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Catalina Infante, autora de La grieta: “El vínculo con la madre es nuestra primera historia de amor, es fundacional de nuestra estructura emocional” BRAGA Crédito foto: David Gómez @huasohipster

Catalina Infante, autora de La grieta: “El vínculo con la madre es nuestra primera historia de amor, es fundacional de nuestra estructura emocional”

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María José Quesada Arancibia
Por : María José Quesada Arancibia Licenciada en Filosofía. Coordinadora general en El Mostrador
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Hija de editor y madre librera, ha estado toda su vida vinculada al mundo de los libros. Es escritora, editora y magíster en Periodismo escrito. Autora del cuento “Todas somos una misma sombra” y “La grieta”, su primera novela, publicada recientemente por emecé de Grupo Planeta. Sobre este, su último trabajo, que es una profunda reflexión en torno a la maternidad y la relación madre e hija, Catalina conversó con El Mostrador Braga.


La escritora Catalina Infante Beovic acaba de publicar su primera novela “La grieta”, historia encarnada por Laura, una madre primeriza que ante su hija recién nacida se pregunta “¿Qué sé yo sobre ser madre? Absolutamente nada”. Un relato intenso que aborda lo complejo de la maternidad, de cómo se entretejen las vidas de madre e hija y el peso de esas experiencias cuando te conviertes en madre, pues como comenta la protagonista de esta novela, “no fue nunca como nos dijeron que sería. El mundo se cuenta una historia y solo las madres sabemos la otra”. 

Con motivo de esta publicación, El Mostrador Braga conversó con su autora sobre por qué eligió como tema principal a la maternidad, acerca de las relaciones madre e hija, la siempre presente culpa y cómo influyen los estereotipos en la construcción de esta figura. Además, de cómo el feminismo puede ayudar a resignificar la maternidad y su experiencia al escribir sobre estos temas. 

– ¿Por qué elegiste la maternidad como tema principal para tu primera novela? 

Fue más bien un tema que me eligió a mí. La maternidad y el duelo por la pérdida de una madre se me cruzaron en la vida como experiencia personal, por lo mismo fui reflexionando sobre la relación madre/hija durante muchos años, hasta que logré materializarlo en una novela de ficción. Coincide además que en mi trabajo como periodista me ha tocado escribir y entrevistar a muchas mujeres en torno al tema de la maternidad; cada una de esas historias y profesionales que he ido conociendo fueron nutriendo también a esta novela. Me gusta en particular de la maternidad la ambivalencia y la soledad que la cruza, creo que allí hay mucho material literario que aún falta por explorar.

– ¿Cuánto influye en la crianza la relación con la madre y cómo lo retratas en tu novela? 

El vínculo con la madre es nuestra primera historia de amor, es fundacional de nuestra estructura emocional. Su presencia o ausencia nos va a marcar lo queramos o no. Si lo pensamos es un peso enorme para cualquier mujer, sobre todo en un sistema que deja a las madres bastante solas. Por lo mismo no es una relación que sea fácil, no está exenta de frustraciones y de muchas renuncias; la maternidad cambia a la mujer, la transforma, y en esa mutación hay pérdidas para ella, lo quiera o no.  Al momento en que Laura, la protagonista, se convierte en madre se da cuenta de esto y empieza a humanizar a su propia madre, la ve como mujer , ve su pérdida y logra perdonarla y perdonarse.

– «La grieta», ¿a qué hace referencia este título?

Aquí la interpretación se la dejo a las y los lectores, pero para mí el dibujo de una grieta es la imagen que me cruzó internamente durante la creación de esta historia y sus personajes, y fue el título que más me hizo sentido.

– “La maternidad aterra, pienso, no fue nunca como nos dijeron que sería. El mundo se cuenta una historia y solo las madres sabemos la otra” ¿Cómo consideras que influye en las madres los estereotipos existentes en torno a su figura?  

Creo que las colapsa de culpa y autoexigencia. Es imposible llegar a ese ideal de madre entregada a los otros, a la que el instinto materno le fluye, que tiene las respuestas para todo, y la fortaleza para sostener a la familia, casi de forma divina, como la virgen María. Por otra parte está el ideal de madre moderna trabajadora y presente a la vez, exitosa, regia, flaca, joven y presente en la crianza posmoderna, que colecha, portea y le hace comida a los niños por colores. La verdad no he conocido a ninguna mujer que logre sostener esos estereotipos sin fundirse por dentro. Creo que la “maternidad real” que estamos develando es simplemente asumir que somos personas aprendiendo a cuidar y criar desde su contexto, con las herramientas que tenemos, en un sistema hostil, y que cada una encuentra la mejor manera de hacerlo.  

– ¿A tu parecer, el feminismo puede ayudar a resignificar la maternidad, mostrando otras dimensiones que logren disminuir la culpa y posibiliten una mayor empatía?

Absolutamente. Creo que el feminismo tenía una deuda con los temas de maternidad y me alegra que ahora esté surgiendo más en la discusión. Hay una lucha histórica feminista para que la maternidad no sea un destino biológico, por el derecho al aborto y a una maternidad deseada pero ¿qué pasa con las que sí son madres? Hoy se lucha por leyes de corresponsabilidad, por resguardar la salud mental de la madre, por la conciliación trabajo-crianza, por el parto respetado, entre otros tantos temas. Creo que empezar a develar la verdadera experiencia de las madres, las distintas formas de maternar que existen, ayuda a ir conociendo más en profundidad las necesidades y sentires de las mujeres que ejercen ese rol.

– Por último, ¿cómo fue la experiencia de escribir «La grieta»?, ¿tienes en mente seguir con estos temas?  

Siempre escribir tiene sus desafíos y uno pasa por bloqueos, desganos e inseguridades, pero disfruté mucho el proceso de escribir este libro. Fue gratificante poder trabajar en torno a un tema que me estaba rondando hacía tiempo, tanto por experiencia personal como también por mi oficio de periodista, donde trato temas de género. Fueron años en que leí mucho sobre el tema de la maternidad y el duelo, tanto ficción como no ficción, y estudié también para intentar escribir una novela, que era hasta ahora un formato ajeno para mí. Fue un lindo proceso. Quizás el tema de la maternidad vuelva a colarse en mi literatura, pero no creo que vuelva a escribir un libro así de intenso sobre el tema. Con La grieta lo dejo ir, o al menos descansar. 

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