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“Ecos del futuro”, la obra que reflexiona sobre las crisis actuales CULTURA

“Ecos del futuro”, la obra que reflexiona sobre las crisis actuales

Marco Fajardo
Por : Marco Fajardo Periodista de ciencia, cultura y medio ambiente de El Mostrador
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Caracterizada por la intervención del propio público, se exhibe hasta este domingo en el centro cultural Matucana 100. “Buscamos que la participación de las personas sea amorosa, placentera y genere experiencias corporales”, explica una de las creadoras del montaje.


Una singular obra de danza para reflexionar sobre las crisis actuales se exhibe hasta este domingo en el centro cultural Matucana 100.

Se trata de “Ecos del Futuro”, una creación colectiva de Co-Inspirantes que es parte de un proyecto más amplio llamado “Autorías de la Audiencia”, y que explora prácticas participativas en danza desde el año 2018.

Para crear esta obra, sus creadoras tomaron como referencia el trabajo de artistas que admiran como Aruma, Olafur Eliasson, Zimoun y Rafael Lozano-Hemmer, y en referencias de autores como Donna Haraway, Timothy Morton, Nazareth Castellano y Fabian Villegas.

Tiempo de crisis

El montaje “se gesta a partir de la sensación de la vida contemporánea de estar en una crisis del tiempo, la obra se pregunta por la dificultad de estar en el presente”, explica Kamille Gutiérrez.

“Busca ofrecer a la audiencia un espacio para estar en la presencia desde la sensorialidad y conexión con el cuerpo. Aunque aparentemente existe una interrogante sobre el futuro, en realidad la pregunta va más por un presente que estamos creando juntas como colectivo y en donde invitamos a la audiencia a ser partícipe de esa creación”, dice.

“También emerge desde querer pensar el futuro no desde un lugar distópico, utópico o ucrónico, sino más bien de querer proponer un imaginario que escape de una idea de fin de mundo a propósito de las distintas crisis medioambientales, sociales y culturales que atravesamos. Por lo mismo, nos parece relevante preguntarnos por el futuro a partir de un encuentro presente con lo otro”.

El propio nombre del montaje, en palabras de Camila R. Cannobbio, se debe a varias razones.

“Una de ellas es como la idea de eco nos invita a una devuelta de un pasado en un presente, y nos parece muy interesante pensar este presente también como el futuro eco de lo que será, de esta forma nos ayuda a instalar interrogantes sobre el tiempo y las repercusiones que pueden tener las acciones y decisiones que vamos tomando”, dice.

“En este sentido, nos interesa porque ya el nombre problematiza la noción de tiempo al proponer una paradoja: los ecos nunca vienen del futuro. También se llama de esta forma por la importancia que tienen los dispositivos sonoros en la puesta en escena y cómo estos nos invitan a comprender esta temporalidad reflexiva y a sumergirnos en una experiencia que nos envuelve”.

Interacción del público

Loreto Caviedes cuenta que la obra invita a experimentar y visualizar paisajes sensibles, alentando a la audiencia a sentirse y ser parte de estos entornos.

“Se busca romper la idea de separación entre nosotros y el entorno, desafiando la necesidad de comprender todo desde la perspectiva humana”, dice.

Agrega que, durante la obra, se invita al público a transitar libremente por el espacio, interactuar con los objetos dispuestos y a imaginar colectivamente sobre el futuro.

“Por lo mismo, la obra se plantea desde una perspectiva ecológica, en el sentido que todos los elementos dispuestos en la escena tienen agencia y logran articulan sentido a partir de las distintas relaciones que se vean entre ellos”, cuenta.

Diana Carvajal complementa que el trabajo escénico de Co-Inspirantes y de esta obra en particular se instala desde una comprensión de lo escénico, como una experiencia sensible, que no requiere una estructura dramatúrgica clásica, como por ejemplo la existencia de personajes, para crear una obra.

“Más bien nos centramos en las acciones escénicas como creadoras de acontecimiento sensible y en el trabajo inter y transdisciplinar, en donde las diferentes materialidades de objetos, cuerpos, sonoridades e imágenes son agentes en esta comunicación con la audiencia y los sentidos de la obra. De esta manera, más que personajes, las performers en la escena realizan distintas acciones que se ponen al servicio del acontecimiento escénico y por lo mismo transitan por distintos roles, a momentos pueden ser percibidas como anfitrionas, tramoyas, una guía, o como una espectadora más”.

En cuanto a la la interacción del público con el espacio, según Carvajal se plantea la propuesta inmersiva y participativa como una oportunidad para sensibilizar y afectar a las personas a través de la conexión corporal.

Se ofrecen una serie de dispositivos y experiencias que permiten a cada espectador relacionarse libremente, evitando imponer una forma específica de acción. La idea es involucrarse activa o pasivamente, desde cerca o lejos, fomentando la apertura y generando un espacio de imaginación con propuestas evocativas y poéticas, agrega.

“La obra busca que la audiencia pueda reinterpretar libremente reflexiones sobre la ecología, no sólo en términos de protección de la naturaleza, sino también al pensar en nosotros mismos como parte de la naturaleza, rompiendo la separación entre lo humano y lo no humano”, dice Carvajal.

“Justamente en tiempos de crisis la pregunta por el futuro se vuelve relevante y por lo mismo nos interesan las prácticas participativas porque permiten ensayar esos nuevos futuros, o bien esas distintas maneras de relacionarnos, la audiencia no solo es invitada a observar distante sino a participar corpóreamente desde un lugar libre y autónomo”, remata.

Antecedentes

La obra además se vincula con el proyecto “Autorías de la Audiencia”. Desde 2018 el colectivo está investigando en prácticas participativas para la danza y en cómo estas pueden escenificarse, concentrándonos en formas de afectar y movilizar sensible y físicamente a las audiencias, según Caviedes.

“Partimos con una primera experiencia escénica en una residencia artística en NAVE llamada ‘si no puedo bailar, no es mi revolución’. Luego durante la pandemia, con el colectivo creamos ‘Telekinesis’, una acción de danza online en un espacio doméstico”.

Ahora, al regresar a la presencialidad repensaron las formas de invitar al público a formar parte de la experiencia escénica.

“Buscamos que la participación de las personas sea amorosa, placentera y genere experiencias corporales, explorando nuevas formas de conexión mediante objetos y paisajes sensoriales que componen la escena”, dice Caviedes.

Ficha Artística

ECOS DEL FUTURO
● Co-Creadoras: Loreto Caviedes, Camila R. Cannobbio, Kamille Gutiérrez, Diana Carvajal
● Arte Sonoro: Emiliana Araya
● Diseño Integral y Realización: Manuela Mege
● Artes Mediales y Construcción de Dispositivos: Ximena Sánchez
● Asesora Dramatúrgica: Isidora Stevenson
● Producción: Rocío Argandoña
● Asistente de Producción: Estefanía Flores.

Matucana 100. Espacio Patricio Bunster, de Jueves a Domingo desde el 23 de Noviembre al 3 de Diciembre. Entrada general $6.000, estudiantes y adulto mayor $4.000, Jueves popular $3.500

 

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