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Las lecturas se presentaron entre el 4 y 6 de Diciembre en el Museo de la Memoria

Cultura - El Mostrador

"Hotel de Refugiados", la lectura dramatizada de la dramaturga Carmen Aguirre sobre el exilio en Canadá

por 12 diciembre, 2014

“Hotel de Refugiados”, la lectura dramatizada de la dramaturga Carmen Aguirre sobre el exilio en Canadá
“Dramaturgias canadienses sobre el exilio chileno” fue la convocatoria que el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos junto con Interdram (Asociación de dramaturgos y creadores escénicos) llevaron a escena los textos de dos dramaturgas chilenas exiliadas en Canadá: Carmen Aguirre y Rosa Laborde. Las obras que, si bien están escritas en inglés, pasaron al español en preciosa traducción de Bruce Gibbons Fell, chileno y también radicado en ese país.
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“To be in the resistance is a matter of life and death. To say the wrong thing to the wrong person is a matter of life and death. And it´s imposible to know who the wrong person is. You must to asume that everybody is the wrong person.[1]”

Carmen Aguirre, Something Fierce.

Conversar es un acto cotidiano, fundamental. Deja de serlo cuando existen rechazos a ciertos temas, cuando el tiempo los ha ido relegando bajo el peso de otros tantos. Cuando el miedo suprime la comunicación. “Para mi era normal hablar de eso, y del temor. Pero cuando lo hacía con otros, me acusaban de loca. De inventar historias que no eran ciertas. Mentirosa, me decían. Y todavía sucede. Entonces aprendimos con mi familia, que solo podíamos referirnos a esto entre nosotros”. Carmen Aguirre habla sobre el exilio y de su propia experiencia vivida en Canadá. Hoy, más de cuatro décadas después de la dictadura, es invitada como dramaturga a mostrar dos de sus obras y a conversar, en un ambiente donde, quizás, todavía no se pierde el temor. Yo no conozco al público chileno, dice Carmen con 18 años sin haber visitado Chile. Por primera vez viene a estrenar en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos las lecturas dramatizadas de Hotel de los refugiados y Blue Box, algo extraordinario para ella.

postda lectura“Dramaturgias canadienses sobre el exilio chileno” fue la convocatoria que el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos junto con Interdram (Asociación de dramaturgos y creadores escénicos) llevaron a escena los textos de dos dramaturgas chilenas exiliadas en Canadá: Carmen Aguirre y Rosa Laborde. Las obras que, si bien están escritas en inglés, pasaron al español en preciosa traducción de Bruce Gibbons Fell, chileno y también radicado en ese país. Resulta asombrosa esta instancia, por la capacidad de Interdram de traer a ambas dramaturgas, llevar a cabo tres lecturas dramatizadas, y acercar a la audiencia el exilio a través de las experiencias de estas autoras. La Asociación de dramaturgos, sin fines de lucro, contó además con el auspicio del Canadá Council for the Arts, el destacado trabajo de los actores, y el esfuerzo de sus directores e integrantes de Interdram: Ana López Montaner, Joyán Cordero y Bruce Gibbons Fell.

Las lecturas dramatizadas de Carmen Aguirre se presentaron a las 20:00 hrs el día 4 y 6 de Diciembre. Después, los directores Ana López y Joyán Cordero, y el traductor Bruce Gibbons, conversaron con la audiencia y su autora. Ella, hija de exiliados, militante del MIR con dieciocho años, y residente en Canadá desde los seis, ve por primera vez en un escenario chileno Hotel para refugiados. La audiencia hace preguntas, llora. Todos permanecimos callados después de escuchar la historia de una familia que llega a un país que no conoce para sobrevivir. Esa familia era la de Carmen. Esa historia, es, todavía, la de muchos que no se atreven a contarlo. “Yo estuve en el hotel para refugiados”, dice una mujer desde la audiencia. “Yo soy hermana de quien hizo la música para la versión que hiciste en inglés en Vancouver de esta obra”, sigue después, llena de impresión. Con asombro, Carmen sonríe y la mujer le agradece emocionada. Ellas no se conocían, pero habían vivido la misma experiencia. En el mismo lugar, bajo las mismas reglas políticas. En el año 2014 se encontraron, en la sala de un teatro, después de la representación de un momento que todavía se parte en el tiempo porque es doloroso.

Carmen escribe para un público canadiense. Pero sobre todo para ese 50 por ciento de la población que es inmigrante. Todos vienen con marcas de guerra, relata Carmen.Cruzan ilegalmente la frontera. En estas comunidades no se habla del tema, le hacen el quite porque es doloroso hablar de eso. Ellos saben de esto en abstracto, a modo muy general, no en concreto.

¿Y tu experiencia haciendo teatro en Canadá? le pregunto, ¿como espectadora de obras escritas por los nativos de ese país?

“Lo que es revelador del teatro canadiense es que las obras se montan con actores canadienses que viven en Canadá. Aunque suene redundante. Este teatro cuenta  temáticas seleccionadas, como las crisis melodramáticas que vive la clase alta. Divorcios. Ese es el teatro canadiense en realidad. Estudiarlo allá, también es algo elitista. No todos van a tener las mismas oportunidades. Hay muy poca clase obrera haciendo teatro. Casi nada. No todos tendrán el espacio para interpretar roles protagónicos o importantes dentro de las historias. En otras palabras: poco representativo si pensamos en que la mitad de la población es inmigrante y sus problemas son otros. Hay mucho hambre sobre estas obras. Hay muchos que necesitan verse representados”.

headshot2Carmen Aguirre es la segunda dramaturga latinoamericana en ser “leída, escuchada, representada y premiada” de la historia en Vancouver. El primero fue Guillermo Verdecchia con su obra Fronteras Americanas, argentino y radicalizado en Canadá a la edad de dos años. Carmen ha querido honrar a la comunidad chilena en el exilio. Eso dice cuando le pregunto sobre su reiterada participación como actriz en sus obras. Explica que hacer monólogos es lo mas barato. Que los teatros canadienses cuando miran los numerosos elencos de algunas de sus obras se alarman, dicen que es caro producirlas, que es difícil, que es costoso. Puras escusas, dice Carmen tranquila, porque aun bajo estas condiciones ella ha logrado posicionarse en los teatros más importantes, ser nominada y premiada con destacados reconocimientos, participar en más de sesenta producciones de televisión, cine y teatro, y sobre todo, encontrar en el público un espacio significativo.

Además, Carmen ha actuado en casi todas sus obras y formado sus propios colectivos de teatro. Tuvo uno con jóvenes latinos marginados que no eran actores. Eso fue lo más interesante de todo. Que las historias contaban las historias de ellos, sus propias biografías. “Eran historias impresionantes, de violencia policial sobre los hombres latinos, relatos desgarradores de racismo. Tenían entre 14 y 20 años de edad. Eran chicos que habían sido torturados, que sobrevivieron, hijos de desaparecidos”. A este grupo Carmen lo tuvo por ocho años. Se llamaba “Teatro Foro”, y estaba en relación con el Teatro del Oprimido.

“No podíamos contarle nada a la cultura dominante. Porque nos creían locos. Y todavía sucede. Allá (Canadá) no se habla del tema. Las nuevas generaciones sí se interesan y hablan de él”. Cuando Carmen habla de exilio habla de lamento. De uno tan hondo como ese que produce la escritura cuando con ella se vacía el cuerpo. Las voces de sus personajes no son las de chilenos comunes y corrientes, sino las de quienes se fueron a Canadá como Miristas, sindicalistas. Sobrevivientes de Villa Grimaldi, de Chacabuco. “Como exiliado uno aprende a ser bicultural. Cuando estoy en Canadá ellos creen que soy como ellos, nativa. No chilena. Ser hijo de exiliado es ser totalmente bicultural”.

Con su libro Something Fierce, Aguirre no solo escribió su vida, también logró que olas de canadienses la leyeran tanto que su obra se posicionara en el número uno de lo mas vendidos. Y no porque fuera una lectura de comprensión sencilla. Todo lo contario. Sus memorias están escritas con la sagacidad revolucionaria de una caligrafía compleja, honesta y, por lo mismo, totalmente accesible. Insólito es que este libro no haya sido traducido al español. Todavía. Porque su lectura es tan urgente como el pulso apasionado que traspasan sus páginas. Antes que dramaturga, actriz, escritora, y autora de mas de veinte obras, Carmen se resiste a olvidar. Por eso es que, también, Carmen se resiste a dejar de escribir.

[1]“Estar en resistencia es un asunto de vida o muerte. Decir la cosa equivocada a la persona equivocada es un asunto de vida o muerte. Y es imposible saber quién es la persona equivocada. Uno debe asumir que todos son la persona equivocada”.

 

 

 

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