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Ecólogo mexicano Rodolfo Dirzo: la pérdida de la biodiversidad y su relación con las enfermedades infecciosas

por 28 enero, 2021

Ecólogo mexicano Rodolfo Dirzo: la pérdida de la biodiversidad y su relación con las enfermedades infecciosas
Rodolfo Dirzo, un destacado ecólogo mexicano y creador del concepto de “defaunación”, asegura que “el problema medioambiental más grave en todo el mundo, es la pérdida de biodiversidad”, fenómeno que pondría en peligro a toda la humanidad. De esta manera, el experto aseguró que de no tomar acciones urgentes, nos veremos sumamente expuestos a más enfermedades infecciosas.
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Se estima que entre los años 1970 y 2010, el número de vertebrados disminuyó en un 52%. Por otro lado, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, estableció que unas 5.200 especies de animales se encuentran en peligro de extinción en la actualidad. Y la ONU, en su último informe de Perspectiva Mundial sobre Diversidad Biológica, advirtió sobre la urgencia de proteger los ecosistemas naturales, a fin de evitar una sexta extinción masiva.

En ese contexto, y desde California, el ecólogo mexicano Rodolfo Dirzo, analizó el escenario global en el marco del Antropoceno y la crisis mundial por el Covid 19, explicando cómo el ser humano ha impactado los ecosistemas naturales, a través de la degradación y fragmentación de los espacios en que conviven las especies, entre otras prácticas que amenazan la biodiversidad y salud planetaria.

“El problema medioambiental más grave en todo el mundo, es la pérdida de biodiversidad. Como es un fenómeno presente en todas partes, es de los cambios más profundos y el único irreversible, pues una especie extinta jamás volverá a existir, y la función que cumplía en la naturaleza puede desaparecer con ella”, explica Dirzo.
En ese contexto, el investigador asegura que un elemento sustancial es la defaunación, cuyas fuerzas impulsoras son la cacería y el tráfico ilegal, el cambio en el uso de la tierra, el cambio climático y la introducción de especies invasoras.

El científico explica que la reducción en las poblaciones de animales y desplazamientos inesperados de sus comunidades, también está alterando las interacciones y procesos ecológicos, elemento que facilita la transmisión y diseminación de enfermedades infecciosas, que amenazan la salud y bienestar del ser humano. De hecho, se ha establecido que un 75% de patógenos que afectan a las personas -ya sean virus, bacterias, hongos y otros parásitos-, son de origen zoonótico, es decir, provenientes de animales.

El problema de la defaunación

Rodolfo Dirzo, luego de explorar la selva de los Tuxtlas en Veracruz durante los años 80, observó grandes cambios producto de la caza de especies como venados y jabalíes, la deforestación, y otros fenómenos. Gracias a estos trabajos, descubrió que la defaunación no era homogénea y que los animales más afectados eran los mamíferos de mayor tamaño, mientras que los más aventajados eran especies más pequeñas, como roedores.

“El 62% de animales víctimas de tráfico son mamíferos y especies como elefantes, tortugas y pangolines. De hecho, un ejemplar de estos últimos, llevado al mercado de Wuhan en China, podría ser un factor de riesgo futuro, ya que es portador de Corona virus, el mismo grupo del virus del SARS–CoV–2 en la población humana”, comenta el científico.

Cuando ocurre defaunación en un territorio, existen especies que serán ganadoras y otras perdedoras, y según lo que explica Dirzo, hoy y a futuro los animales más aventajados serán los roedores. Éstas son especies que por su linaje, evolución y tamaño pequeño, son capaces de resistir variaciones climáticas y adaptarse a vivir en diferentes entornos. “Sin embargo, muchas de estas especies son también muy ricas en agentes infecciosos, portadores de patógenos complejos para la humanidad”, explica el ecólogo.

Según lo que explica el mexicano, el cambio en el uso de suelo es una de las transformaciones más graves, que puede generar gran impacto, haciéndonos entrar en contacto con patógenos y microorganismos, como ya hemos visto en esta pandemia. “Convertir a un bosque en un potrero para la ganadería, por ejemplo, es muy complejo. Al hacerlo, intervienes el hábitat que era de roedores y aves, los que siendo portadores de patógenos, pueden moverse a asentamientos humanos donde encuentran gran cantidad de recursos para sobrevivir. Y esa mayor cercanía con los humanos aumenta el riesgo de zoonosis y nuevas pandemias”, comenta Dirzo.

Pese a estas hipótesis, Rodolfo Dirzo señala que no se debe satanizar a las especies posiblemente ganadoras, como ratones y murciélagos, ya que éstos nos aportan grandes beneficios. Los murciélagos, por ejemplo, ayudan a la polinización de plantas en muchas partes del planeta, otra función indispensable para la vida de nuestros ecosistemas. Es por eso que el mayor problema, asegura el investigador, no son las especies en sí mismas, sino la forma en que el ser humano ha intervenido sus propios espacios naturales.

Jardineros del planeta

El ecólogo mexicano señala que, para abordar una futura crisis sanitaria y resguardar la salud planetaria -humana y de los ecosistemas- es urgente, en primer lugar, generar las condiciones para disminuir al máximo las probabilidades de contagio con posibles patógenos, una acción preventiva que ayudará a reducir el costo de vidas humanas. Esto es, evitar la pérdida de hábitats, la sobreexplotación, desarrollar trabajos e investigaciones multidisciplinarias, e impulsar programas de refaunación.

Recuperar espacios para la vida y salir de la crisis es una misión transversal a toda la sociedad, que invita a convertirnos en “jardineros planetarios”, según estima Dirzo. Ciudadanos, investigadores y tomadores de decisiones, podemos ser parte de esta misión.

Argumenta que los sitios aparentemente sin uso son muy importantes, porque están generando captura de carbono, liberando oxígeno, previniendo la erosión y sedimentación. “Esa multiplicidad de usos es la que como jardineros, tenemos la responsabilidad de mantener. Tenemos que saber qué cuidar, cómo hacerlo y qué podemos modificar de manera ligera, para que el jardín se mantenga. Ahí está en juego el tema del ordenamiento territorial. Así debiera ser en Chile también, definiendo de manera correcta cuáles son los sitios para conservación, cuáles para plantación agrícola, etcétera”, concluye Rodolfo Dirzo.

*Texto original de Instituto de Ecología y Biodiversidad

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