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Con mosca del vinagre estudian trastornos de sueño observados en pacientes con autismo

por 30 octubre, 2018

Con mosca del vinagre estudian trastornos de sueño observados en pacientes con autismo
El trastorno del espectro autista (TEA) es una condición severa del neurodesarrollo que se caracteriza por una triada de alteraciones conductuales que incluye: déficit en comunicación y lenguaje; déficit en la interacción social y una conducta repetitiva con restringido interés.
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Se ha reportado que un 83% de personas con TEA presentan daño en la regulación del ciclo sueño-vigilia, además de bajos niveles de melatonina. Esto influye en que los pacientes se vuelvan más irritables, agotados y que se acentúen algunos rasgos de su personalidad.

Considerando esta realidad, es que un equipo de investigadores del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso, CINV, liderado por la neurocientífica Angelina Palacios-Muñoz, está analizando mutaciones encontradas en pacientes con autismo y que provocan alteraciones en el sueño y otras conductas. Utilizando la mosca Drosophila melanogaster -o mosca del vinagre- la científica, en colaboración con académicos de la Universidad de Sao Paulo, en Brasil, estudian genes mutados que afectan el sistema nervioso en pacientes con esta condición. Según explica la investigadora, las moscas con estos genes tienen alteraciones en el sueño, la conducta social y funciones cognitivas, especialmente en las relacionadas con el aprendizaje y memoria.

“Las causas de este trastorno del desarrollo no están del todo claras, pero involucran factores genéticos y ambientales. Por este motivo estamos estudiando las mutaciones que causan autismo utilizando a las moscas”, aclara la científica del CINV.

Los estudios entregarán una nueva perspectiva acerca el TEA, permitiendo en un futuro, desarrollar terapias clínicas para mejorar la calidad de vida de quienes viven con esta condición.

Neurocientífica Angelina Palacios-Muñoz

Un modelo muy sociable

La Dra. Palacios-Muñoz comenta que la Drosophila es un insecto muy sociable. Una actividad importante para ellas, la constituye el ritual del cortejo, que implica acercamientos, interacciones y danzas. “Sin embargo, descubrimos que hay moscas que no tienen esta habilidad o la tienen poco desarrollada. Así que ahí decidimos analizarla genéticamente, ver sus mutaciones y hacer una comparación con personas que no desarrollan habilidades sociales, y nos preguntamos si esta mosca tiene un equivalente de TEA para su especie y si fuera así, ¿podríamos estudiar diferentes problemáticas del autismo en esta mosca “autista”?".

"Estas moscas presentan variaciones en la conducta social y en el control interno estable del sueño. No es que el reloj biológico mismo esté dañado, pero sí otros mecanismos bioquímicos que comunican el reloj biológico con el resto de los órganos”, añade la investigadora.

Reloj biológico y moscas

La Dra. Angelina Palacios-Muñoz comenta que en la década de los 80` científicos lograron aislar un gen en Drosophila, que codifica una proteína llamada PERIOD, la cual se acumula en la noche y se degrada en el día. Además, se encontraron otros mecanismos químicos que regulan los ritmos circadianos. Por lo tanto, entender lo que ocurre con ellas implica comprender el funcionamiento del reloj biológico de las personas.

“Precisamente, se utilizó como modelo de estudio a esta mosca porque comparte cerca del 70% de los genes humanos. Esto significa que el material genético de las personas tiene homólogos o cumplen las mismas funciones que los de la Drosophila, y esto las convierte en un organismo modelo para entender procesos que ocurren en nuestro organismo: desde trastornos del sueño, patologías neurodegenerativas y algunos tipos de cáncer”, agrega la neurocientífica.

Destaca que el CINV cuenta con un bioterio donde cultivan y alimentan a las moscas, las cuales tienen un ciclo de vida de 60 días.

Importancia del sueño

El reloj biológico no es exclusivo de las actividades cerebrales y tiene relación con todas las células del cuerpo. Los seres humanos tienen distintos relojes periféricos en diferentes órganos como, por ejemplo, el corazón, pulmones, hígado, etc., los cuales están sincronizados con los del cerebro.

“Esto dirige los procesos fisiológicos y las conductas que el organismo lleva a cabo de manera periódica y en un tiempo determinado. Es decir, el cuerpo humano se ha adaptado por completo a los ciclos diurnos-nocturnos del planeta, por lo que realizar actividades en períodos dedicados a dormir elevan las hormonas relacionadas con estrés y al mantener estas acciones en el tiempo, pueden aparecer problemas de diabetes, hipertensión, entre otras enfermedades”, señala la Dra. Palacios-Muñoz

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