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BRAGA

Acoso sexual callejero: la inseguridad en el transporte privado

por 30 diciembre, 2020

Acoso sexual callejero: la inseguridad en el transporte privado

Créditos: Javier Torres/Aton Chile

Florencia Bertinelli vivió uno de los episodios más traumáticos que una mujer puede llegar a experimentar. Hace un mes fue víctima de violencia callejera tras ser drogada al subirse a un vehículo de la aplicación DiDi. Su caso representa las agresiones físicas en espacios públicos que afecta al 9,4% de las mujeres encuestadas este año por la Subsecretaría de Prevención del Delito.
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Florencia Bertinelli es residente de la comuna de Las Condes y normalmente utiliza los servicios de transporte privado como Cabify, Uber y DiDi para movilizarse. Tras pasar la noche donde una amiga, el pasado 11 de octubre, cerca de las 18:15 horas, un auto gris, marca Kia Morning patente FVBJ44 perteneciente a la aplicación DiDi, llegó a buscar a la joven para regresar a su casa.

A la izquierda Florencia Bertinelli (22 años)

Era un día caluroso en la comuna de Vitacura y la víctima se encontraba en Manquehue Norte con la calle Encinas. Para ella era un viaje regular y simple que duraría 15 minutos. Sin embargo, luego de estar pocos segundos en el vehículo, Florencia se percató de la brusquedad con la que manejaba el conductor, lo que le llamó la atención inmediatamente. Acto seguido, “empecé a sentir hormigueo en las manos, piernas y boca; aturdimiento; dificultad para respirar y la visión distorsionada” relata Bertinelli

Al sentir esto, la mujer asoció inmediatamente que había sido drogada por el conductor, puesto que había leído un testimonio que retrataba la misma situación. Por ello, supo cómo reaccionar al ataque lanzándose del vehículo en movimiento, de lo contrario habría permanecido y caído en los efectos de la droga.

Al lanzarse del auto y con la droga ya presente en su cuerpo, la joven mencionó el miedo y angustia que sintió por el actuar que podría haber tenido el chofer. “El avance de la droga me tenía consumida, yo creo que gracias a la adrenalina del momento me pude mover”, explica Florencia.

Luego de caminar y tambalearse, a 80 metros vio un conjunto de restaurantes (Borde Río), donde pidió ayuda a garzones del “Due Torri” gritando lo que le había ocurrido. En ese momento recibió la ayuda y atención de un doctor que se encontraba en el lugar, quien le tomó la presión y le manifestó que el tamaño de sus pupilas eran del porte del iris.

A continuación, el camino que recorrió Florencia junto al DiDi hasta llegar a Borde Río

Dentro de los efectos que provoca la escopolamina, más conocida como burundanga, Pilar Fuentes, enfermera clínica, menciona:

En el siguiente video del diario digital español, El Confidencial, se entregan estadísticas y la manera en que opera la droga.

Después de ser estabilizada en el restaurante, su padre llegó a buscarla y se dirigieron a la Comisaría en Las Tranqueras, ubicada en la comuna de Las Condes. En el lugar, dejó constancia de lo sucedido. El conductor fue identificado como Maximiliano Arturo Morales Soler, chileno de 26 años. Sin embargo, el caso quedó archivado ya que no hay una legislación que regule estos casos.

Al respecto, la abogada Felicia Santander señala que la Ley de Acoso Callejero, promulgada en mayo del 2019, no corre en este caso. “La ley está destinada a resguardar en lugares públicos o de libre acceso y las tipificaciones son de derecho estricto. Se podría recurrir penalmente a las consecuencias de dicho hecho, por ejemplo, si hubo secuestro, hurto de pertenencias o algún tipo de agresión física”, explica Santander

Ese mismo día la aplicación DiDi fue notificada de esta situación. Su central de emergencias se comunicó vía mail con la víctima dando las disculpas del caso y asegurando que el conductor había sido desvinculado de sus servicios. Además, la aplicación se encargó de hacer un seguimiento a través de llamadas telefónicas para conocer el estado psicológico de Florencia.

Las siguientes fotos son los correos enviados por DiDi y la identificación del conductor:

 

Respecto a la ley, desde el Observatorio Contra el Acoso Callejero, sus voceras señalan lo siguiente:

“Si bien la ley es una importante herramienta para fijar qué es o no tolerable para la sociedad, pudiendo castigarlas cuando estas ocurren, el cambio cultural que se requiere para erradicar estas conductas exige un trabajo mucho más profundo”

Según los datos recogidos en la encuesta de violencia contra la mujer realizada por la Subsecretaría de Prevención del Delito el año 2020, un 9,4% de las mujeres dice haber sufrido violencia física en espacios públicos. Asimismo, la encuesta “Radiografía del acoso sexual en Chile” realizada por la OCAC en julio del 2020, señala que 2 de cada 3 personas han sufrido situaciones de acoso sexual callejero y 33,6% han vivido persecución en espacios públicos, tal como lo vivió Florencia.

Otras cifras relevantes recogidas por la OCAC y la Subsecretaría de Prevención del Delito, puedes verlas en esta infografía interactiva.

Proceso de recuperación

Florencia decidió realizar una funa en su cuenta de Instagram para advertir a las mujeres que estas situaciones son más frecuentes de lo pensado. Antes de que la publicación fuera bajada por Instagram, en tres días llegó a más de 130 mil “likes” y se difundió masivamente.

 

Ha pasado poco tiempo desde el incidente y la estudiante de ingeniería comercial continúa experimentando episodios traumáticos relacionados con el acoso que vivió. Según sus palabras, la primera semana fue la más difícil, pensaba en lo ocurrido día y noche. Además, se imaginaba diferentes situaciones que podría haber vivido si no se lanzaba del vehículo. Tal como lo describe en el siguiente video:

De acuerdo al sondeo realizado por la Subsecretaría de Prevención del Delito, un 37,7% de las víctimas de violencia física sufrió de insomnio. Además, un 59,6% dicen haber sentido miedo y angustia tras haber vivido un hecho de violencia.

Sin embargo, la joven expresa que su apego a la religión católica fue fundamental para la superación de este trauma. Asimismo, menciona que la vida debe continuar y es consciente de la importancia que tiene su testimonio para que ninguna mujer vuelva a vivir una situación como esta.

 

(*) Los autores son estudiantes de la Universidad Diego Portales. Este trabajo lo realizaron en el curso de Redacción Digital, dirigido por la periodista Yanara Barra.

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