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Sensualidad y fuerza: la conversión del dancehall como símbolo de empoderamiento femenino

por 27 febrero, 2020

Sensualidad y fuerza: la conversión del dancehall como símbolo de empoderamiento femenino
Ema Luza, es una joven bailarina que se dedica día a día a lo que más le apasiona y le da color a su vida: el dancehall. Una disciplina que no solo combina coreografías fuertes, con pasos de guerra y batalla, sino que también la sutileza y sensualidad, lo que ayuda a desarrollar el empoderamiento que ayuda a mujeres y hombres de cualquier edad a quererse, aceptarse y aumentar su autoestima al trabajar en equipo y en solitario.
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El empoderamiento femenino y de las disidencias sexuales han buscado todo tipo de artes y formas de expresión, incluso han logrado que corrientes musicales que tuvieron inicios más bien politizados, sexistas y homofóbicos, fueran evolucionando con la sociedad: este es el caso del dancehall. De origen jamaiquino, esta corriente ha logrado cautivar a muchos en nuestro país, quienes se han dejado seducir por la buena vibra y la consciencia que caracteriza a este movimiento. La palabra “dancehall”, literalmente significa “espacio de baile”, se originó a fines de los 70’ y viene después del Reggae.

Una gran exponente de este estilo en nuestro país es la bailarina y profesora, Ema Luza, de 28 años, Oriunda de Peñaflor, quien actualmente es vecina en el barrio Concha y Toro. Para Luza, el dancehall se convirtió en una vía de sanación tras un accidente. “Viajé en vacaciones de invierno a Viña a tomar clases con un profesor que venía de Jamaica, era el maestro máximo, Orville. Con el aprendí que el dancehall no era sólo el baile y la música, me puse a leer libros de historia y antropología para poder entender mejor de que se trataba todo (…) hasta que en 2017 logré viajar a la isla a aprender de primera mano de que se trataba”, dijo la instructora.

El dancehall es un baile social, esta cultura nació en respuesta a las injusticias sociales y políticas que se sufren en Jamaica. En este estilo, existen pasos o movimientos que poseen nombres con un significado que trae una historia detrás. Al ser una cultura, más que un estilo de baile, podemos encontrar distintas temáticas en sus letras que expresan emociones muy diferentes, para cada una de ellas existen pasos que van ad hoc, por ejemplo, las canciones que hablan de guerra pueden tener pasos donde se recrean con las manos pistolas. “También existen canciones que son muy sensuales, donde puedes ejecutar pasos con movimientos fluidos y densos; existen canciones que son enfocadas en mujeres, donde se usan pasos muy femeninos y otros que desatan la locura que muchas llevamos dentro”, expresó Ema.

Empoderamiento femenino

Para la profesora, fue este baile el que le hizo cambiar su visión sobre los estándares de belleza, “en mi tiempos, yo veía la Revista Tú, y todas esas de moda donde solo aparecían niñas rubias y delgadas, perfectas, hermosas… y muchas de mis inseguridades fueron por mi cuerpo, pero en Jamaica las mujeres más hermosas son las que “tienen carne”, si bien han tenido prejuicios siempre por el color de piel, y los blanqueamientos siempre han sido tema, ellas jamás se han privado de vestir trasparencias por no ser delgadas, arreglarse como se les dé la gana mezclando colores, texturas, formas… les da igual”, precisó.

La bailarina agregó que, “ellas se ponen la peluca, las pestañas, el vestido, los tacos, lo que quieran, y son ellas, y son hermosas, y son perfectas… ese empoderamiento me hizo crecer, hizo que me atreviera a vestirme con el short de corto como quisiera, el bikini pequeño, las pantys caladas cortas, el body de encaje de día, de noche, cuando quiera, mi cuerpo es mío y es bello, y yo lo sé”.

Las mujeres mandan

En esta expresión de baile, Ema cuenta su experiencia en las fiestas jamaiquinas de dancehall, en donde se baila en grupos que hacen verdaderos círculos y retos espontáneos. La música considerada de “plato fuerte” se servía casi al final de las fiestas ya que todo se descontrolaba, ese espacio está dedicada para que las mujeres lo den todo en la pista, bailando complejos pasos de “head top”, o sea, bailar de cabeza con las piernas en el aire haciendo distintos movimientos con las piernas y la cadera. Si ellas desean bailar con un hombre, lo hacen, y si no, pues no.

Además, era muy común que la gente no se “vistiera mucho”, usara una escasa cantidad de ropa, “las mujeres no eran mal vistas ni tratadas de prostitutas por vestirse con pocas prendas, es parte de sus costumbres, a pesar de lo religiosa que es la isla”.

Expresión artística y social

El dancehall es una vía de escape para muchos artistas, “es como el futbol para los brasileños: quieren ser buenos, quieren todos ser los mejores, tener un sello, pues Jamaica es un país super pobre, no hay muchas oportunidades laborales, y si eres un buen bailarín, un buen cantante, un buen exponente, te llevaran a otros países a dar clases, viajará gente a tomar tus clases”, narró.

La bailarina explica que los exponentes se crean personajes, “ellos son personajes, son quienes quieren ser, con lo que tienen, y eso me gusta trasmitir en mis clases. Que mis alumnas tengan claro que durante ese periodo que estamos juntas, bailen como quieran bailar, obvio existe un paso, una coreo, pero que aprendan a ser ellos mismos en sus bailes, que seamos (porque yo también tengo mi personaje) quienes quizá no nos atrevemos a ser siempre y pasarlo bien, que para pasarlo mal y estresarnos tenemos muchas cosas, en mis clases me gusta que sea una fiesta, un buen rato”, explicó.

La evolución social

El dancehall grita a través del cuerpo que “estamos todavía aquí, y no nos cansamos, y no nos van a callar, y aquí nos quedamos”. Sin embargo, aún existen ciertas contradicciones, ya que Jamaica es un país muy religioso, “yo viaje en 2017 dos meses y todos los domingos se veía a todas las familias bien vestidas para ir a la iglesia. Menciono esto porque al ser tan religiosos, lo que dice la biblia para muchos de ellos es ley, y si la biblia dice “un hombre no se puede revolcar con otro hombre”, ellos no aceptarán a los homosexuales”.

A pesar de ello, el lesbianismo no es un tabú, la profesora asocia esto al machismo del porno, y deja ver la poca coherencia que existe en ese punto, “pero debemos recordar también que Jamaica es un país tercermundista que se independizo recién hace 58 años, no los justifico, pero espero que estén yendo en vías hacia la tolerancia, pues claro, hace 30 años existían canciones donde se instaba al odio al homosexual, y hoy ya no”.

Enseñar, bailar, vivir y aprender

La experiencia de Ema con sus alumnas a lo largo de los años ha sido muy enriquecedora, “como mi discurso siempre va enfocado a que se empoderen, que se suelten, que aprendan, que pregunten, siempre los comentarios van enfocados a eso, en como este baile les ha ayudado a poder ser menos tímidas, como les da seguridad sobre sus cuerpos, sobre su personalidad.  Yo creo que lo más llenador, es ver el crecimiento en ellos, ver a una chica que siempre se pone atrás de la sala, salir a bailar sola, subir un video, saber que lo está intentando y por eso ya lo logró”.

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