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Maternidad tardía en Chile BRAGA

Maternidad tardía en Chile

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Ximena Egas Biava
Por : Ximena Egas Biava Matrona, académica Obstetricia Universidad Andrés Bello
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Debido al alza de mujeres postergando la maternidad, surge la necesidad de generar políticas públicas y un cambio en la percepción social para apoyar este proceso, brindando un cuidado integral y respeto por las decisiones reproductivas de mujeres en Chile.


En la sociedad chilena contemporánea, la maternidad tardía ha surgido como un tema crucial de discusión, desafiando las nociones tradicionales sobre el timing “apropiado” para embarcarse en la maternidad. A medida que un número creciente de mujeres opta por postergar la experiencia de ser madres, se abre un diálogo necesario acerca de los desafíos y beneficios que conlleva esta decisión.

La decisión de retrasar la transición hacia la maternidad en Chile puede entenderse como una consecuencia de las transformaciones que nuestra sociedad ha experimentado en las últimas seis décadas. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas para el año 2021, se registraron 177,255 nacimientos, con el 47% de estos ocurriendo en mujeres de entre 30 y 39 años. El promedio de hijos por mujer en edad fértil se sitúa en 1.3. Estas tendencias están vinculadas a factores sociodemográficos como el nivel educativo, la ocupación y el estado civil. Se observa que mujeres con educación superior, mayores ingresos y casadas tienden a tener menos hijos y a una edad más avanzada. Estos cambios también están asociados con una mayor autonomía reproductiva, facilitada por la prevalencia del uso de anticonceptivos, resultado de políticas de salud pública implementadas desde la década de 1960 en nuestro país.

Estos cambios demográficos plantean un desafío significativo que requiere la implementación de políticas públicas adaptadas a esta nueva realidad. Es esencial abordar de manera integral el cuidado de la gestación y la crianza, reconociendo que, aunque la maternidad se posterga, las mujeres enfrentan los mismos cambios biológicos y emocionales inherentes a cualquier embarazo. Además, es crucial considerar el riesgo relativo mayor de desarrollar complicaciones durante el embarazo y el parto. En un nivel más amplio, como sociedad, debemos respetar el deseo de maternidad de las mujeres y superar el estigma que vincula el “éxito” de la mujer con su capacidad reproductiva. Desde la perspectiva de la matronería, hacemos un llamado a comprometernos con las mujeres y sus maternidades, independientemente de la edad en que ocurran. Se debe proporcionar un cuidado integral y personalizado para respaldar este periodo crítico del desarrollo humano, impactando positivamente la vida de mujeres, niñas, niños y nuestra sociedad en general.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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