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Cine y ciencia: Premio Nobel de Física contó cómo los científicos fueron parte de las películas «Contacto» e «Interestelar» CULTURA|CIENCIA

Cine y ciencia: Premio Nobel de Física contó cómo los científicos fueron parte de las películas «Contacto» e «Interestelar»

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Marco Fajardo Caballero
Por : Marco Fajardo Caballero Periodista de ciencia, cultura y medio ambiente de El Mostrador
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Kip Thorne realizó una charla magistral en el día de cierre del principal encuentro de científicos e intelectuales de Chile. Una de las anécdotas es que la película de Chrstopher Nolan plantea la existencia de un planeta girando alrededor del agujero negro llamado Gargantúa. A Thorne le parecía imposible, pero el director lo retó a hacer los cálculos al respecto. «Lo hice, saqué el cálculo real, y descubrí, para mi sorpresa, que si Gargantúa giraba lo suficientemente rápido» sería posible «que el planeta se mantenga en su lugar y no caiga en el agujero negro. Eso me pareció sorprendente y descubrí que Chris tenía razón». El físico además contó que está trabajando en una nueva película, y que espera que inspire como lo han hecho las ya citadas, «y puede que actúe de vuelta, y tenga influencia en la ciencia también, como ocurrió con estas cintas».


El Premio Nobel de Física, Kip Thorne (Utah, 1940) relató este jueves como él y diversos científicos fueron fundamentales para la creación de clásicos de la ciencia ficción como «2001, odisea del espacio» (1968), «Contacto» (1997) e «Interestelar» (2014).

El físico estadounidense realizó sus declaraciones en el marco del Congreso Futuro 2021, el principal encuentro de científicos e intelectuales de Chile, que terminó este jueves.

En «2001, odisea del espacio», astronautas investigan un misterioso monolito en la luna.

Thorne recordó el impacto que tuvo en 1968, cuando era profesor en Caltech, en Pasadena, California, y vio junto a la película al físico ruso Igor Novikov la película «2001, odisea del espacio», de Stanley Kubrick. Esta película trata de un grupo de astronautas que debe investigar un misterioso monolito extraterrestre en la Luna.

«Salimos del cine y estuvimos en completo silencio durante unos diez minutos. Ambos estábamos sorprendidos por la ciencia, que era tan inspiradora, la ciencia que se había realizado de manera impecable, y por la película misma».

El físico destacó la cinta porque «representa la ciencia en un marco de ciencia ficción» y «siguió inspirando sobre la ciencia a cientos de millones de personas en el mundo».

Thorne atribuyó esto a la coboración de Cubrick y el escritor y físico Arthur C. Clarke, quien había publicado en 1951 el cuento «El centinela», la base del film. Clarke «tenía un conocimiento profundo de la ciencia e integró la física en la película».

Carl Sagan.

Cosmos

Muchos años después, en 1980, Thorne recibió una llamada del astrónomo y cineasta Carl Sagan, autor de la famosa serie «Cosmos», emitida ese mismo año. Sagan organizó una cita de Thorne con la cineasta Linda Obst para ir al estreno de la serie, que lleva al público distintos fenómenos científicos, como la estructura del universo.

Este trío su volvería a reunir en 1985 en el proyecto de la película «Contacto», que ese año se publicó como novela (la cinta recién fue filmada en 1997). Trata sobre una científica que recibe un mensaje extraterrestre con instrucciones para construir una máquina y viajar por el espacio.

La trama planteaba una serie de dificultades teóricas, como el viaje a través de un agujero negro hacia la estrella Vega, a unos 25 mil años luz de la Tierra. Thorne le dijo que eso era imposible, ya que cualquier objeto se desintegra dentro de un agujero negro.

En cambio, sí era posible en lo que se llamaba «agujero de gusano», un fenómeno hasta entonces sólo conocido entre los físicos y planteado en base a la Teoría de la Relatividad en 1935. Para ello era necesario hallar un método para mantener abierto el agujero, ya que tiende a implosionar.

Este problema hizo que el propio Thorne se lo planteara como físico, «impulsado por Carl y la película». «¿Permitían las leyes de la física que una civilización avanzada construyera y mantuviera abierto un ‘agujero de gusano’ para realizar un viaje interestelar? De hecho muy rápidamente quedó claro que se puede, si tienes lo adecuado para poner dentro del agujero de gusano», específicamente «un material antigravitacional».

Para ello, según explicó, se requiere lo que se conoce como «energía negativa», y lo que se conoce como «materia exótica».

«Así, de esta manera, mi conversación con Carl, sobre la película en la que estaba trabajando, generó una investigación realizada por mí y otros sobre la materia exótica. Y muy pronto nos dimos cuenta que de hecho se puede crear materia exótica en un laboratorio, en pequeñas cantidades», al manipular algo que se conoce como «fluctuaciones de vacío». Se trata de «diminutas fluctuaciones de electricidad y magnetismo que existen luego que eliminamos toda la electricidad y magnetismo que podemos eliminar.

Viajes en el tiempo

Fue así como Thorne, junto a Mike Morris y Ulvi Yurtsever iniciaron una investigación sobre los viajes en el tiempo.

Específicamente, se trata de cómo una persona, al ingresar en el agujero y volver, puede experimentar que sólo han pasado algunas horas en su vida, pero al regresar encontrará que para los que se quedaron pasaron años. Esto sucede porque cerca del agujero negro el tiempo «puede ser mucho más lento en comparación a como es aquí en la Tierra».

Esto es lo que se ve en la cinta «Interestelar» (EEUU, 2014), en la cual fue fundamental la colaboración de Thorne. Este fue llamado por Obst, la vieja amiga de Sagan, cuando se estaba gestando la película, para que fuera verosímil desde el punto de vista científico.

En la cinta, un grupo de científicos y exploradores realizan viaje espacial para encontrar un planeta con las condiciones necesarias para reemplazar a la Tierra y comenzar una nueva vida allí.

«Juntos concebimos ideas para una película que se llamaría ‘Interestelar’, juntos, antes que llegara a manos del guionista», recordó. En enero, vendieron la idea de la película a Paramount, que se asoció con Warner Brothers para la cinta.

Fue así como se incorporó el guionista Jonathan Nolan. «Él leyó muchos libros de ciencia que le recomendé y conversamos de ciencia. Escribió tres borradores».

Luego llegaría el director Christopher Nolan. «En la primera reunión con él le dije que quería que la película siguiera ciertas pautas y que nada en la película violaría las leyes de la física», y que incluso las especulaciones surgirían de la «nueva ciencia». «Chris aceptó con entusiasmo estas pautas, mientras no se interpusieran en hacer una buena película. Y así fue: preservaron la ciencia, aunque cambiaron por completo la historia y los personajes».

Una de las anécdotas es que la película plantea la existencia de un planeta girando alrededor del agujero negro llamado Gargantúa. A Thorne le parecía imposible, pero el director lo retó a hacer los cálculos al respecto. «Lo hice, saqué el cálculo real, y descubrí, para mi sorpresa, que si Gargantúa giraba lo suficientemente rápido» sería posible que el planeta se mantenga en su lugar y no caiga en el agujero negro. Eso me pareció sorprendente y descubrí que Chris tenía razón».

Thorne además trabajó con Paul Franklin, que luego ganó su segundo Oscar con esta película por sus efectos visuales (el primero fue con «El Origen», de 2010). Fue la primera vez en Hollywood que los agujeros negros y los agujeros de gusanos fueron representados visualmente como eran realmente, tampoco previamente en «Contacto», y serían usadas los próximos años para representar este fenómeno.

El agujero negro en «Interestelar».

En 2018, radioastrónomos sacaron una foto real de un agujero negro gigante en el centro de la galaxia M87, gracias a la labor conjunta de radiotelescopios de todo el mundo.

El agujero negro de la galaxia M87.

«Son bastante distintos, puedes ver la sombra del agujero mismo en ambos casos». ¿Pero a qué se debían las diferencias?

Oliver James, miembro del estudio de efectos especiales Double Negative, le aseguró a Thorne que si se cambiaba la perspectiva -por ejemplo, viéndola no desde el frente, sino desde arriba- la imagen sería idéntica, a lo cual se sumaba que los radioastrónomos carecían de una buena resolución angular.

Thorne cuenta todo esto en su libro «The Science of Interstellar», (2014), que cuenta con un prefacio del propio Christopher Nolan. Allí, entre otros, el lector podrá -en sus palabras- entender el misterioso final de la cinta.

«La cinta inspira enormemente a la gente sobre ciencia, y eso es lo que queríamos», remató.

El físico además contó que está trabajando en una nueva película, y que espera que inspire como lo han hecho las ya citadas, «y puede que actúe de vuelta, y tenga influencia en la ciencia también, como ocurrió con estas películas».

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