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La invasión del Stalkerware en Chile: “Tuve que comprarme otro teléfono porque mi ex me espiaba y sacaba fotos sin que me diera cuenta”

por 10 diciembre, 2021

La invasión del Stalkerware en Chile: “Tuve que comprarme otro teléfono porque mi ex me espiaba y sacaba fotos sin que me diera cuenta”

Créditos: Foto de Dragana Gordic / Freepik

Si bien en Chile, según el estudio “Acoso Digital en las Relaciones”, un 82% de encuestadas/os considera que no es aceptable monitorear a su pareja sin su consentimiento, 48% teme que su pareja viole su privacidad digital. Esta práctica a nivel global está asociada a casos de violencia doméstica y maltrato psicológico. Es por ello que el stalkerware (software de espionaje en el teléfono) no debe ser visto únicamente desde una perspectiva técnica, sino como una forma más de abuso, principalmente hacia las mujeres.
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Muchas personas a lo largo de sus vidas han sido presas de comportamientos tóxicos dentro de una relación, uno de los más comunes es revisar el teléfono de la pareja, sus conversaciones, redes sociales u otros aparatos tecnológicos como el computador.

Sin embargo, hay personas que llegaron más lejos: “Tuve que comprarme otro teléfono porque mi ex me espiaba en el que tenía, me instaló una aplicación que era como invisible, sabía siempre dónde estaba, a quiénes le hablaba, se metía a mis cuentas del banco, incluso podía sacarme fotos y grabarme sin que yo me diera cuenta. Me abría cuentas falsas en redes sociales, incluso me hizo un onlyfans”, comenta Camila*, quien fue víctima de stalkerware.

El stalkerware es un software que permite que una persona pueda espiar inadvertidamente la vida privada de otra por medio de su teléfono, tablet, ipad u otro dispositivo móvil. Según el estudio “Acoso Digital en las Relaciones” realizado por la compañía de ciberseguridad Kaspersky, un 14% de las y los encuestados reconocieron que su pareja les ha solicitado que instalen una aplicación de monitoreo, y 28% admitió que han sufrido abusos por parte de sus compañeros sentimentales.

En entrevista con El Mostrador Braga, la gerenta general región Sola de Kaspersky, Andrea Fernández, explica que el stalkerware no es una conducta, sino que un software espía que se comercializa en las tiendas de aplicaciones móviles. Se instala de forma manual, es decir, “hay que tener acceso físico al teléfono de la víctima. Una vez instalado, puede acceder a un gran número de datos personales de manera remota: mensajes de texto, información de llamadas, localización GPS, fotos, vídeos, historial de navegación o cualquier actividad en redes sociales. Todo esto sucede sin que la víctima se dé cuenta. Así, un abusador puede usar la vigilancia para obtener el control total de su pareja”.

En este sentido, puntualiza que para instalar este tipo de spyware, es indispensable tener acceso físico al dispositivo de la víctima y ser capaz de desbloquear el teléfono. “Esto se puede facilitar si alguien pide usar el teléfono para realizar alguna llamada, navegar, etc., y aprovecha la oportunidad para descargar el spyware”.

Esta práctica es un ejemplo de cómo la tecnología puede facilitar la perpetración de abusos tales como la vigilancia de parejas sentimentales, la violencia de género y la doméstica, el acoso y otros tipos de delitos.

Un problema mundial

Si bien en Chile, según el estudio, un 82% de encuestadas/os considera que no es aceptable monitorear a su pareja sin su consentimiento, 48% teme que su pareja viole su privacidad digital. Entre quienes consideran que en “algunas circunstancias si es aceptable monitorear a sus parejas sin su consentimiento”, un 69% lo justifica en si sienten que su pareja les está siendo infiel; un 63% está relacionado con la seguridad de su pareja y un 14% si creen que su pareja está involucrada en una actividad delictiva.

Sin embargo, la experiencia muestra que en el mayor de los casos, esta práctica está a nivel global “asociada a casos de violencia doméstica y maltrato psicológico. Nosotros consideramos que el stalkerware no debe ser visto únicamente desde una perspectiva técnica, sino como una forma más de abuso, principalmente hacia las mujeres”, explica Fernández.

A pesar de que este tipo de prácticas se está masificando, un 32% de las personas consultadas en Chile admitieron que no saben qué es el stalkerware, por eso “la idea es concientizar a las personas de que este tipo de programas existen y sepan reconocer si están siendo afectadas y qué acciones deben seguir”, puntualiza Fernández.

“Este no es un problema puramente técnico, se trata de un problema social global que viola la privacidad de las personas y afecta principalmente a las mujeres que viven situaciones de violencia doméstica”, enfatiza la gerenta.

¿Cómo puedo saber si tengo stalkerware instalado en mi teléfono?

Según la Coalición Anti Stalkerware (CAS), que hoy cuenta con 40 miembros pertenecientes a los cinco continentes, es importante fijarse en si existe algún “comportamiento inusual” en el dispositivo, como una batería que se agota con demasiada rapidez, un alza repentina en la utilización de Internet móvil, aumentos inexplicables en los informes de tiempo de visualización semanales, recibir notificaciones extrañas.

El problema surge cuando estos programas se ejecutan sin que se produzca ningún tipo de “efectos secundarios” en el teléfono, por ello, “el indicio más común de que alguien está vigilando tu actividad es el cambio de comportamiento mostrado por la persona que comete el abuso”. Otro método útil es usar antivirus de buena calidad, estos deberían ser capaces de detectar presencias inusuales.

¿Cómo afecta esto en las vidas de quienes han sido víctimas?

Para las voceras de la Línea de Apoyo contra la violencia digital de la ONG Luchadoras, Mariel Domínguez y Alicia Reynoso, es muy importante entender que a las personas que se dan cuenta que han sido vulneradas hay que creerles y acompañarlas, validar que no se están imaginando “cosas raras” ni se “han vuelto locas”.

“Las consecuencias más comunes son que estas mujeres se aíslan, pierden su libertad, deben cambiar de número telefónico, de aparato, se alejan de sus familias porque cierran sus redes sociales. Algunas quienes han sido expuestas públicamente con fotos e información robada llegan a salirse de sus trabajos y cambiarse de casa”, explican.

En este sentido, la ONG apoya no solo acompañando emocionalmente a las mujeres que han sido víctimas de stalkerware, sino que buscan construir un internet feminista, o sea, un espacio libre de violencias. “Un espacio donde creamos redes”, cuentan.

Con este fin es que también dan apoyo psicológico y judicial personalizado caso a caso, para de esta forma poder recopilar información y poder generar artículos e investigaciones que no sólo ayuden a otras mujeres a no sentirse solas mientras atraviesan un mal momento a raíz de la violencia digital, sino que puedan ayudar a las autoridades a hacer algo al respecto. “Sobre todo, queremos hacer un llamado a que más colectivas se sumen y puedan dar este tipo de ayuda”, finalizan.

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