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Ley Zamudio: discusión con evidencia del 2024

Ley Zamudio: discusión con evidencia del 2024

Agustín Ramos Rojas
Por : Agustín Ramos Rojas Fundador de ChileNecesitaESI y licenciado en Psicología
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Aun cuando existe un amplio consenso científico y años de investigación, muchos diputados en sus discursos utilizan la psicología y psiquiatría de manera oportunista, en contra de la evidencia, para argumentar su rechazo a la ley Zamudio.


“Si ese sector ínfimo de la población tiene una tendencia en desacuerdo con su naturaleza biológica, por supuesto que hay que respetar el desvío ajeno”. Así se refería el diputado Urruticoechea a la población LGBTQ+ durante la discusión de la reforma a la ley Zamudio en la Cámara de Diputadas y Diputados. Frente a la interpelación de un congresista oficialista pidiendo respeto, la respuesta de Urruticoechea hace referencia a que “eso dice la ciencia”, específicamente psicólogos y psiquiatras. Lamentablemente, el diputado no fue el único caso, solo el más mediático. El diputado Leonidas Romero apeló a que “no podemos negarles a nuestros jóvenes la alternativa de revertir el trastorno”, refiriendo a las personas trans. Y las “terapias de conversión” fueron férreamente defendidas por muchos miembros de la cámara como Cristian Araya, Juan Irarrázaval y Francesca Muñoz.

A pesar de la ignorancia del grupo de diputados que considera la diversidad sexo-genérica como trastorno, la homosexualidad no es clasificada como tal desde 1990 por la Organización Mundial de la Salud. Esto no por causas ideológicas, sino que por el amplio consenso científico que apoyaba esa decisión en la época, que había llevado ya en 1973 a la Asociación Americana de Psicología a tomar la misma decisión.

La defensa realizada por los diputados a las “terapias de conversión” no deja de ser menos incorrecta. Las principales sociedades psicológicas y psiquiátricas a nivel mundial han confirmado que estas no presentan evidencia de efectividad y se basan en premisas falsas, que las hacen dañinas. Esto último, ha llevado a que hace ya 4 años Naciones Unidas considere las terapias de conversión una forma de tortura. Vemos así que, a diferencia de lo que se expresó en la cámara hace algunos días, la evidencia es bastante conclusiva y los profesionales de la psicología y psiquiatría encuentran un punto de consenso aquí. Así lo confirmaron en 2012 los 72 académicos de la facultad de psicología de la Pontifica Universidad Católica de Chile, quienes al ratificar la imposibilidad de considerar las identidades de género y orientaciones sexuales diversas una patología, confirmaron la imposibilidad de realizar terapias de conversión.

El diputado Juan Irarrázaval acusó que la ley “enloda disciplinas que son dinámicas, como es el caso de la medicina, psicología y psiquiatría”, pero lo sucedido en el congreso el día martes de esta semana enloda el trabajo de la disciplina de la psicología que en años de sólido avance de evidencia ha llegado al consenso de despatologizar las identidades de género y orientaciones sexuales diversas. Si bien para el conjunto de profesionales de la salud mental ya parece casi ridículo tener que realizar esta aclaración, por ser un debate cerrado hace años, se hace relevante que, ante estos discursos, psicólogos y psiquiatras nos pronunciemos por la rigurosidad científica de nuestra disciplina. La ciudadanía merece una discusión de la política pública a la altura de la evidencia y los tiempos, y la rigurosidad científica propia de sus cargos. Ya es 2024.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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