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«Misterio Inca»: una muestra marcada por las particularidades de una cultura y una cámara Holga

«Misterio Inca»: una muestra marcada por las particularidades de una cultura y una cámara Holga

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En su muestra, el fotógrafo peruano residente en Chile, Luis Sergio, busca trascender la imagen del Cuzco turístico y vanidoso, para escuchar ese mensaje que las piedras de sus edificios quieren hacer perdurar en el tiempo: los días en que lo divino y lo mortal caminaron de la mano.


La exposición «Misterio Inca» del fotógrafo peruano Luis Sergio —con curaduría de Jorge Gronemeyer— plantea una interesante mirada al fascinante mundo cuzqueño, y contiene una intensa y personal carga. La suya no es la mirada del espectador foráneo, sino que —muy por el contrario— mira desde la experiencia y la tradición. Sus imágenes sorprenden y, aunque remitan a espacios mil veces retratados, nos descubren nuevos misterios por revelar.

Luis Sergio nació en Lima en 1979. Estudió y practicó periodismo desde muy joven, trabajando como corresponsal del diario de su colegio. Luego cambió redacción por fotografía e hizo el salto cuando se fue becado a estudiar en la Escuela Argentina de Fotografía. Dejó su vida en Perú, donde trabajaba en el diario La República y se fue a Buenos Aires al diario La Nación. Actualmente vive en Santiago de Chile, trabaja de forma independiente y en proyectos documentales de largo plazo.

La ciudad de Cuzco tiene el carácter de metrópolis religiosa y económica. Y aunque allí los templos alcanzaron magnitudes monumentales, su arquitectura estuvo siempre definida por una sencillez y delicadeza natural. Como piezas de rompecabezas, las rocas fueron amontonándose sobre sí con la simetría del universo. Hoy esos mismos bloques, indemnes al paso del tiempo, no son sólo el orgullo de sus habitantes, sino un recordatorio para un pueblo completo de que allí habitó lo supremo. De que allí caminaron los majestuosos. De que allí ocurrió lo imposible: el hombre que un día salió arrastrándose del barro levantó con sus manos un imperio. El recordatorio de que ese ser humano, el original, es el padre y mentor de todos los que hoy, con el mismo dolor, transportan sobre sus espaldas los grandes y pesados bloques de vivir en un mundo consumido. Una humanidad que ha olvidado sus espíritus. Esa dicotomía es la que estas piezas se esforzaron por capturar.

Hay otra particularidad en esta muestra fotográfica. Las imágenes fueron tomadas con el arduo trabajo que implica manipular una cámara Holga, pero cuyos resultados son sumamente particulares e impredecibles. “La Holga es una herramienta sumamente sensible que tiene la capacidad de recrear composiciones irrepetibles. Es un aparato cuya manipulación dista mucho de la técnica y de un manejo sistemático. Por el contrario, en su uso prima el instinto del fotógrafo”, señala el propio autor.

La muestra estará disponible para los espectadores hasta el 28 de julio en las salas de exposición del Centro Cultural Las Condes (Apoquindo 6570, Las Condes). Está abierto de martes a domingo, de 10:30 a 19:00, y la entrada es liberada.

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