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BRAGA

“Birdgirl”: una voz por el planeta y contra el racismo

por 29 marzo, 2020

DW
“Birdgirl”: una voz por el planeta y contra el racismo
Cómo una adolescente británica se ha convertido en una de las observadoras de aves más jóvenes y prominentes del mundo, y en una defensora de una mayor diversidad étnica en la conservación y el activismo medioambiental.
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Con tan solo nueve días de edad, Mya-Rose Craig presenció su primer pájaro, un cernícalo primilla. Ahora no lo recuerda, por supuesto, pero una foto borrosa la muestra mirando a través de un telescopio en las Islas de Scilly, cerca de la costa inglesa de Cornualles.

No es de extrañar por lo tanto, que Mya-Rose comenzara pronto a ser una apasionada observadora de aves. Su padre es un amante de los pájaros y cultivó el amor por este hobby en su familia. Con tan solo 17 años, es ahora la persona más joven del mundo que ha observado 5.369 especies diferentes, alrededor de la mitad de todas las aves del mundo.

Una mujer sosteniendo un bebé que está mirando a través de un telescopio. Un hombre de pie al fondo mirando a través de los prismáticos.Mya-Rose de nueve días (en la foto con sus padres) se inició temprano en el mundo de la observación de aves.

"Siempre he sentido una conexión muy fuerte con las aves”, dice, con unos prismáticos colgados al cuello. "Creo que, sobre todo, cuando era más joven, el hecho de que pudieran volar era lo que más me interesaba. Porque, ¿qué niño pequeño no sueña con volar?”

Paseando por los exuberantes bosques de Ashton Court Estate en las afueras de Bristol, la ciudad inglesa cercana a su casa, Mya-Rose descubre un herrerillo común. Son habituales en el Reino Unido, pero dice que mucho antes de que pudiera viajar en busca de especies más raras, los pájaros locales le ofrecían una forma de conectarse con la naturaleza.

"Especialmente cuando era más joven, apreciaba mucho no tener que salir a la naturaleza a observar aves. Podía salir a mi jardín. Esa accesibilidad real me atraía”, recuerda la escolar, que actualmente está terminando secundaria.

Sin embargo, como una joven de origen bangladesí, Mya-Rose se dio cuenta muy pronto de que había muy pocas personas en el campo de la conservación que se parecieran a ella.

"Me llamó la atención, que la gente que salía a la naturaleza era principalmente blanca”, dice. "Como alguien que ha tenido la suerte de pasar toda su vida en la naturaleza, me molestó que otras personas con antecedentes como los míos no tuvieran las mismas oportunidades”.

Tres adolescentes riéndose.

Eso es algo que se propuso cambiar. Bajo el nombre de "Birdgirl” (del inglés, "chica ave”), Mya-Rose se ha convertido en una voz prominente a favor de la diversidad y en contra del racismo en la conservación, uniéndose al movimiento mundial de jóvenes mujeres activistas del medio ambiente, liderado por Greta Thunberg y Vanessa Nakate.

La sociedad blanca y elitista de la campiña inglesa

Con tan solo 13 años, y con la ayuda de sus padres, Mya-Rose organizó su primera conferencia sobre la "Igualdad racial en la Naturaleza” para poner de relieve esta falta de diversidad no solo en el acceso a la naturaleza, sino también en la conservación y el trabajo medioambiental. El sector medioambiental es uno de los menos diversos del Reino Unido: poco más del tres por ciento de los profesionales del medio ambiente se identifican como minorías no blancas.

El evento reúne a ONGs, académicos, jóvenes naturalistas y representantes de comunidades negras, asiáticas y de minorías étnicas y religiosas para analizar las complejas razones de esa falta de diversidad. "Incluye desde problemas más fáciles de resolver, como la falta de ropa apropiada para el clima inglés”, dice Mya-Rose, "o el miedo culturalmente condicionado a los perros, hasta cuestiones mucho más difíciles como el sentimiento de no ser bienvenido entre la clase blanca y elitista de la campiña inglesa”.

Una chica con dos niños.Mya-Rose organiza talleres y campamentos de naturaleza para niños y adolescentes de la ciudad.

Durante estos años, la joven conservacionista ha acumulado más de 14.000 seguidores en Twitter y escribe en un blog, que ha sido visto más de un millón de veces. Ha estado en la televisión, ha dado una charla TED, así como conferencias en universidades. En febrero de 2020, Mya-Rose se convirtió en la británica más joven en recibir un doctorado honoris causa de la Universidad de Bristol por su campaña a favor de la diversidad y contra el racismo ambiental.

La observadora de aves también organiza regularmente campamentos de naturaleza para los adolescentes de los barrios pobres a través de la organización Black2Nature, que creó en 2016. Durante una o dos noches, los niños acampan en la campiña británica y participan en talleres durante el día, que incluyen desde la observación y el dibujo de aves hasta charlas sobre el medio ambiente y la crisis climática.

"Siento que acceder y disfrutar de la naturaleza se ha convertido casi en un privilegio y lo encuentro completamente inaceptable. Especialmente porque olvidamos que nosotros los humanos también somos animales y que, en realidad, deberíamos estar rodeados de naturaleza todo el tiempo, pero simplemente no lo estamos”, critica Mya-Rose.

Cuando lo personal se convierte en política

A través de Black2Nature, la joven está tratando de cambiar la idea de lo que significa "conectarse con la naturaleza”.

"Creo que existe una imagen muy anticuada. Parece que se trata de salir con los prismáticos en tu elegante "ropa para observar aves”, pero mucha gente hoy en día no se identifica con esa actitud” explica. "Simplemente el hecho de ir a los jardines comunitarios y cultivar algunas plantas para comer, o incluso observar a los zorros en los jardines urbanos por la noche, haría mucho más por nuestro futuro”, sugiere.

Los estudios han demostrado que salir a los espacios verdes y entrar en contacto con la naturaleza es bueno para la salud mental. Pero para Mya-Rose, la observación de aves va más allá del bienestar personal. Es una actividad que le ha ayudado a apreciar la naturaleza y ha convertirse en activista, saliendo a la calle como parte del movimiento climático juvenil inspirado por el trabajo de Greta Thunberg.

También trata de mantener su huella de carbono dentro de los límites eligiendo el ecoturismo, que beneficia a las comunidades locales, cuando viaja alrededor del mundo para rastrear aves. Además, utiliza los conocimientos que adquiere para difundir cuestiones de biodiversidad en su país de origen.

Por todo ello, cree que si la simple alegría de observar un ave puede conducir al activismo político, nuestra desconexión de la naturaleza puede ser un factor perjudicial para el medio ambiente y el clima. "Cada vez es más importante asegurarnos de que la gente se preocupa realmente por su entorno. Pero esto es imposible si no se conoce y ama la naturaleza”, concluye.

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