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Educación

Violencia de estudiantes a profesores: un tema que los docentes prefieren ocultar

por 11 mayo, 2017

Violencia de estudiantes a profesores: un tema que los docentes prefieren ocultar
Aunque se implementó una ley para evitar la violencia escolar, el acoso y maltrato por parte de estudiantes a profesores es aún invisibilizado. Las razones estarían en las presiones de los sostenedores y el pudor profesional. La Superintendencia de Educación hace un llamado a los docentes a denunciar, tal como sucedió el pasado abril con siete profesoras en Antofagasta.
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Miguel ejercía como profesor de educación tecnológica en un liceo de educación media hasta el año pasado cuando se jubiló. Durante el 2013, mientras realizaba clases, discutió con un estudiante que se negaba a guardar su celular. Cuando Miguel le pidió que se retirara de la sala, el alumno lo hizo dando un portazo que provocó que el profesor perdiera parte de su dedo índice.

Aunque se intentó realizar una cirugía, fue imposible que Miguel recuperara la punta de su dedo. A raíz de la situación, el docente estuvo más de un año con licencia. El alumno, en cambio, no recibió sanción alguna. “Desde que volví a trabajar hasta que me retiré, estaba con miedo dentro del colegio”, recuerda el profesor.

El 25 de abril pasado, se conoció la denuncia de siete profesoras del colegio Don Bosco de Antofagasta, quienes acusan haber recibido acoso y violencia de género por parte de alumnos del establecimiento, como besos en la boca, gestos obscenos y agarrones. “Es grave que no se hayan adoptado medidas para que los alumnos tomen conciencia de lo negativo y reprochable de toda forma de violencia de género no sólo al interior del establecimiento educacional sino que en todas las formas de convivencia en una sociedad”, sostiene el escrito presentado por el sindicato al Tribunal Laboral.

Desde el colegio aseguraron que intervinieron en forma oportuna y debida, cumpliendo con todos los protocolos del caso y que luego no habría habido reincidencia, según informó en su momento El Mercurio de Antofagasta.

Lo cierto es que éste parece ser un tema invisibilizado en nuestro país. En Chile, existen alrededor de 218 mil docentes según datos de la organización Elige Educar y más del 75% del profesorado nacional está compuesto por mujeres. Respecto al rango etario, las cifras estiman que el promedio de edad de los docentes es de 42 años. Además, cada profesor educa aproximadamente a unos seis mil niños durante su vida laboral.

La educación chilena hoy se ubica como uno de los temas más abordados por la opinión pública, leyendo en ella una crisis multifactorial donde el bienestar psicológico de los docentes ha sido uno de los aspectos menos tratados en este complejo debate, la violencia contra profesores es un punto relativamente nuevo.

Durante el año 2016, el número de denuncias por maltrato de alumnos a docentes o asistentes de la educación fue de 70 casos, según la información entregada por la Superintendencia de Educación. En años anteriores, 2014 y 2015, el número de denuncias fue similar: 72 y 73 casos, respectivamente.

El Superintendente de Educación, Alexis Ramírez, afirma que dentro del sistema escolar, una de las denuncias sensibles es el maltrato a los docentes, puesto que históricamente han vivido esta situación en silencio. “En 2014, levantamos una luz de alerta frente a este tema, porque si bien las cifras que nos estaban llegando eran bajas respecto de otras categorías, revelaban que se estaba empezando a romper el silencio”, comenta Ramírez.

Respecto al bajo número de denuncias, el presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilar, explica que existen dos grandes razones que explicarían la situación. En primer lugar, Aguilar dice que “existe presión de los sostenedores, tanto públicos como privados, para bajarle el perfil al tema y que no haya mucha difusión”.

El otro factor que Aguilar atribuye a las pocas denuncias, es que se daría un cierto “pudor profesional” en los casos de maltrato, puesto que es una situación incómoda y, en algunos casos, traumática. Además, el dirigente comenta que quienes sufren maltrato no quieren volver a vivir el incidente a través de la denuncia jurídica.

Ramírez sostiene que no existen reacciones únicas por parte de la dirección de cada colegio, pero que todos los establecimientos deben contar con un protocolo de actuación que prevenga y permita reaccionar ante estas situaciones, especialmente si el docente enfrenta riesgos de maltrato físico y/o psicológico, de parte de apoderados o de estudiantes.

Dentro del maltrato por parte de alumnos se consideran la agresión física y verbal, amenazas de muerte y de agresiones después del horario de clases, gritos y amenazas con porte de arma blanca, entre otros. Lo anterior consiste en una clasificación general de tipos de agresiones que son denunciadas anualmente en la Superintendencia de Educación.

 “Luego de la agresión del muchacho, desistí de la posibilidad de denunciar porque se pone en duda la autoridad del profesor y los demás cuestionan tu manejo de grupo”, afirmó Rosa, a quien un alumno intentó darle un golpe de puño en el rostro.

Los pasos que sigue la Superintendencia de Educación tras acoger una denuncia, son contactarse con el establecimiento para conocer los protocolos de actuación, las medidas adoptadas frente al caso y las acciones de prevención para evitar nuevas situaciones de maltrato al profesor. Además, el organismo cuenta con herramientas de mediación para la resolución de los conflictos, capacitación, fiscalización y sanción -tras un debido proceso- en el caso de vulneración a la normativa.

Rosa (57) es profesora de inglés y ha ejercido su profesión durante 35 años. Desde hace siete trabaja en un liceo municipal rural, donde su concepción sobre la enseñanza dio un giro en 180 grados después de un traumático episodio que le tocó vivir.

En octubre pasado, tuvo una fuerte discusión con un alumno de segundo medio que intentaba prender un cigarrillo de marihuana en la sala de clases. El estudiante, al percatarse del llamado de atención, profirió una serie de insultos y agredió a la docente lanzándole un estuche que impactó directamente en su hombro.

No contento con la primera agresión, el adolescente se precipitó sobre Rosa e intentó darle un golpe de puño en su rostro, el que fue amortiguado por otro estudiante que intervino para detener la situación. Consternada, la profesora huyó de la sala y buscó refugio en inspectoría. El joven, finalmente, fue sancionado con una suspensión de una semana.

“Luego de la agresión del muchacho, desistí de la posibilidad de denunciar porque se pone en duda la autoridad del profesor y los demás cuestionan tu manejo de grupo”, afirmó la pedagoga, quien todavía ejerce en la misma institución.

Aguilar explica que, aparte de la Superintendencia de Educación, el Colegio de Profesores también recibe denuncias de maltrato de alumnos a docentes. Aunque afirma que no se tienen estadísticas claras al respecto, la administración anterior aseguró durante el 2010 que se recibían entre dos a tres denuncias cada semana, es decir más de cien denuncias anualmente.

En casos de denuncias recibidas por el colegio, el organismo le otorga asesoría jurídica a quien denuncia. Además, Aguilar comenta que “brindar apoyo en lo laboral y psicológico es parte del proyecto del colegio”.

El superintendente de educación realizó un llamado a los profesores para que rompan el silencio y hablen sobre el tema. Primero en el establecimiento, y si no son escuchados o no hay resolución al conflicto en esa instancia, recurrir a la Superintendencia de Educación. “También convocamos a las comunidades escolares y a los sostenedores a generar condiciones de protección y respeto a la función de los docentes y asistentes de la educación”, concluye Alexis Ramírez.

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