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Arnoldo Weber: “Es fundamental la profundización de políticas públicas en cultura para las regiones” CULTURA

Arnoldo Weber: “Es fundamental la profundización de políticas públicas en cultura para las regiones”

Patricio Olavarría
Por : Patricio Olavarría Periodista especializado en Política Cultural
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El director de la Corporación Artistas del Acero de la Siderúrgica Huachipato reflexiona sobre los desafíos de la cultura regional, debido a la crisis de Huachipato y destaca la importancia de fortalecer las políticas culturales a las necesidades de cada territorio. 


-¿Qué rol juega para la cultura en las regiones? Asumiendo que los recursos, humanos y económicos, además de las plataformas de difusión son más escasas que en la capital.

-El tema cultural en las regiones juega un rol fundamental, independiente de que la mayoría de los recursos y la infraestructura cultural están concentrados en el centro, en Santiago específicamente, lo que produce una especie de inequidad respecto a las regiones. Pero más allá de eso, creo que las regiones han hecho esfuerzos heroicos por mantener el sistema cultural funcionando, haciendo cosas que, efectivamente, tienen un sentido territorial. Lo que a veces el centro olvida es que los territorios tienen características independientes, diversas, distintas. Cuando tú dictas una normativa, una política pública desde el centro, olvidas esas características fundamentales del tema cultural. Por lo mismo, el rol de la cultura en las regiones, tiene que ver con las particularidades de los territorios, y cómo se genera en los territorios.

 –Y cómo se profundiza el trabajo en la cultura regional, en las experiencias locales y provincias. ¿Qué falta y por qué?

-Creo que es fundamental la profundización de las políticas públicas en regiones, pero políticas públicas con particularidades regionales, porque por supuesto que el norte es muy distinto al sur, y se generan manifestaciones culturales muy diferentes. Lo que se debería hacer a nivel central respecto a las regiones, es establecer políticas regionales culturales, o permitir autonomías regionales, que tienen que ver con cómo las Secretarías Regionales Ministeriales, toman decisiones respecto a sus territorios. Aquí hay un tema fundamental que tiene que ver con la descentralización, concepto tan de moda, pero que aún no se establece. Entonces, hay dos posibilidades de generación de políticas públicas culturales en regiones. Primero, autonomía de toma de decisiones culturales, y una autonomía económica, es decir, que sean capaces de financiar proyectos en sus regiones, siendo oportunos en el territorio.

Todo esto va más allá de lo que ya sabemos respecto a las capitales regionales que también provocan centralismo. Aquí en Concepción se concentran muchas actividades, quedando el resto de los territorios más olvidados.

 –De todos estos años a cargo de Artistas del Acero, supongo que ha habido períodos de mayor bonanza económica y también de florecimiento artístico. ¿Qué nos puedes decir y en qué etapa están ahora?

-Los tiempos de oro de Huachipato, sostenedor económico de Artistas del Acero, nos permitió ser un vehículo de instalación de políticas públicas a través del mundo privado. La bonanza económica significaba que había una conciencia por parte de la Corporación de llenar vacíos que la institucionalidad no lograba llenar. En el fondo cumplíamos un rol subsidiario del Estado en el sentido de cooperar con el desarrollo cultural, financiando actividades, ejecutando y generando proyectos propios dentro de la región. Esto es un gran ejemplo para las empresas que mantienen organizaciones, corporaciones o fundaciones culturales que dependen de la empresa. Esto hoy ha decaído mucho en Chile, pues las organizaciones no están donando a pesar de la existencia de la Ley de Donaciones Culturales, que es una gran herramienta de donación. Pero esto también tiene que ver con momentos políticos en que las empresas sopesan dónde y cómo, y como sabemos la cultura generalmente es lo más débil de las inversiones de las empresas, por lo que tiende a ser lo primero en desaparecer. Tenemos varios ejemplos de organizaciones que han desaparecido porque las empresas dejan de aportar.

-La crisis de Huachipato seguro impacta a Artistas del Acero, situación que además evidencia la fragilidad del sistema de financiamiento de la cultura en el país ¿Qué acciones están tomando y cómo debería interceder el órgano público ante este tipo de crisis?

-Yo creo que, efectivamente, las organizaciones que dependen del mundo privado son cada vez más frágiles. En esos casos, obviamente el Estado debería ser el responsable de la continuidad de las organizaciones que han demostrado eficiencia durante años, que han trabajado con las políticas públicas, y que son efectivamente colaboradoras, permitiendo que el Estado pueda llegar a las regiones. Allí el Estado debe mantener un rol activo, en el sentido de asegurar las organizaciones que han sido colaboradoras. Es algo absolutamente recíproco. No se le está haciendo un favor a las organizaciones que tienen una gran trayectoria, y que han sido coherentes con el tema de aplicación de políticas públicas en el territorio.

-Pero se espera apoyo de instituciones como el Ministerio de las Culturas o de otras instancias que tengan interés y preocupación por este programa.

-En el caso particular de Artistas del Acero, yo creo que las organizaciones culturales tienen dos elementos que las pueden salvar. Primero, infraestructura cultural que las pueda sostener y, luego, los equipos de gestión que tengan. Nosotros, afortunadamente, tenemos un equipo de gestión robusto que nos permite buscar otras alternativas de financiamiento, ya sean públicas o privadas, generando gestiones para la continuidad de nuestra organización ante la crisis de Huachipato. Sabemos que a Huachipato se le hará muy difícil por no decir imposible, seguir apoyando a Artistas del Acero.

-¿Y como siguen entonces si no hay más financiamiento?

-Los gestores culturales deben tener la capacidad de inventarse, reinventarse y plantear distintas formas de financiamiento para la continuidad de las organizaciones. Porque es muy fácil lamentarse por la desaparición de las organizaciones sin hacer nada, pero la realidad es que cuando las organizaciones tienen tanta trayectoria, generan un impacto social muy alto, sobre todo en términos de dar empleabilidad en el sector cultural. Durante los últimos diez años, Artistas del Acero ha dado trabajo a 60 mil artistas, y ha impactado a 1.500 niños en la región con el Programa de Orquestas Juveniles. Todo esto es lo que el Estado debe sopesar ante la desaparición de organizaciones de alto impacto social.

-En relación al Programa de Orquestas Orquestas Juveniles e Infantiles en Región del Bío Bío, ¿Cuál ha sido el impacto de este proyecto?

-La FOJI tiene a su cargo, a nivel nacional, las Orquestas Juveniles e Infantiles y ha provocado un movimiento fantástico desde su creación. Sin embargo, la FOJI necesita apoyos regionales, pues no puede abarcar a todas las orquestas. Por lo mismo, nuestro proyecto abarca todas las orquestas juveniles e infantiles de la Región del Biobío. Esto impacta porque si la FOJI puede abarcar un universo de 50 niños, nosotros podemos abarcar un universo de 1500 niños, con clases magistrales, con clínicas musicales, con encuentros juveniles de orquestas, con conciertos, entre otros. Una de las formas de medir el impacto que tenemos es que la postulación a las becas FOJI en la Región del Biobío aumentó este año sustancialmente, por la experiencia particular de una región que ha planteado un movimiento de orquestas a nivel regional. Es decir, somos verdaderos colaboradores de la FOJI en el desarrollo de orquestas juveniles e infantiles. Ahora, si los gobiernos regionales financiaran proyectos como estos en las regiones, no tengo ninguna duda de que los efectos sociales, como sacar a los jóvenes de las drogas, creación de responsabilidad o involucrar a la familia en los procesos infanto juveniles, serían inmensos. Instalar al mundo cultural en barrios o poblaciones ha sido fundamental.

 –¿En qué están ahora las orquestas y cómo sigue este Programa?

-Ya estamos en la mitad de nuestra gestión. Partimos en marzo con clínicas y clases magistrales. A fines de junio nos juntaremos todas las orquestas, con 500 niños en total, para terminar con dos conciertos en el Teatro Regional del Biobío. Luego continúan con su labor de estudios para finalizar 2024 con un gran concierto con un artista de renombre tocando en conjunto. El movimiento ha ido creciendo tanto en cantidad como en calidad, y la mejor muestra de ello es que las orquestas suenan cada vez mejor. Aquí los niños están tocando tocando bien. Además, debido a esta experiencia, más niños quieren acercarse a las orquestas, es decir, van a surgir más orquestas y con más integrantes. Todo esto quiere decir que los niños ven en el Movimiento de Orquestas Juveniles e Infantiles de la Región de Biobío una posibilidad de socializar, de ver el mundo de forma distinta, de acercarse a la música, y de, quienes quieran, tener una oportunidad de profesionalización a futuro.

-Nos puedes contar un poco como se prepara todo esto, sabemos que hay un gran esfuerzo de producción y que trabajar con tantos niños no es nada fácil.

-Cuando estamos en los territorios es un poco más sencillo porque los niños están a cargo de sus profesores, y ensayan en el mismo territorio, donde son las municipalidades quienes financian a esas orquestas. Cuando nosotros invitamos a los niños a los encuentros, es más complejo, como por ejemplo ahora a fines de junio que son las Jornadas de Invierno y los conciertos en el Teatro Regional, porque debemos alojarlos, trasladarlos, saber sus dietas, tener a su disposición doctores, enfermeras, kinesiólogos, psicólogos, etc. Como se trabaja con niños, el cuidado y la preocupación debe ser total. Es una producción de grandes proporciones pero lo pasamos muy bien. Independientemente de que los niños vayan a aprender, no deben olvidar que esto también tiene que ver con pasarlo disfrutar y con que sea una experiencia bella e importante para ellos.

-Cuál sería el sueño de Arnoldo Weber como Gerente de Artistas del Acero para un futuro a mediano plazo.

-Para este Programa sólo deseo que siga creciendo y que otros gobiernos regionales lo repliquen en otras regiones, porque si la FOJI tuviera estos refuerzos que tiene en la Región del Biobío en todas las regiones, lograríamos tener un movimiento tan grande como el que tuvo Venezuela en su gran época, donde surge gente como Gustavo Dudamel, un director destacadísimo a nivel mundial. Eso es un sueño a nivel nacional. Que todos aquellos proyectos exitosos en el mundo de la cultura, que vienen de regiones, puedan ser aplicados en las distintas regiones de Chile, tomando en cuenta las particularidades de los territorios.

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