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El horror de Colonia Dignidad llega a los cines en Halloween con la aclamada cinta chilena "La Casa Lobo"

por 30 octubre, 2018

Es un premiado filme de animación de terror que tuvo su estreno internacional en Berlín. La obra, dirigida por Joaquín Cociña y Cristóbal León, cuenta la historia de María, una joven que se refugia en una casa en el sur de Chile después de escapar de una colonia alemana y está inspirada en Colonia Dignidad. "Creo que es una película que puede gustarte o no, pero que se te queda metida en la cabeza por mucho tiempo", adelanta Cociña.
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La Casa Lobo, premiado filme de animación de terror que tuvo su debut internacional en Berlín, se estrena este jueves a nivel nacional en salas. La obra, dirigida por Joaquín Cociña y Cristóbal León, cuenta la historia de María, una joven que se refugia en una casa en el sur de Chile después de escapar de una colonia alemana y está inspirada en Colonia Dignidad.

"Creo que esta es una película que puede gustarte o no, pero que se te queda metida en la cabeza por mucho tiempo (...). Además, espero que siga rompiendo mitos respecto a qué es una película normal y qué no", adelanta Cociña.

Cinco años de trabajo

El filme de 75 minutos es fruto de un trabajo de cinco años y fue hecho en varios lugares del mundo durante diversas exposiciones que montaron los autores en distintos museos: 12 exposiciones-taller en Santiago, Hamburgo, Ciudad de México, Buenos Aires y Amsterdam.

Anteriormente, los directores habían hechos dos cortometrajes de stop motion (Lucía y Luis), que iban a ser parte de una trilogía, cuya tercera parte era Lobo. Sin embargo, a la larga este episodio pasó a ser un largometraje y, de paso, le dio el título a la película.

Una cinta en español y alemán, que incluye a dos cerdos que se transforman en personas... una lejana referencia a cómo llamaban en Colonia Dignidad a los chilenos.

Mezcla de técnicas

"Al comienzo La Casa Lobo iba a ser hecha con una mezcla de técnicas que incluían actores, animación, marionetas e incluso 3d", explica Cociña. Sin embargo, fue durante la producción de Los Andes, un corto de stop motion, que los realizadores concluyeron que La Casa Lobo sería un plano secuencia en dicha técnica de animación.

"La peor idea posible, pues por los resultados de Lucía, Luis y Los Andes todos muy similares en técnica–, parecía una pésima idea extrapolar esa técnica para un largometraje", admite. Pero "que fuera una mala idea a mí me parece muy bueno, una mala idea llevada hasta el fondo de sus posibilidades, una mala idea profundizada. Eso es tanto mejor que una buena idea tibia y suave".

Por otro lado, para León, estos espacios de improvisación fueron esenciales para "mantenernos sanos y enamorados del proyecto". Según relata el cineasta, "intentamos no convertirnos en burócratas o en esclavos de nosotros mismos, para eso hicimos una escaleta visual o storyboard muy simple, dejando mucho espacio para la improvisación, imaginamos la película como un storyboard que se destruye y reconstruye permanentemente. La película está hecha de esos espacios de improvisación entre dibujo y dibujo. Intentamos llegar cada día al taller sin saber exactamente lo que haremos, de forma que la producción sea más parecida al trabajo de un pintor o escultor que al de un cineasta".

Cociña (Izq.) y León fueron premiados en la Berlinale.

Colonia Dignidad

El tema de Colonia Dignidad fue surgiendo lentamente. Mientras la cinta fue creciendo, a los realizadores se les hizo cada vez más importante tener un ancla en la realidad. "Trabajar en un marco que hiciera sentido en el mundo real", explica Cociña.

Él admite que en general los trabajos audiovisuales de la dupla terminan siendo un tanto escabrosos y vinculados al terror o más bien al miedo. Una cosa que no manejan del todo y que es el aspecto menos racional de sus trabajos. "Cada vez parecía mejor darle un asidero en la realidad a ese miedo y parece ser que en Chile todo el miedo real está enredado con la realidad política y nuestra historia. Al menos eso creo yo. El miedo real está enraizado en mi visión política del mundo. Caer en la cárcel creo que era uno de mis miedos de juventud más profundo", agrega Cociña.

Así, el tema de Colonia Dignidad "se fue colando como una pesadilla en la película, al final nos acordamos de Bolaño y su manera de trabajar las raíces germanas y de todo este enredo, nos pareció que la colonia era el contexto más adecuado para situar la película. Y decidimos ocupar el método de Juego de Roles, imaginando ser parte de la colonia, dirigiendo la película que Paul Schäfer habría dirigido si hubiera sido un Walt Disney Latinoamericano".

León explica que "en el mundo hay muchos casos de comunidades excéntricas y aisladas como los amish o los menonitas (...). Lo que me parece tan único del caso de Colonia Dignidad es que esta secta de fanáticos religiosos tuvo un papel protagónico en nuestra historia política reciente, llegando a servir como centro de detención y de exterminio durante la dictadura. También el hecho de que desde los años sesenta hayan sido de conocimiento público muchas de las atrocidades que ocurrían dentro de la colonia y que nadie hiciera nada, me parece que es un tema del cual es importante hablar, hay que buscar nuevas formas y perspectivas para abordar nuestros traumas nacionales".

Set de filmación en el museo MAMBA de Buenos Aires.

Animación y terror

El resultado de todo este proceso fue una película que Cociña admite como "más bien oscura" y cercana al universo del terror, a pesar de ser de animación, que usualmente se vincula más bien a temas infantiles. Sin embargo, para él la conexión entre ambos mundo es de vieja data, no por nada "los cuentos de hadas tradicionales del norte de Europa, los que se denominan 'clásicos', son bastante terroríficos: niños abandonados, comidos, quemados y engañados, brujas y madres sin corazón, inviernos terribles y animales temibles. De hecho, mientras más antigua la versión, menos alegre el final y más niños muertos encuentras".

León prefiere justificarse con una especie de mito de origen para la animación stop motion en relación con el padre de la técnica, el ruso Ladislas Starevitch (1882-1965), autor de la primera película del género en 1912. "Era director de un museo de historia natural y estaba tratando de hacer una película sobre la vida de las cucarachas. Las cucarachas morían o huían por los potentes focos de iluminación, así que Starevitch decidió usar cadáveres de cucarachas y animarlas cuadro por cuadro, reemplazando las patas por alambres. Esas fueron las primeras animaciones stop motion que existieron y creo que señalaron un camino que conecta a la animación más con el espiritismo y la magia negra que con los temas infantiles", explica.

-Si el filme tuviera un mensaje, ¿cuál sería?

-No hay lugar como el hogar responde Cociña.

"Me gustaría que la película transmitiera la sensación de que lo que hacemos es fácil de hacer, de que no hay misterios técnicos en esto", sentencia León.

"Intentamos hacer una película bastante única y creo que la gente reconoce eso. Me interesan las cosas que me dan la sensación de no haber visto nada parecido antes y es lo que intento hacer cuando hago películas", concluye.

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