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Álvaro Rudolphy explica cómo impactó en Chile el caso Harvey Weinstein Entrevista

Álvaro Rudolphy explica cómo impactó en Chile el caso Harvey Weinstein

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En conversación con la sección Vida Actual de El Mercurio el actor que interpreta a Armando Quiroga en Perdona Nuestros Pecados de Mega entregó su punto de vista sobre las denuncias por acoso en Hollywood y si esto se replica en la escena de nuestro país.


Álvaro Rudolphy, el exitoso actor que la rompe interpretando a Armando Quiroga, «el más malo de las teleseries» le concedió una entrevista a la sección Vida Actual de El Mercurio.

El actor relató sobre su larga carrera y cuál ha sido el costo de participar en la teleserie, con un tremendo rating, Perdona Nuestros Pecados.  Caminaba en un plaza en Concepción cuando le gritaron: «‘Soi malo, conch…, te voi a sacarte la chu…, cu…’ Yo me asusté, seguí caminando y pensaba que me iba a llegar un palo en la espalda, una patada o un combo», recordó.

Además hizo un largo recorrido por los hitos de su carrera, contó qué le gustaría vivir tanto como Nicanor Parra (103), sus deseos y proyecciones cómo profesional. y explicó que la tendencia mundial de la audiencia es volcarse a ver series, «es lo que está viendo la gente», argumentó.

En la conversación le preguntaron cómo impacto el caso Weinstein en Chile.  Rudolphy explicó que los actores en Chile discute el tema, pero con cierta distancia. Sin justificar («por ningún motivo», enfatiza) y «hablando desde la lejanía».

Álvaro cree que «hay una suerte de caza de brujas. Estas son situaciones pendulares, en que la cosa llega a un extremo y luego a otro. Este tipo (Weinstein) está reconocido que fue un acosador y un abusador, pero empiezan a aparecer casos paralelos, con aristas como: ‘Mira, hay un actor que el año no sé cuáaanto, hubo un tipo que lo fue a ver y le dijo oye que estás guapo. O una niña que le dijo estás guapa’, y ahí queda la escoba. No avalo nada de esto en ningún caso. Sí creo que hay que ver el fondo, investigarlo y juzgarlo sin hacer una condena hasta no saber todo».

-¿Has visto o has oído sobre algo así en la industria nacional?

«Yo no conozco acá ningún caso así, nada para decir ‘oye, tal director…’. Quizás se puede decir ‘oye, este tipo es mirón’ o de repente ‘este es más coquetón’, pero dista bastante de las referencias que uno tiene de este tipo de casos. Aun así, creo que algunos, por lo que he leído, están un poquitito hiperventilados. Yo siempre trato de decir que no todo es negro ni blanco. Nadie es tan malo y nadie es tan inocente que no se dio cuenta. Pasamos pendularmente de un extremo a otro y somos absolutamente lapidarios y vamos cortando cabezas, y de repente las cosas son grises, hay matices».

-¿Te llamó más la atención un caso que otro? Kevin Spacey, por ejemplo.

«El caso de Dustin Hoffman me llamó la atención, como que no le encontré tanto asidero. Y sí, el de Kevin Spacey me impresionó mucho, pero no me sorprendió a un nivel de reacción de escándalo. Creo que no solamente en la industria cinematográfica ocurre eso. Ocurre en todos lados».

-¿No sientes que es el momento en que hay que llegar hasta el fondo, como en el caso de los abusos en la Iglesia?

«Sin duda hay que llegar hasta el fondo, sin duda, pero no hay que ser más papistas que el Papa. Y no creo que tenga relación, porque en el tema de la Iglesia hay una suerte de abuso de poder investido por la jerarquía, pero una jerarquía emocional. No es el poder del jefe, es una jerarquía moral, valórica, como la fe. Están jugando con tu cabeza, con tus emociones, con tus pensamientos, y en edades mucho más frágiles».

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