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Carl Schmitt y Jaime Guzmán

por Renato Cristi. Profesor de Filosofía Política de la Universidad de Toronto. 5 noviembre, 2013

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Cristián Gazmuri escribe en El Mostrador: “¿Qué hay de la influencia del pensamiento acerca del derecho público de Carl Schmitt, que Renato Cristi ha intuido que existió en la gestación de la gran obra de Guzmán: la Constitución de 1980?”. Y responde: ninguna, porque  Guzmán no leyó las obras de Schmitt, ni en alemán ni es castellano, y no hay base sólida para creer que tomó su modelo jurídico-constitucional de Schmitt. Añade Gazmuri: “Cristi creyó descubrir una bomba pero no había tal. Las obras de Schmitt no están ni en la biblioteca de la Fundación Jaime Guzmán, ni se encontraron en su casa”.

Tuve oportunidad en diciembre de 1992 de visitar la biblioteca personal de Jaime Guzmán conservada en la Fundación Jaime Guzmán. No encontré libros de Schmitt en ella y por ello escribí en mi libro La República en Chile (con Pablo Ruiz-Tagle), publicado en 2006, lo siguiente: “En [el pensamiento de Guzmán] están grabados los textos que guían sus estudios de derecho público. Los autores de esos textos [Enrique Evans y Alejandro Silva Bascuñán] tienen, sin excepción, familiaridad con la obra de Schmitt. No es un accidente, por tanto, que Guzmán conociera La teoría de la constitución de Schmitt.  No se encontrará esta obra en la biblioteca personal de Guzmán que se conserva en la Fundación Jaime Guzmán. Pero tuvo acceso a ella durante el período que participó en la Comisión Constituyente del régimen de Pinochet. (Debo esta información al Prof. José Luis Cea)” (p. 175).

En la noche del mismo día que visité la biblioteca de Guzmán, tuve oportunidad de conversar con el Prof. José Luis Cea al respecto. Me confidenció, el Prof. Cea, que no era extraño que no encontrara esa obra en su biblioteca, pues Guzmán se la había solicitado en préstamo y la tuvo muchos años en su poder antes de devolverla a su dueño. Guzmán había sido ayudante de Cea en su cátedra de derecho público en la Universidad Católica.

No cabe duda, entonces, que Guzmán leyó a Schmitt. Pero más importante es que conoció la obra una serie de constitucionalistas y politólogos españoles (Sánchez Agesta, Pérez Serrano, Lucas Verdú, D’Ors, Legaz y Lecambra, Fernández de la Mora,) y argentinos (Bidart Campos, Linares Quintana, Sánchez Viamonte) todos ellos exhaustivos conocedores y fieles seguidores de Schmitt. Si Gazmuri visita la biblioteca de Guzmán, encontrará libros de Sánchez Agesta y Bidart Campos. Y si lee la monumental obra de Jorge Eugenio Dotti, Carl Schmitt en Argentina, podrá cerciorarse de la profundidad y persistencia de la influencia schmitteana en el constitucionalismo argentino, el que indudablemente ha tenido impacto sobre el chileno.

Celebro que un historiador de la talla de Gazmuri esté preparando una biografía acerca de Guzmán. Celebro especialmente que la suya prometa ser una biografía intelectual, y no meramente hormonal o sexual, como parecería ser lo que demanda el público chileno en la actualidad. Una nota de advertencia, sin embargo: Gazmuri piensa que quien realmente influyó intelectualmente en Guzmán fue Michael Novak. Me parece que la influencia de Novak fue nula. Guzmán vio en él nada más que una confirmación de su obra política y constitucional, que lo fundamental ya estaba consolidado cuando conoce a Novak.

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