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Buen vivir para una nueva constitución feminista

por 8 agosto, 2020

Buen vivir para una nueva constitución feminista

Crédito: Agencia Uno

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Estamos a menos de tres meses de enfrentarnos a un histórico proceso constituyente que implicará un nuevo pacto social y que será escrito paritariamente. Esto sin duda es un hecho inédito en el mundo y nos permite reflexionar en torno a qué contenidos debiera incorporar nuestra nueva Constitución.

Creemos que es importante tener una Constitución feminista que asegure la igualdad sustantiva, que consagre derechos sociales que han sido históricamente olvidados y vistos como bienes de mercado o regulados mediante políticas de subsidio como la vivienda o la educación, y que cuestione la distribución y redistribución del poder en los diferentes órganos constitucionales como el Tribunal Constitucional o el Poder Judicial. A ello se suma que no podemos seguir siendo indiferentes con la deuda histórica que Chile mantiene con los pueblos originarios y como ello se traduce en los recientes actos racistas, inaceptables en un Estado democrático de Derecho, como los ocurridos en Curacautín, Victoria, Ercilla y Traiguén.

Las constituciones bolivianas y ecuatorianas incorporaron el concepto de samak kawsay que en quechua significa “buen vivir” y en mapudungun recibe el nombre de küme mongen. Este término incorpora una particular visión respecto a la relación que debemos tener con la naturaleza (holística), las distintas culturas (intercultural) y con las generaciones que nos antecedieron y las que vendrán (intergeneracional). En definitiva, es un proyecto alternativo al de la cultura occidental tan preocupada de lo inmediato y que invita a detenernos, lo que toma un sentido relevante en el contexto de pandemia para reflexionar en torno a él.

Creemos que es importante tener una Constitución feminista que asegure la igualdad sustantiva, que consagre derechos sociales que han sido históricamente olvidados y vistos como bienes de mercado o regulados mediante políticas de subsidio como la vivienda o la educación, y que cuestione la distribución y redistribución del poder en los diferentes órganos constitucionales como el Tribunal Constitucional o el Poder Judicial. 

Creemos que el buen vivir puede ser incorporado en nuestra nueva Constitución ya que, reconoce la cosmovisión de los pueblos originarios que habitan nuestro territorio nacional y que han sido profundamente olvidados por el Estado. Asimismo, buen vivir es condición de existencia del nuevo Estado, es un principio que lo sustenta y a su vez orienta el modelo económico, tal como señala el profesor Hugo Tórtora.

Integrar en el texto constitucional principios como el trabajo de cuidados, doméstico y comunitario, realizado fundamentalmente por las mujeres a las diferentes propuestas de sostenibilidad ambiental que proporciona el Buen Vivir, pueden consagrarse los pilares de una Economía Ecológica y Feminista.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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