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La pesimista visión de Colin Waters: “Será catastrófico. Para el 2050 produciremos 2.500 millones de toneladas de plástico”

por 16 enero, 2019

La pesimista visión de Colin Waters: “Será catastrófico. Para el 2050 produciremos 2.500 millones de toneladas de plástico”

Crédito: Koji Furukawa

El doctor en Ciencias Biológicas y Biomédicas de la Universidad de Harvard explica que el problema de los polímeros es que son esenciales “para vivir la vida moderna”. Por eso mismo, la producción de plástico no se detiene. De hecho, “se prevé que para el 2020 se llegará a 500 millones de toneladas anuales y que para el 2050 esa cantidad se habrá multiplicado por cinco”, advierte el especialista en esta entrevista con El Mostrador, en el marco del Congreso Futuro.
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Una dura advertencia sobre la creciente presencia del plástico en el mar, en la atmósfera e incluso en las capas geológicas lanzó el especialista británico Colin Waters en una entrevista con El Mostrador, en el marco del Congreso Futuro, el destacado evento de científicos e intelectuales que tiene lugar en Santiago en el ex Congreso Nacional y en regiones hasta el domingo.

Las consecuencias de seguir en la senda actual “son catastróficas ”, alertó, al señalar que los polímeros podrían demorar unos 400 años en degradarse expuestos a la luz solar.

Los datos de la fundación Aquae son abrumadores: 250 mil toneladas de plásticos han sido arrojadas al mar, unas 8 toneladas cada año, lo que equivale a unas 800 torres Eiffel o más de 14 mil aviones airbus.

“¿Cuánto demorará si está enterrado, lejos de la luz o a baja temperatura?”, se pregunta Collins. “Una pregunta sin respuesta”, se autocontesta.

“Antropoceno”

Waters es doctor en Ciencias Biológicas y Biomédicas de la Universidad de Harvard y profesor de la Escuela de Geografía, Geología y Medio Ambiente de la Universidad de Leicester.

Como investigador, se centra en desarrollar la base de evidencia global para la “época antropocena” –la cual estaría marcada por el efecto que ha tenido el ser humano en los ecosistemas terrestres– como una unidad de tiempo geológica y caracterizar las rocas carboníferas en el Reino Unido. En estas rocas, se puede observar el efecto que la actividad humana ha tenido sobre las distintas capas geológicas de la Tierra, la cual, además de tener un efecto directo sobre los recursos, ha ido dejando huellas en la geología del planeta. La presencia de plástico es, justamente, una forma de medir esta unidad.

“Lo que estamos haciendo, que es parte de nuestro análisis, es mirar secciones individuales de lagos, sedimentos, corales. Todos estos elementos tienen un crecimiento anual, así que al mirar estos elementos se puede ver que el cambio está ocurriendo”, plantea.

Waters agrega que, al analizar capa por capa, se pueden determinar los cambios al medir diversos elementos, como algunos materiales radiactivos.

Plástico

Uno de los temas que preocupa a Waters es la evidencia de que los plásticos están hoy día mezclándose con ciertas capas de la Tierra y esta combinación, de alguna manera, está cambiando la composición molecular de esos sedimentos.

“El plástico es un buen indicador para el concepto del antropoceno, porque la mayoría de los plásticos los hemos producido desde la década de cincuenta al presente. Se calcula que solo en 1950 produjimos dos millones de toneladas”, afirma.

Se estima que para el 2020 se llegará a 500 millones de toneladas anuales y que para el 2050 esta cantidad se habrá multiplicado por cinco.

“La mayoría de los plásticos tiene una forma desde hace 70 años, época que conocemos como el antropoceno. Si encontramos plástico en un material sedimentario, entonces sabes que es antropoceno”, señala.

Microplástico

También destaca que la cantidad de plástico que va al océano es de entre 4 y 12 millones de toneladas, además del microplástico que ya es posible detectar en algunas secciones del sedimento de los océanos, incluso en profundidades como la Fosa de las Marianas.

La mayoría de los plásticos llega a través de los ríos, aunque las investigaciones sugieren que el plástico incluso se encuentra en la atmósfera. “Eso significa que se puede transportar por grandes áreas y que probablemente lo estemos respirando”, advierte.

El problema, según reconoce, es que hoy los plásticos son esenciales “para vivir la vida moderna que vivimos”, aunque gran parte termina en la basura, mientras destaca, simultáneamente, que se fabrican a partir de un material cada vez más escaso, los hidrocarburos. Además, son baratos de producir y su peso facilita el transporte.

Por eso, se pregunta si no sería mejor intentar reutilizar los plásticos lo más posible, además de que los productores paguen por su eliminación.

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