: Piñera evade causas del estallido, plebiscito y mal manejo de pandemia y se centra en recuperación económica

Crédito: Agencia UNO

En su penúltima Cuenta Pública ante el Congreso, el Presidente Piñera estructuró su discurso en torno a tres grandes ejes: el coronavirus, la recesión económica mundial y la necesaria recuperación de la economía. Sin embargo, el plato fuerte fueron los anuncios en materia de reactivación. A la hora de hacer un mea culpa, no hubo autocrítica por parte del Mandatario por el manejo de la pandemia. Al hablar de la crisis económica, sí admitió demora en la entrega de ayuda a la ciudadanía, aunque sin hacer mención al “gallito” por el retiro del 10% con el Congreso. Fue una Cuenta Presidencial atípica, y donde la mención al “caceroleo” convocado por redes sociales –y que se registró tanto en Valparaíso como varios puntos de Santiago y regiones– fue el aspecto que más llamó la atención en RRSS. [ACTUALIZADA]
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“Esta Cuenta Pública al país y ante el Congreso, tendrá una naturaleza distinta a las anteriores”, dijo el Presidente Sebastián Piñera en el inicio de su discurso. Así lo fue. Una ceremonia marcada por la pandemia, por un Salón de Honor del Congreso Nacional semivacío, con los invitados provistos de mascarillas, marcó la penúltima rendición de cuentas del Mandatario en Valparaíso.

Piñera estructuró su discurso en torno a tres grandes ejes: el coronavirus, la recesión económica mundial y la necesaria recuperación de la economía, pero donde el “plato fuerte” fueron los anuncios en materia de reactivación, con medidas como subsidios al empleo, Inversiones Públicas y apoyo a las pymes como sus cartas para la recuperación económica post COVID-19.

Temas como las causas del estallido social y el plebiscito constituyente de octubre no fueron debidamente abordados. De hecho, uno de los temores de analistas y la oposición era que Piñera intentara mostrar una “realidad paralela” y eso fue lo que efectivamente ocurrió, cuando se atribuyó el éxito del acuerdo político de noviembre con las fuerzas del oficialismo y oposición, señalando que “propusimos un Acuerdo por la Paz, la Justicia Social y un camino para cambiar o perfeccionar nuestra Constitución”.

El tono presidencial

A la hora de hacer un mea culpa, no hubo autocrítica por el manejo de la pandemia, pese a la mala performance de la era Mañalich. Al abordar la crisis económica, sí admitió demora en la entrega de ayuda a la ciudadanía, aunque sin hacer mención al “gallito” por el retiro del 10% con el Congreso.

“Algunos dicen que la ayuda del Gobierno a las familias afectadas no ha sido suficiente o no ha llegado a tiempo. Y en cierta medida tienen razón. Frente a la magnitud, gravedad y extensión de las crisis que estamos enfrentando, ningún país, y tampoco el nuestro, ha podido otorgar la ayuda suficiente para compensar íntegramente los estragos en las familias (...) pero puedo asegurarles que nuestro Gobierno se ha esforzado al máximo desde el comienzo y no ha descansado ni un solo día, para acompañar y llevar el mayor alivio posible a las familias afectadas”, indicó.

La frase “pido disculpas a los afectados” estaba consignada en la versión oficial del discurso enviada por Presidencia, pero el Mandatario optó por no mencionarla en su alocución.

Para Piñera también fue la oportunidad para “subirse al carro” de algunas iniciativas en marcha, y anunció el envío al Congreso de un proyecto de ley que permite al Poder Judicial ordenar la retención de todo o parte del retiro del 10% de sus ahorros previsionales, para aquellas personas que tengan deudas por pensiones alimenticias. Un tema que pusieron en la palestra esta semana senadoras de oposición.

Estallido y plebiscito

Al referirse al estallido de octubre, Piñera habló de las “legítimas manifestaciones” y dijo que “el mensaje lo hemos escuchado con humildad, nos ha hecho cambiar el rumbo cuando es necesario y cambiar el norte del país para incorporar más justicia, más dignidad, más integración”. Pero al mismo tiempo puso el foco en la “ola de violencia y vandalismo” en el estallido social, sin hacerse cargo de los episodios de violaciones de Derechos Humanos registrados desde octubre.

En ese marco, insistió en su agenda de seguridad y pidió al Congreso acelerar la aprobación de los proyectos de ley “enviados por nuestro Gobierno hace ya mucho tiempo”, como la modernización de las policías, el cambio a la Ley de Inteligencia y la protección de la infraestructura crítica.

Al abordar el tema del plebiscito, sus palabras no pasaron de señalar que su Gobierno tiene la “responsabilidad de realizar” un proceso que “sea informado, seguro, transparente y participativo”, pero sí lanzó un mensaje de alerta por el “populismo”, muy en la línea de los sectores más duros del sector.

“Estando a pocas semanas del Plebiscito acordado debemos ejercer esta libertad y responsabilidad con rigor, especialmente en tiempos de crisis, que tienden a ser un caldo de cultivo para el surgimiento del populismo. El mundo entero está siendo amenazado por el populismo, que plantea siempre el camino fácil”, indicó.

Ante los presidentes de las ramas del Congreso, el Primer Mandatario insistió en la pugna por la admisibilidad de los proyectos de ley, al tiempo que insistió en poner el foco en el proyecto que reduce el número de parlamentarios. “Todos tenemos derecho a proponer cambios a nuestra Constitución y leyes, por los caminos que ellas establecen. Pero todos debemos respetarlas, y muy especialmente las autoridades que juramos o prometimos hacerlo siempre. Esta no es una opción. Es una obligación propia de la vida en democracia”, indicó.

Al finalizar, Piñera asumió que “estos últimos 9 meses han sido muy difíciles y exigentes para todos y han sido también extraordinariamente difíciles y exigentes para mí (…). Una casa dividida no puede prevalecer. Un país dividido no puede avanzar”, haciendo un abierto llamado a la oposición.

Así cerró una Cuenta Presidencial atípica, sin gente en las calles como es tradicional, con la mitad del gabinete siguiendo el discurso desde La Moneda, con aplausos tibios y más forzados que de costumbre, y donde la mención al “caceroleo” convocado por redes sociales –y que se registró tanto en Valparaíso como en varios puntos de Santiago y regiones– fue el aspecto que más llamó la atención en RRSS.

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