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Todas queremos ser líderes, no mandonas BRAGA

Todas queremos ser líderes, no mandonas

Una encuesta reciente de Empoderamiento Femenino, realizada por Genias y la socialtech de bienestar SemSo arrojó que un 64% de las mujeres cuenta con referentes de liderazgo femenino en sus trabajos, con valores de bienestar de trato, autenticidad y confianza.


Hace un tiempo ya es frecuente encontrar en redes sociales gráficas dirigidas a la mujer que persuaden a la lectora de que “no eres mandona, sino una líder”.

Algunos medios también se han hecho cargo de este llamado con tono feminista, dando espacio a que las lectoras relaten cómo se les inculcó la idea de que eran líderes cuando, alguna vez las catalogaron de mandonas. Lo cierto es que hoy, si se quiere contribuir a que más mujeres ocupen cargos de liderazgos, resulta sano, también, establecer límites claros, porque entre “la mandona” y la líder hay más diferencias que similitudes.

La mandona, según la RAE, es la mujer que “ostenta demasiado su autoridad y manda más de lo que le toca”, algo así como una jefa exagerada. El concepto de líder, en cambio tiene un origen distinto: “persona que dirige u orienta a un grupo, el cual reconoce su autoridad”. Es decir, mientras en el primer concepto se ostenta la autoridad con origen desconocido, en el segundo concepto esa autoridad recae por el reconocimiento de los dirigidos.

Según Simon Sinek, autor de “Leaders Eat Last” el líder crea una cultura de confianza con el entorno que se rodea, mientras que el jefe, consigue que su entorno siga sus órdenes porque ejerce autoridad y control, lo que genera la baja moral del equipo que lo rodea, cualidades que se asemejan más a lo que
comúnmente conocemos como el mandoneo. En síntesis, Sinek plantea que a un jefe se le obedece y al líder se le sigue. Gran diferencia.

Una encuesta reciente de Empoderamiento Femenino, realizada por Genias y la socialtech de bienestar SemSo arrojó que un 64% de las mujeres cuenta con referentes de liderazgo femenino en sus trabajos que cuentan con valores de bienestar de trato, autenticidad y confianza.

En marzo del año pasado, los ministerios de Hacienda, Economía, fomento y turismo, la fundación Chile Mujeres y la OIT, publicaron el cuarto reporte de indicadores de género en las empresas en Chile, el que arrojó que las mujeres directoras representaron el 56% de los directorios de las 29 empresas públicas del país. Si la presencia de mujeres en puestos de liderazgo va bien encaminada, el llamado es a contribuir teniendo los conceptos claros. No confudamos. Seguro todas queremos liderar, no mandonear.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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