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El problema de la mala alimentación en cuarentena

por 5 agosto, 2020

El problema de la mala alimentación en cuarentena
La ansiedad, el estrés, la angustia y la incertidumbre que puede generar el contexto actual, son gatillantes para sentir más o menos apetito del normal y, por ende, alterar nuestra forma de alimentarnos. Para hacer frente a esto, los expertos recomiendan -entre otras cosas- concentrarse en estas sensaciones de apetito para ver si realmente es hambre física y, en ese caso, priorizar los alimentos más saludables, la cocina casera y el agua.
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Muchas veces en situaciones de estrés, angustia o ansiedad tendemos a percibir alteraciones en nuestra forma de alimentarnos. La pandemia se ha presentado como un escenario de muchas emociones, en donde nos hemos visto obligados a cambiar nuestra rutina diaria y estilo de vida, por ende, nuestros horarios y modos de alimentación también se han visto
modificados.

Según la “Encuesta de Consumo de alimentos y ansiedad durante la cuarentena por Covid-19 en Iberoamérica”, a cuyos resultados accedió La Tercera, el 44% de los encuestados -1.722 personas- reconoce haber subido de peso durante el confinamiento. Esta cifra es mayor a la del promedio de los once países consultados, que es de 38,5%.

Tener que mantener el orden e higiene, mientras se está en teletrabajo y los niños están con clases online en el hogar, muchas veces sin espacio personal para todos. En un panorama donde se presentan dificultades económicas y posibles dudas laborales. En conjunto al miedo de contagiarse y a la incertidumbre de no saber cuándo va a mejorar la situación, es, sin lugar a dudas, un momento donde vivimos alteraciones emocionales que, muchas veces, se intentan saciar con comida.

“La situación de incertidumbre que genera la cuarentena, el encierro, la situación laboral y/o académica, suele generar un tremendo impacto para los que tienen un afán importante de control, y se traslada esa inseguridad hacia algo que se pueda controlar y eso es la comida”, afirma Daniela Chahud, psicóloga del Centro AIDA, especialista en trastornos del ánimo y trastornos de la conducta alimentaria.

Consejos

Frente a la sensación de apetito lo que se recomienda es intentar distinguir si es hambre física o psicológica. Daniela asegura que cuando es emocional son nuestras emociones las que no están en control, por tanto la alimentación no va a satisfacer ese hambre. Para poder saciarse en ese caso es necesario reconocer la emoción que te está produciendo ese apetito e intentar buscar otras herramientas para gestionarla.

María José Escaffi, médico internista y nutrióloga de la Clínica Las Condes, asegura que en esta situación las recomendaciones básicas son el buen descanso (dormir lo suficiente), concentrarse en la respiración para controlar el estrés (idealmente con meditación) y realizar un mínimo de actividad física, contando ejercicios que se puede hacer hasta en espacios reducidos.

Además, es muy importante mantener la alimentación saludable en base a fuentes naturales y cocinar en casa, ya que en estas situaciones uno tiende a alimentarse de frituras, repostería o de lo que sea más rápido de preparar.

“Alimentarse de fuentes naturales es preferir alimentos no procesados. Harta legumbre, que tiene fibra, proteínas, hierro, zinc y muchos beneficios. Comer frutas y verduras, ojalá cinco porciones al día de diferentes colores. Se pueden hacer cremas de verduras con lo que se llama “sobras” o con verduras no tan frescas”, recomienda la Dra. Escaffi. “Idealmente comer pescados grasos como salmón y atún no fritos, frutos secos como nueces y almendras, aceite de oliva que es el ideal ¡e hidratarse!”.

Agrega que es preferible consumir arroz integral o salvaje, también en el caso de los tallarines integrales. Finalmente, consumir “lácteos descremados y huevo, que es super alimento”. A estos consejos, Daniela suma la importancia de comenzar a “generar hábitos de alimentación, sin saltarse comidas”. La cuarentena se presenta como una oportunidad para formar rutinas de preparación de alimentos saludables, horarios de comidas y mantenerse hidratados con agua.

“El hambre física es un proceso interno donde el cuerpo nos pide nutrirnos para poder ejercer nuestras funciones y estar bien. Sentir hambre es algo normal con lo cual no tenemos que luchar, hay que escuchar el cuerpo y hacerle caso para no caer en el círculo vicioso de restricción/atracón o sobre ingestas alimentarias que llenan de culpas y generan que uno termine desconectándose más de estas señales corporales”, expresa Daniela Chahud.

Pero las emociones no siempre llevan a un aumento en el apetito, también puede producir el caso contrario: una pérdida de este. Todos enfrentamos de manera distinta nuestras emociones y para ciertas personas, el encontrarse en situaciones de ansiedad, angustia o estrés, les hace perder el interés por alimentarse, lo que las lleva a bajar de peso. Frente a esto, es importante estar atentos a estas sensaciones y consultar a expertos.

Alcohol

Otra encuesta online realizada en junio por el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda) mostró que el 21,4% de los encuestados presentó un aumento del consumo de alcohol como resultado de las restricciones por el coronavirus.

De este porcentaje, la mitad -el 50,9%- aseguró que la razón de esto es la “ansiedad/estrés/depresión que genera el covid-19”. Según María José, el alcohol produce algo similar a los “atracones” que se dan con la comida: “se llama Binge Drinking y a veces se utiliza como ansiolítico o para conciliar el sueño. Pero es la peor idea, sugiero firmemente consultar si se encuentran en esa situación e intentar evitar destilados de todas maneras”.

Muchas veces el consumo aumenta ya que, al igual que los alimentos rápidos, produce una sensación de relajo o de estar escapando de emociones incómodas. Además de que comúnmente se asocia a la vida social y a la diversión.

Como todavía no se sabe con certeza cuándo podría mejorar la situación de covid-19. Ambas expertas recomiendan poner atención a las emociones que se van presentando y no presionarse más de la cuenta. Es importante buscar un equilibrio entre las labores obligatorias y el descanso y distracción.

“Quizá lo más importante o universal en este contexto es intentar enfrentar un día a la vez. Con tanta incertidumbre donde nadie sabe cómo manejarla o cuando va a parar todo esto, tenemos que intentar tolerar el malestar, aceptar que no hay nada más que podemos hacer con esta situación que estamos viviendo”, expresa Daniela. “Aprender a tolerarlo de la mejor manera posible, focalizándonos en vivir un día a la vez, no proyectarnos a tanto tiempo, no estar pensando en el futuro”.

En internet y en las redes sociales se pueden encontrar diversos espacios donde se conversan estas temáticas y se dan recomendaciones para llevar un estilo de vida más saludable desde el hogar. Rutinas de ejercicios, recetas, información y consultas, son algunas de las opciones que se pueden encontrar. Incluso, la Dra. Escaffi se sumó a este grupo de expertos que buscan ayudar por redes sociales y sube recomendaciones a su perfil de Instagram @dra_escaffi.

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