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Montó pretendido soborno de un

La frustrada estrategia de Fernando Zevallos ante la Fiscalía peruana

por 10 marzo, 2003

En un documento inédito en Chile y que aún no ha sido adjuntado al proceso -que conoció en exclusiva El Mostrador.cl- se revela el oscuro actuar del dueño de la aerolínea Aerocontinente, entre otros sabrosos detalles de un hecho que tiene características de montaje.
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El dueño de Aero Continente, Fernando Zevallos González (lunarejo), intentó hacer creer al Ministerio Público peruano que uno de los testigos que declararon en Chile en su contra intentó cobrarle una extorsión de 15 mil dólares. Esto, luego que firmara un documento notarial donde -supuestamente- se desdecía de lo aportado ante la justicia chilena.



La estratagema está contenida en el "atestado policial" 006-2003 presentado por Zevallos ante la División de Secuestros de la Policial Nacional del Perú y luego al Ministerio Público, con fecha 27 de enero de 2003.



El documento de 87 páginas es inédito en Chile y aún no está adjunto al proceso que sigue el ministro en visita Víctor Montiglio contra ejecutivos de la empresa, por los delitos de lavado de dinero y narcotráfico.



Este importante antecedente se suma a otros que acreditan que la denuncia hecha a principios de este año en Chile por Lupe Zevallos, en cuanto a que el Consejo de Defensa del Estado (CDE) y la DEA sede peruana habían traído engañados y "comprados" a los testigos que prestaron testimonio en el caso, no es más que una estrategia para saber quiénes son los declarantes, buscarlos, presionarlos y hacer que cambien sus dichos.



Todo comenzó cuando Zevallos presentó una denuncia contra César Manuel Angulo Tanchiva por el delito de extorsión. Este último era uno de sus guardaespaldas cuando en los 80 tenía una aerolínea en la selva peruana y aparentemente se dedicaba -de acuerdo a varios procesos judiciales- al tráfico de drogas.



Según versa el escrito, Angulo Tanchiva se había contactado con Zevallos para pedirle 15 mil dólares para no viajar a Chile a declarar.



Zevallos asevera que no lo tomó en cuenta y no volvió a verlo hasta enero de 2003, cuando concurrió hasta su oficina pidiéndole nuevamente una alta suma de dinero.



Según expone, decidió enfrentar la situación como un ciudadano "honrado" y lo denunció a la policía y al Ministerio Público, junto a quienes le preparó una trampa.



El plan de "lunarejo" resultó a las mil maravillas y Angulo Tanchiva terminó detenido el 27 de enero de 2003 en las afueras de las oficinas de Aero Continente con una pistola de "misterioso" origen y 15 mil dólares marcados producto de esta sui generis extorsión.



"Y sin embargo..."



A poco andar la representante de la fiscalía comenzó a solicitar diligencias y evidenció que Zevallos había proporcionado todas las condiciones para que Angulo Tanchiva viajara desde la selva a su oficina acompañado por dos de sus "enviados". Se trataba de Manuel Gutiérrez Ibáñez y Enrique Ozambela, quienes se alojaron en el hotel Amazonas en la ciudad de Iquitos.



Allí hablaron con Angulo Tanchiva, mientras éste, según el documento, se ponía de acuerdo con Cevallos para viajar a Lima y modificar la declaración que había hecho ante el CDE chileno.



Lo sospechoso para la policía y el Ministerio Público fue que Cevallos conocía de antemanos esta situación y no la hubiese denunciado antes.



Otro hecho revelante es que Angulo Tanchiva estuvo preso con Zevallos a fines de los 80 por el crimen de un piloto en el Amazonas. En todo caso, Zevallos salió libre a las pocas horas.



Lo importante es que Zevallos, en todas sus declaraciones, insiste en que no lo conoce, pese a que fue su jefe de seguridad durante varios años.



Este hecho se suma al pequeño olvido de Lupe Zevallos con otros testigos que también declararon en el proceso chileno y que tampoco -se supone- conocía "lunarejo".



Continuando con la historia, Angulo Tanchiva viajó a Lima con los enviados de Zevallos y se alojó en la casa de uno de ellos, específicamente, Manuel Gutiérrez, en el barrio San Isidro de la capital peruana. Era el domingo 26 de enero de 2003.



En dicha ciudad, Angulo Tanchiva grabaría su declaración en video y firmaría un escrito ante una notaria pública especialmente llamada y pagada por Zevallos. De esta forma el "testigo falso", no sólo recibiría los 15 mil dólares -que hasta ese momento no se tenía claro si eran "exigidos" o "prometidos"-, sino también detenido por la policía.



El lunes, entonces, Angulo Tanchiva, junto a Gutiérrez y Ozambela concurrieron a eso de las 9.50 am hasta las oficinas de Zevallos, ubicadas en Pardo 601, barrio de Miraflores. Si bien el expediente no lo señala, es posible deducir que Angulo Tanchiva sospechaba algo extraño, por lo que se retiró a la casa donde estaba alojando.



Una vez en el lugar, Fernando Zevallos apareció para convencerlo de que fuera a su oficina y seguir con lo previsto. Es decir, modificar las declaraciones. Pues bien, todos se dirigen hasta las oficinas de la aerolínea, Angulo Tanchiva firma la declaración y es filmado en video frente a un tal "pepe". Todo había terminado y Zevallos le pasa al testigo 15 mil dólares y -de acuerdo a versiones del mismo proceso, que aún no están aclaradas definitivamente-, un arma perteneciente a la policía peruana.



Ya fuera de las dependencias Angulo Tanchiva es detenido por la policía, pero las conclusiones del proceso son elocuentes respecto del actuar de Zevallos en esta estratagema.



Las conclusiones



Básicamente la policía peruana y el Ministerio Público concluyeron que "resulta difícil que un extorsionador realice declaraciones de la naturaleza ya expresadas sin que a cambio reciba algunas retribución"



"Porque es atípico que el agraviado del delito de extorsión, sufrague (pague) los gastos de su extorsionador (desplazarse de Iquitos a Lima y viceversa) para que pueda consumar el evento delictivo", sigue el documento obtenido por este diario.



"Porque resulta ininteligible que el agraviado del delito de extorsión se constituya en el inmueble donde se hospeda su extorsionador para invitarlo a que concurra a las oficinas de Aero Continente a fin de que pueda consumar el delito...".



Finalmente, sostiene: "Porque, de acuerdo a la forma y circunstancias en que le fue propuesto, conducido o invitado a la ciudad de Lima Cesar Angulo Tanchiva; la forma en cómo llegó a las oficinas de la empresa, donde grabó y firmó una declaración... permiten colegir que se ha promovido las condiciones para evidenciar la comisión de un delito de extorsión".



Angulo Tanchiva fue dejado en libertad en la causa por extorsión, pero quedó detenido por el porte ilegal de un arma que era de propiedad de la policía peruana.



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Dossier: Operación Icaro

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