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COP25: Los ambientes más irrespirables e insalubres del mundo son parte de la obra «Pollution Pods» CULTURA|CIENCIA

COP25: Los ambientes más irrespirables e insalubres del mundo son parte de la obra «Pollution Pods»

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Algunos de los ambientes más contaminados del planeta, los más irrespirables e insalubres, tienen también su hueco en la conferencia del clima (COP25) que se celebra en Madrid en la obra del artista Michael Pinsky.


Los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ponen de relieve que la mala calidad del aire causa cada año siete millones de muertes prematuras en el mundo, el agravamiento de numerosas dolencias y un gasto sanitario multimillonario.

La contaminación de las ciudades agrava muchas enfermedades respiratorias crónicas, aumenta el número de infartos, de ictus, y causa más accidentes cerebrovasculares, pero afecta también al cerebro, al desarrollo cognitivo y al coeficiente intelectual de las personas, según la OMS.

El artista Michael Pinsky ha instalado en el recinto ferial de Madrid, donde se celebra la COP25, su obra «Pollution Pods» (burbujas de contaminación), una construcción que simula en cinco gigantescos iglús conectados entre sí los niveles de algunas de las ciudades más contaminadas de la Tierra.

La obra recrea los ambientes que se respiran en Nueva Delhi, Pekín, Sao Paulo y Londres, y en contraposición a todas ellas también la ciudad noruega de Trondheim, donde los indicadores invitan hoy a practicar cualquier actividad al aire libre.

«Pollution Pods»

La construcción de Michael Pinsky recrea el ambiente que se respira en algunas de las ciudades con una mayor densidad de polución y la elevada concentración de partículas contaminantes en el aire que respiran sus habitantes.

Lo hace de una forma «amable», porque en el interior de los iglús no se respira ni dióxido de nitrógeno ni monóxido de carbono, y aunque parezca polución es en realidad una mezcla de aromas artificiales y de perfumes.

Diseñada para concienciar sobre los efectos de la contaminación y el cambio climático sobre la salud, la obra ha recorrido varios países antes de recalar en Madrid.

En «Londres»,  han mejorado los niveles de contaminación desde que su alcalde impulsara, en colaboración con la OMS, una ambiciosa estrategia para rebajar la polución y reducir la elevada mortalidad y el agravamiento de numerosas dolencias por culpa de la calidad del aire.

En Pekín han observado que la contaminación dificulta hasta la visión de objetos cercanos, pero han valorado que los niveles de contaminación se han estabilizado e incluso se percibe un ligero descenso desde que el Gobierno declarara «la guerra» a este problema.

En Nueva Delhi los olores procedentes de la contaminación son muy diferentes, porque en gran medida ésta proviene de las industrias que estaban empotradas en la ciudad, pero Ribera y Neira han valorado que esa situación haya también comenzado a cambiar con la salida de esas empresas de la urbe.

También son diferentes los olores y la contaminación en Sao Paulo, donde esa contaminación no es tan perceptible a simple vista pero es igualmente perniciosa, ya que procede de la combustión del etanol que utilizan mayoritariamente los vehículos.

Derecho a respirar aire limpio

Teresa Ribera, la ministra española para la Transición Ecológica, se ha mostrado impresionada tras pasear por esos iglús y percibir lo que deben oler y sentir los habitantes de esas ciudades, y ha subrayado que la conexión entre el cambio climático y la salud está resultando determinante para que la sociedad se conciencia sobre la emergencia climática.

«El derecho a la salud incluye el derecho a respirar un aire limpio», ha señalado Teresa Ribera tras percibir «por los cinco sentidos» lo incómodo que resulta respirar un aire tan contaminado.

María Neira, directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha valorado que este tipo de construcciones artísticas contribuyen a visualizar el problema del «enemigo invisible» de la contaminación; «Esta es la calidad del aire que cada día respiran millones de personas», ha alertado.

La responsable de Salud y Medio Ambiente de la OMS ha observado que prácticamente todas las grandes ciudades tienen niveles de contaminación por encima de los que recomienda este organismo, y ha advertido que la mala calidad del aire afecta a los pulmones, pasa a la circulación sanguínea y llega a cualquier órgano del cuerpo humano.

«Muchas de las emisiones responsables del cambio climático lo son también de la mala calidad del aire», ha observado Neira, para quien combatir el cambio climático es luchar por una mejor salud pública, y ha asegurado que «la agenda de la COP es también una agenda de salud».

«Esto es una crisis climática, pero es también una crisis de salud», ha manifestado María Neira.

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