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Nunca tuvimos ministra

por 10 junio, 2020

Nunca tuvimos ministra

Crédito: Agencia Uno

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Durante los últimos días, hemos sido testigos de tres noticias que nos hacen preguntarnos por la (nula) relevancia que tiene la estructural violencia de género para las autoridades de nuestro país, especialmente para el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género.

Durante la tarde del pasado domingo, conocimos el documento de capacitación publicado por el Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas (CPEIP), en el que se establecen diferencias sexistas en el desarrollo de las niñas y los niños, definiendo diferencias emocionales y cognitiva según su sexo entre 1º y 3º básico. Algunos de los ejemplos del sexismo reflejado en la investigación utilizada refieren a que las niñas se involucran más con los aprendizajes humanistas, con los cuentos y el mundo emocional; mientras los niños se involucran con los temas científicos, históricos y de exploración. Plantea, además, que para las niñas “atraer la atención de los hombres es una nueva forma de autoexpresión” y que los niños “establecen rápidamente jerarquías de dominación a través del juego brusco”.

Sabemos que la escuela es uno de los principales espacios de socialización de niñas y niños, por lo que la reproducción de tales estereotipos de género y su consecuente violencia solo propicia que sigamos viviendo en una sociedad desigual, algo que se contradice con el supuesto compromiso por la equidad declarado por el mismo ministerio. ¿Cómo se explica entonces tal documento?

La nueva ministra, Mónica Zalaquett, asume un ministerio con nula experiencia en el tema -al igual que su antecesora-, con una participación activa en la lucha contra la legalización del aborto en Chile. 

Por otro lado, cómo se justifica el nombramiento que hizo la ex ministra Macarena Santelices de Jorge Ruz como jefe de la División de Estudios -cargo estratégico y fundamental-, quien fue productor de “los piscinazos de la Reina de Viña”, entre otras cosas. Una persona que lideró espacios que se han caracterizado por la reproducción de la violencia de género, la cosificación de la mujer y la perpetuación de los estereotipos de género.

Por último, posterior a estos inéditos hechos, Macarena Santelices presenta su renuncia, aludiendo a que diferencias políticas la habrían hecho dar un paso al costado por su lealtad al Presidente. La nueva ministra, Mónica Zalaquett, asume un ministerio con nula experiencia en el tema -al igual que su antecesora-, con una participación activa en la lucha contra la legalización del aborto en Chile y con intervenciones, por ejemplo, en una una entrevista en 2013, donde manifestaba que una niña de 11 años era “valiente por tener a su bebé”, refiriéndose al caso de una menor violada y abusada por su padrastro.

Ya no alcanza a denominarse un error o ignorancia. Este tipo de decisiones atenta contra la dignidad y los derechos de las niñas y mujeres. Ya no podemos seguir aceptando estas determinaciones por parte de quienes supuestamente son expertos(as) en el tema. Hechos como estos afectan directamente el mundo en que las niñas y adolescentes de nuestro país crecen, y la visión que desarrollan de sí mismas y la sociedad. ¿Está el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género en conocimiento de la realidad que enfrentan niñas, mujeres y disidencias de nuestro país? Todo augura que seguiremos sin ministra.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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