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De expansiones y retiradas: El viaje poblacional del Homo sapiens de Mauricio Lima CULTURA|OPINIÓN

De expansiones y retiradas: El viaje poblacional del Homo sapiens de Mauricio Lima

Max Valdés / Letras de Chile
Por : Max Valdés / Letras de Chile Novelista, cuentista, editor, antólogo, escritor de literatura infantil. Es Magister en Edición de la Universidad Diego Portales y Máster en Edición de la U.Pompeau Fabra de Barcelona.
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El autor se pregunta: ¿Cómo será el mundo que les toque vivir a las nuevas generaciones? Y responde que a la generación nacida a principios del siglo XXI seguramente les tocará vivir en un mundo dominado por los rendimientos decrecientes. Un mundo totalmente opuesto al de las generaciones del siglo XX. Finaliza Mauricio Lima señalando que las próximas décadas serán de gran tensión e incertidumbre para estas generaciones que necesitarán acceder, cada vez más, a mayor cantidad de energía para resolver problemas, como brindar una vida decente a millones de personas que hoy están por debajo de los estándares mínimos del siglo XXI. Esto no solo parece una tarea abrumadora, sino imposible.


El presente texto del autor Mauricio Lima posee el interés y la fascinación suficientes para que sea lectura de jóvenes interesados en el devenir del planeta. También de los adultos quienes venimos del siglo anterior y que hoy nos vemos enfrentados a una crisis climática, a veces tanto insostenible como ignorada.

En los momentos que se escribe esta nota, en el hemisferio norte están ocurriendo una serie de eventos catastróficos: vientos, lluvia, nevazones extremos en California y temperaturas de hielo en provincias de España. Asimismo, se inaugura el Congreso Futuro con una entrevista sorprendente a Charles Darwin, gracias a la inteligencia artificial, en ella nos alerta sobre el cambio climático y el fin de una era.

¿Qué está ocurriendo estas últimas décadas que nos desconcertamos? ¿Se puede hacer algo a estas alturas o debemos declarar “cerrado por duelo” el planeta Tierra?

Con lucidez, rigor y honestidad académica el autor nos plantea, de manera cercana y clara, el estado actual del planeta y viaja al origen de Homo Sapiens buscando las cicatrices que han marcado nuestro comportamiento actual.

Este convincente libro acaba de ser publicado por ediciones de la Universidad Católica. Su autor, Mauricio Lima, es profesor del departamento de Ecología de la misma casa de estudios y su carrera la ha realizado en Chile y no en Montevideo, que es su lugar de nacimiento. Se ha especializado en dinámica de poblaciones de diferentes tipos de organismos, en el tamaño de éstas en ciertos animales y su relación con el cambio global.

En los últimos diez años su trabajo se ha enfocado en entender la dinámica de las sociedades, en particular los procesos que gatillan los colapsos demográficos en las sociedades agrícolas del pasado. Específicamente en este libro aborda el principal problema planetario: la sobrepoblación de nuestra especie y el uso, cada vez más insostenible, de los recursos de la biósfera.

Afirma que después de centenas de miles de años, al inicio de la era cristiana nuestra especie apenas superaba los 200 millones en todo el mundo. En los últimos 2 000 años sumamos 7 888 miles de millones. Con la ayuda de las herramientas inventadas por el hombre hemos ido construyendo nuestro nicho con la colaboración de la naturaleza, más bien abusando de ella en exceso.

Cabe la pregunta: ya hemos llegado al momento en que cada vez necesitamos más energía para obtener la misma cantidad de recursos para una población mayor: ¿cómo lograrlo? ¿Será suficiente con un desarrollo sustentable, incluso abandonando los combustibles que generan el efecto invernadero?

Recientemente Naciones Unidades comunicó las 17 medidas para alcanzar un desarrollo sustentable (sería adecuado recordarlas): fin de la pobreza; hambre cero; salud y bienestar; educación de calidad; igualdad de género; agua limpia y saneamiento; energía asequible y no contaminante; trabajo decente y crecimiento económico; industria, innovación e infraestructura; reducción de desigualdades; ciudades y comunidades sostenibles; producción y consumo responsable; acción por el clima; vida marina; vida en ecosistemas terrestres; paz, justicia e instituciones sólidas y alianzas para lograr todos los objetivos anteriores.

¿Todo aquello es aplicable y parte de la agenda obligada de los países? Lo que está claro es que “no se puede continuar con el crecimiento económico y un estilo de vida de consumo a la vez que habitamos un planeta sobrepoblado y agotado”.

Antes de continuar indicando las dimensiones que alcanza este notable y necesario texto, me gustaría “recordar” algunas definiciones que podrían ayudar a una comprensión más exitosa del libro de Lima. Si bien el libro viaja en la historia de los inicios de Homo sapiens, su alcance nos toca directamente hoy; es hoy cuando tenemos una crisis climática que nos resulta inmanejable.

Esta variabilidad climática en parte es producto de causas naturales (siempre a lo largo de la historia de la tierra han existido variaciones climáticas, solo que jamás en tan pocas décadas y con tal nivel de intensidad) debido al desequilibrio que el hombre ha generado en el ecosistema y que tiene impacto sobre la biodiversidad, el almacenamiento de carbono y los hábitats; sobre los sistemas humanos, en la agricultura, agua dulce, salud; sobre los sistemas urbanos, transporte, edificios, estilo de vida; sobre los sistemas económicos, energía, fabricación, industrias que utilizan capital natural y sobre los sistemas sociales en cuanto a equidad, migración, paz y conflicto.

Ahora, esta variabilidad climática define el calentamiento global como un aumento gradual de la temperatura mundial en la superficie, como consecuencia del forzamiento provocado por emisiones antropogénicas. Asimismo, define cambio climático como una variación en el estado del clima que puede deberse a procesos internos naturales, como a forzamientos externos o a cambios antropogénicos persistentes de la composición de la atmósfera o del uso de la tierra. Los forzantes son agentes o fuerzas que producen una alteración en el sistema climático; tal como sucede con el forzante solar dado que el sol es una estrella que convierte el hidrógeno en helio, transformando cerca de 4 millones de toneladas de materia en energía.

Por otro lado, el forzante orbital está relacionado con el cambio de parámetros orbitales de la tierra, en cuanto a cómo llega la energía del sol en función de las estaciones del año; y finalmente, los forzantes tectónicos que hacen referencia a cambios derivados de la actividad interna del planeta. Entonces ¿por qué se produce el cambio climático? Ya sea por cambios en la radiación solar, por cambios en la órbita de la tierra y por cambios en las capas tectónicas.

Todo esto se ve incrementado por el llamado efecto invernadero en que la radiación solar ingresa a través de la atmósfera y parte de esa radiación es retenida por los gases de efecto invernadero (metano CH4 + óxido nitroso N2O + dióxido de carbono CO2); aumentando la temperatura en la superficie terrestre y en las masas de agua de los océanos. ¿Cómo se puede demostrar lo anterior?: las temperaturas promedias son más altas; cambios en el patrón de las precipitaciones; aumento en la frecuencia de eventos extremos (las catástrofes, aludes, inundaciones etc.); calentamiento de los océanos; acidificación del océano; aumento del nivel del mar; disminución de las áreas de hielo marino y cambios en los sistemas físicos y biológicos.

¿Cuándo comenzó este desastre?

Era necesario dar cuenta de las definiciones anteriores (si bien hay notas bibliográficas al final de este, no así un glosario de términos disponibles para aquellos lectores iniciáticos en esta materia, las cuales podrían ayudar en una mayor comprensión) puesto que el libro en cuestión apela a ellas a menudo.

Aquí retomamos el texto de Lima pues él nos proporcionará una explicación desde la dinámica de las poblaciones: un aporte cuantioso y contundente que ojalá todo el mundo pudiese tener acceso: desde las escuelas, universidades, desde la política y las instituciones que sostiene al Estado; en fin, los buenos libros como las grandes ideas nunca son valoradas en su momento. Ojalá este libro de Mauricio Lima sea conocido y valorado como merece.

En el capítulo inicial Lima nos relata su amistad académica con Alan Berryman (a quien va dedicado el libro). A través de un curso tomado por él sobre dinámica de las poblaciones y las plagas forestales se interna en grandes poblaciones demográficas del escarabajo del pino de montaña quienes devastan ecosistemas forestales completos gracias a la cooperación y el volumen.

¿Qué hace este pequeño insecto de apenas 5 milímetros?: comienza su ciclo de vida cuando a mediados del verano, los ejemplares adultos buscan árboles de pino para colonizar. Una vez que lo logran, excavan una galería debajo de la corteza para atraer a las hembras y así reproducirse. El desove (cuando suelta sus huevos) se produce dentro del árbol y las larvas se alimentan de los tejidos del árbol durante el invierno.

La metamorfosis ocurre en la primavera cuando emergen los adultos desde el pino muerto y recomienza el ciclo. Para que la reproducción sea exitosa, es clave la muerte del árbol y, para eso, a medida que van excavando en la corteza, los escarabajos inoculan (introducen una sustancia que contiene una enfermedad) un hongo patógeno, éste crece modificando los tejidos del árbol y generando un ambiente apropiado para el desarrollo de las larvas, hasta morir.

Esta idea del escarabajo del pino de montaña es similar a la del Homo sapiens —según inferencia del autor— en cuanto a la cooperación y la expansión y la capacidad de acceder a más y mejores recursos: cuando más individuos hay, más energía per cápita se captura. Una perfecta analogía de la cual el autor propondrá sus teorías sobre la dinámica de la población de Homo sapiens y su descenso y fracaso. Para ello señala dos conceptos claves: la construcción del nicho y la evolución cultural.

Esto se refiere a la capacidad de algunos organismos de” construir” y modificar su medio ambiente (da algunos ejemplos como las represas que construyen los castores para modificar el curso de los ríos calificándolos como “verdaderos ingenieros ecosistémicos”; como las termitas; las hormigas; los corales y finalmente, la domesticación de las plantas y los animales durante la revolución de la agricultura, apropiándose de la energía y de la superficie del planeta a costa de otras especies).

Llama de esta manera nicho cultural a la increíble habilidad de Homo sapiens para aprender conductas, desarrollar creencias, herramientas y prácticas, transmitir y acumular información a través de las generaciones es la clave del éxito ecológico de nuestra especie y que nos diferencia de otros animales sociales. Agrega además que, son parte de este nicho cultural el lenguaje, la fabricación de herramientas, las conductas intergeneracionales (entre abuelos y nietos o el cuidado comunal de los niños).

Y es un proceso que se inició con las tribus Homo sapiens de cazadores-recolectores; para ellos la capacidad de confeccionar y diseñar ropa y calzado fue una construcción de nicho e innovación cultural comparable a la más refinada pieza de tecnología digital del presente.

Pero al mismo tiempo que sucede lo anterior se inician los costos pues al modificar los ecosistemas que habitamos y que nos proveen de energía y materiales nos lleva a preguntarnos cuáles son los límites de crecimiento de las sociedades humanas.

Este esquema de cooperación y competencia ha generado dos visiones extremas sobre el futuro de la humanidad: por un lado están los optimistas, quienes creen que la población humana será capaz de “generar” la cantidad de recursos a través de la innovación y tecnología y por el otro lado, quienes creen que enfrentar una escasez de recursos o una crisis ambiental es solo cuestión de tiempo, causando una hambruna total; es cuestión de décadas evidenciada por la alteración de los ciclos de nutrientes, la deforestación, la extinción acelerada de especies, la acidificación del océano, la contaminación y el cambio climático; al parecer, factores que ya están presentes de una u otra manera en el 2023.

Alan Berryman, el mentor de Mauricio Lima, siempre fue escéptico respecto a que el ser humano pudiera alcanzar un futuro de estabilidad en el planeta, encaminándonos a otro ciclo de ruina, desplome y recuperación. Sin duda, esta visión es reforzada en sus observaciones del escarabajo de pino de la montaña descrito anteriormente.

Agrega el autor que el viaje poblacional de Homo sapiens es una historia con tiempos de bonanza, pero sobre todo con períodos de derrota. Es así como el crecimiento poblacional comenzó a ser una amenaza para la paz social y la capacidad de cooperación entre los grupos. Sin embargo, la cooperación demográfica producida por el tamaño poblacional genera un circuito de retroalimentación positiva pues permite acumular habilidades culturales de manera más efectiva e incrementar la cooperación.

En el fondo todas las habilidades culturales esenciales para la vida de nuestro linaje son adquiridas socialmente; a diferencia de otros animales, estamos parados sobre los hombros de nuestros antepasados. La pregunta que se hace el autor es qué procesos empujaron a la vida social humana hacia la estratificación, la desigualdad y la complejidad y el por qué seguimos cooperando a pesar de que las sociedades sedentarias se volvieron más desiguales.

En capítulos posteriores el autor indica que durante milenios los cazadores-recolectores habían estado moviéndose al ritmo de los flujos de energía y la disponibilidad de los recursos de la naturaleza y, cada vez que este flujo comenzaba a enlentecerse, ya sea por causas ambientales y climáticas o por sobrexplotación, se desplazaban de un planeta relativamente “vacío” de humanos, buscando nuevos lugares más redituables energéticamente.

En cambio, los humanos de las sociedades agrícolas sedentarias comenzaron a vivir una versión rudimentaria de la vida que estamos experimentando en pleno en la actualidad. Todavía no eran parte de sociedades masivas, no vivían en ciudades rodeados de personas desconocidas ni tenían los beneficios de un Estado que lidiara con los problemas de la desigualdad de la riqueza y el poder, pero la semilla hacia las sociedades modernas, complejas e industrializadas estaba ya sembrada.

Continúa agregando que las sociedades agrícolas persistieron 50 veces más tiempo de lo que llevamos las industriales modernas sostenidas por la quema de combustibles fósiles. Durante miles de años tuvieron que enfrentar ciclos de expansión, estancamiento y colapso. Algunas de ellas colapsaron para siempre, mientras otras fueron capaces de sortear estos cambios, pasando por periodos dolorosos de hambruna, inestabilidad política, guerras y pandemias.

La sociedad industrial parece olvidar a veces este camino de expansiones y colapsos que ha marcado el devenir de las sociedades agrícolas.
Darle una mirada a esta montaña rusa sociodemográfica es una oportunidad de poder vislumbrar el futuro, mirando por el espejo retrovisor del pasado.

El autor se pregunta: ¿Cómo será el mundo que les toque vivir a las nuevas generaciones? Y responde que a la generación nacida a principios del siglo XXI seguramente les tocará vivir en un mundo dominado por los rendimientos decrecientes. Un mundo totalmente opuesto al de las generaciones del siglo XX.

Finaliza Mauricio Lima señalando que las próximas décadas serán de gran tensión e incertidumbre para estas generaciones que necesitarán acceder, cada vez más, a mayor cantidad de energía para resolver problemas, como brindar una vida decente a millones de personas que hoy están por debajo de los estándares mínimos del siglo XXI. Esto no solo parece una tarea abrumadora, sino imposible.

No me queda más que recomendar la lectura de Expansiones y retiradas: el viaje poblacional del Homo sapiens de Mauricio Lima pues es un texto imprescindible para los tiempos que nos sobrecogen, y una buena manera de “abrir de una vez por todas los ojos” al futuro cercano que nos insinúa o murmura insistentemente su malestar.

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  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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