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Momento de creación

por 13 agosto, 2011

Hay que mirar todavía más al fondo del asunto: ha surgido una generación de jóvenes capaces de reaccionar contra la injusticia y de pensar en la suerte del país en su conjunto. Ellos están remando en contra de la sociedad de consumidores en la que nos hemos convertidos. Lo que despunta es una nueva sociedad de ciudadanos.
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Los chilenos vivimos un momento delicado. Las justas demandas por una educación de calidad e integradora de parte de los estudiantes universitarios y secundarios, han puesto, no solo al gobierno, sino al Estado y a Chile en una situación de entrampamiento. No son ellos los responsables de este cuello de botella.

Por supuesto que aquí y allá han podido equivocarse en las maneras de pedir las cosas. Pero la clase política y el país, todos nosotros, tenemos una responsabilidad aun mayor. La situación es preocupante. Las tomas son la negación misma del diálogo. Peor aún fue el abuso de la fuerza del gobierno contra los estudiantes el 4 de agosto. La impresión de naufragio crece. Sería muy triste que prosperara porque, si algo hay que hacer, es no impacientarse y desesperar. Suele ser lo peor.

Hay que mirar todavía más al fondo del asunto: ha surgido una generación de jóvenes capaces de reaccionar contra la injusticia y de pensar en la suerte del país en su conjunto. Ellos están remando en contra de la sociedad de consumidores en la que nos hemos convertidos. Lo que despunta es una nueva sociedad de ciudadanos.

Pienso que hay tomar las cosas en la óptica totalmente contraria. Los tiempos de creación, como el actual, son inéditos. Toda construcción histórica de algo nuevo y mejor, pasa por momentos de duda, de incertidumbre, de conflicto y de riesgos que correr. Lo que ocurre a las personas también puede ocurrirle a las sociedades. A esta hora nuestro futuro como país, a propósito de este alzamiento por una educación justa, no está asegurado. La crisis siempre puede terminar en lisis. La salida no es automática. Pero habrá que concentrar todas las fuerzas para encontrarla. Chile hoy está llamado a la creatividad. Los chilenos debemos mantener la calma, recurrir a nuestra gente más sabia y experimentada, y a los espíritus más libres e ingeniosos. No podemos olvidar que tenemos una historia que nos indica una dirección. No vamos a cualquier parte. En 20 años hemos prosperado mucho. No podemos involucionar. Tenemos que recordar que somos un pueblo de poetas, que juegan con lo imposible.

En estas circunstancias me parece necesario recurrir a los materiales e instrumentos que más nos servirán para ejecutar la obra:

* En vez de sacarnos los ojos unos a otros atribuyéndonos las culpas, las que probablemente estén bien atribuidas, es el momento de cuidar a los representantes que harán de interlocutores autorizados para el diálogo. Tendríamos que evitar desautorizar a las autoridades gubernamentales y estudiantiles, y a cualquier otra persona o institución que colabore a llegar a un entendimiento.

* Bien podríamos disponernos a perder algo para ganar algo. Las diversas partes deben empatizar y entender la razonabilidad que hay en el argumento contrario, y desearle el máximo éxito dentro de lo posible. Ninguna parte puede perderlo todo. Todas las partes deben salir triunfantes, contentas de haber conseguido, no sin los adversarios, crear algo nuevo gracias al diálogo y la buena voluntad. Ojalá nos persuadamos que de ésta todos saldremos ganando, y nos dispongamos a lograrlo con los demás aunque sea arduo obtenerlo.

* Los medios de comunicación tienen una responsabilidad enorme en lo anterior. En vez de darle voz y prestarle micrófono a las fuerzas anárquicas y a la violencia, deben hacerlo con los espíritus más constructivos. Urge detectar autoridades y respaldarlas. Estas pueden surgir de los lugares menos pensados de la población. Esta, por lo mismo, merece estar mejor informada de lo que está ocurriendo. Necesita información más completa y más verdadera. Los medios de comunicación tienen que abrir un espacio amplio a la información y a la libre circulación de las opiniones, y superar con generosidad la estrechez de sus líneas editoriales.

* Hay que mirar todavía más al fondo del asunto: ha surgido una generación de jóvenes capaces de reaccionar contra la injusticia y de pensar en la suerte del país en su conjunto. Ellos están remando en contra de la sociedad de consumidores en la que nos hemos convertidos. Lo que despunta es una nueva sociedad de ciudadanos. ¿Despunta? ¿Podrá esta generación barrer con el neo-liberalismo que le ha puesto precio a todo? No sé si es exactamente esto lo que está en juego. Me gustaría que lo fuera.

Estamos en un momento de creación. Invoquemos a nuestros poetas. Confiemos que estamos haciendo algo importante.

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