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Piñera deja a la banca millonario rescate a Pymes y surge desconfianza por mayor endeudamiento

por 9 abril, 2020

Piñera deja a la banca millonario rescate a Pymes y surge desconfianza por mayor endeudamiento
El rescate es millonario. El Banco Central abrió la billetera. Los bancos ya habían accedido estas últimas semanas a dinero fresco por unos 3 mil millones de dólares, pero ahora –con el anuncio del Gobierno de un segundo paquete de medidas económicas orientado a las pymes– podrán elevarlo hasta los 19 mil millones de dólares, a la tasa más baja que se haya visto, incluso, desde la crisis subprime: 0,5% en un período de cuatro años. El punto es qué tan preferenciales serán las tasas que, en definitiva, otorguen los bancos a sus deudores, o, dicho de otro modo, cuánto negocio harán los bancos con este “rescate” a las pymes. Porque dejar las decisiones más importantes en manos de los bancos genera inquietud. “¿Cómo se define esa llamada 'tasa preferencial'? ¿Cuáles serán las barreras de entrada? Es decir, si van a dar plata solo a los que están al día tampoco sirve, considerando que ya ha pasado casi un mes del inicio de la crisis sanitaria", señaló la presidenta de Asech, Alejandra Mustakis. Por su parte, la representante de Unapyme, Gianina Figueroa, afirmó que el problema radica en proponer como salida a una crisis tan severa suscribir una nueva deuda. “Esto no es positivo, no dicen nada de tasas, solo preferenciales, y los requisitos, ya sabemos, no los cumplen las pymes, que desde el 18 de octubre suman más Dicom, más impuestos sin pagar, más deudas previsionales y que no calificarán”.
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El 2 de mayo de 2019 fue una fecha inolvidable para el Banco de Chile, controlado por la familia Luksic. Ese día, en su histórica casa matriz de Ahumada, hubo alfombra roja, coctelería de primera y se destaparon las botellas de champaña para festejar que habían terminado de pagar la deuda subordinada con el Banco Central (BC).

Es que a comienzos de los años 80 y en el contexto de la profunda crisis económica que vivía el país, el BC –con plata de todos– compró a los bancos chilenos su cartera de créditos vencidas, dándoles así liquidez. Al año 86, el Central había pasado el 60% de esos créditos a los bancos en cash y el otro porcentaje en letras. El rescate quedó escrito en los libros.

Trienta y siete años después, la pelota está del otro lado de la cancha. Ahora son las personas, naturales y jurídicas, las que requieren apoyo de la banca, ya que miles –debido a la pandemia generada por el COVID-19– han perdido o temen perder sus empleos o han entrado en situación de insolvencia, o casi, y, por lo mismo, tienen problemas para pagar sus compromisos financieros, como créditos hipotecarios, de consumo y para capital de trabajo. A poco más de un mes de que se confirmara el primer caso de contagio en Chile, ya son cientos de miles los clientes que han llegado a tocarles las puertas a sus bancos.

Ante este escenario, con una serie de facilidades otorgadas por el Banco Central, por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) y por planes anunciados por el Ejecutivo, encabezado por el Presidente Sebastián Piñera, el rescate de las cientos de miles de pymes afectadas por la crisis sanitaria será en definitiva a través de la banca.

La Asociación de Emprendedores de Chile (Asech) celebró el anuncio del Gobierno y recalcó que va en la línea correcta para permitir asuntos tan sencillos como el pago de sueldos. Sin embargo, advirtió que dejar ciertos aspectos al libre albedrío de los bancos genera inquietud. “¿Cuáles son nuestras dudas hoy en día? ¿Cómo se define esa llamada 'tasa preferencial'? (necesitamos que sea realmente preferencial y que se entienda que es una ayuda para un momento históricamente crítico y que, si no es así, no sirve); ¿cuáles serán las barreras de entrada? Es decir, si van a dar plata solo a los que están al día tampoco sirve, considerando que ya ha pasado casi un mes del inicio de la crisis sanitaria", recalcó la presidenta del gremio, Alejandra Mustakis.

El rescate es millonario. El Banco Central –y tal como explicó su presidente, Mario Marcel, ayer desde el patio de Los Naranjos– ha abierto la billetera. Los bancos ya habían accedido estas últimas semanas a dinero fresco por unos 3 mil millones de dólares, pero ahora podrán elevarlo hasta los 19 mil millones de dólares, a la tasa más baja que se haya visto, incluso desde la crisis subprime: 0,5% en un período de cuatro años.

Marcel, además, explicó que se permitirá a los bancos sumar nuevas alternativas para garantizar su necesidad de liquidez, incluso, avalando con carteras de los créditos de mejor calidad del banco. La disposición de cash es total.

Así, los bancos deben tomar un rol protagónico para evitar un descalabro mayor a nivel de personas naturales y la quiebra de unas 150 mil pymes que, según ya se ha evaluado, pueden estar con severos problemas de caja.

El Presidente Piñera detalló que el Estado garantizará hasta el 85% de los préstamos en casos de empresas más pequeñas (hasta 25 mil UF de ventas anuales) y que compañías con ventas de hasta 1 millón de UF podrán acceder al beneficio, con una prorrata del 60%. Lo bancos entonces, según cálculos, estarán en una posición histórica: dispondrán de hasta US$ 24 mil millones para entregar capital de trabajo a las pymes.

Fácil, rápido y ¿preferente?

Una columna hace unos días de Neil Unmack, en Reuters, detalló cuáles son las principales diferencias de la crisis económica que se puede derivar del coronavirus y la subprime del 2008, que detonó con la quiebra del gigante financiero Lehman Brothers. "Las diferencias son también muy marcadas. Empieza con el sistema bancario. En 2008, los bancos estaban en el ojo del huracán de la crisis. Tenían bajos niveles de capital, dependían de una financiación voluble y estaban muy expuestos a créditos de alto riesgo. El estallido de la burbuja de las hipotecas subprime en Estados Unidos se llevó por delante todo el sistema financiero". Unmack añadió que “hoy en día los bancos son más seguros. Sus colchones de capital de máxima calidad se han duplicado con creces, según el Consejo de Estabilidad Financiera”.

Por eso, el tema está en cómo pongan ese capital al servicio de la economía.

Los bancos en Chile comenzaron hace un par de semanas a ofrecer todo tipo de soluciones, mejores y peores, a los clientes para que no entren en mora. En la comisión de Hacienda del Senado, el presidente de la Asociación de Bancos, José Manuel Mena, reveló este lunes 6 de abril los primeros números: 625 mil personas y empresas han solicitado reprogramaciones.

A diferencia de países como Colombia, que optaron directamente por poner en pausa los compromisos financieros y congelar los cobros, en Chile se eligió el camino de reordenar la deuda, descansando la autoridad pública en los bancos para ello. Y sobre esto han surgido desconfianzas.

El Presidente Piñera anunció ayer que los bancos podrán otorgar préstamos a las empresas por hasta el equivalente a tres meses de sus ventas, por un plazo máximo de 48 meses, con seis meses extras y a una “tasa preferente”.

Las dudas sobre posibles "letras chicas" en las condiciones de los bancos para otorgar créditos, es parte inevitable en el debate. Por un lado, la CMF ya les advirtió –el 23 de marzo, luego que el Gobierno anunció su primer paquete de medidas– que “es de suma importancia que los bancos mantengan adecuadas políticas de gestión de riesgo y establezcan políticas prudentes de reparto de dividendos, en función de la exposición y riesgos que enfrentan en la nueva coyuntura. Es responsabilidad de los gobiernos corporativos de cada entidad garantizar que ello ocurra”.

No se quedó allí, la entidad recalcó que “su principal mandato es la estabilidad del sistema financiero. Se trata de un objetivo de la mayor importancia, anclado en la historia económica reciente de nuestro país, que en la década de los 80 sufrió el impacto de una crisis bancaria que golpeó con especial fuerza a los sectores más vulnerables de la población y que obligó al Estado a tener que salir a su rescate”.

En las semanas anteriores, los diversos bancos del país informaron sobre sus medidas para paliar los efectos de la crisis sanitaria: postergación de cuotas, tasas preferentes o pago cero. A pesar de eso, el dilema de la tasa y de suscribir nuevos créditos asusta a las personas y las empresas por igual.

La Asociación de Emprendedores de Chile (Asech) celebró el anuncio del Gobierno y recalcó que va en la línea correcta para permitir asuntos tan sencillos como el pago de sueldos. Sin embargo, advirtió que dejar ciertos aspectos al libre albedrío de los bancos genera inquietud. “¿Cuáles son nuestras dudas hoy en día? ¿Cómo se define esa llamada 'tasa preferencial'? (necesitamos que sea realmente preferencial y que se entienda que es una ayuda para un momento históricamente crítico y que, si no es así, no sirve); ¿cuáles serán las barreras de entrada? Es decir, si van a dar plata solo a los que están al día tampoco sirve, considerando que ya ha pasado casi un mes del inicio de la crisis sanitaria", recalcó la presidenta del gremio, Alejandra Mustakis.

La dirigenta agregó que es igual de importante dilucidar qué tan rápido esa ayuda llegará a las pymes, "porque la urgencia es hoy, no en un mes más. Por último, nos queda la duda de qué hacemos con aquellos no bancarizados y, luego, las instituciones no bancarías que pueden llegar a los microemprendedores, cómo se pueden fortalecer también y que entren en este ecosistema de administración del apoyo (Banigualdad, Fondo Esperanza, Sercotec, Cooperativas de Créditos, de Ahorros, las Fintech). Porque ellos saben llegar a los más pequeños no formalizados e independientes, que conocen ese mundo mejor que nadie”. 

En las asociaciones de consumidores, aseguraron que históricamente el que tiene la última palabra es el banco. "La postura de otros lugares donde la crisis ha sido más severa, es que el Gobierno ha fijado lineamientos. La intervención del Estado es clave, pues los criterios de quién no paga, de quiénes del porcentaje más vulnerable, de las condiciones de mercado, son demasiado subjetivas", explicó a El Mostrador Mercados el representante de Odecu, Stefan Larenas.

En el anuncio de ayer, el Presidente Piñera aseguró que al acceso a los créditos debe ser rápido y estandarizado, pero tampoco detalló más el punto, por lo que persisten las dudas sobre las condiciones que se establecerán para obtener ayuda de la banca: si las empresas deben estar al día con todo tipo de obligaciones y por qué, si el paquete estaba orientado a las pymes, se sumó a compañías con ventas anuales de hasta 1 millón de UF.

Una crítica de la que se hizo cargo ayer el ministro de Hacienda, Ignacio Briones, quien explicó que no se puede distinguir entre tamaños de empresas, pues hoy una mediana o grande también podrían “caer de espalda” por los efectos económicos que genera la pandemia, afectar a miles de trabajadores y, con ello, a la cadena de pagos.

La representante de Unapyme, Gianina Figueroa, afirmó que el problema radica en proponer como salida a una crisis tan severa suscribir una nueva deuda. “Esto no es positivo, no dicen nada de tasas, solo preferenciales, y los requisitos, ya sabemos, no los cumplen las pymes, que desde el 18 de octubre suman más Dicom, más impuestos, sin pagar, más deudas previsionales y que no calificarán. Por lo tanto, la deuda de las empresas pymes crecerá y ello podría desincentivar mantener el empleo, o sea, más cesantía”.

Las dudas sobre la conveniencia de las reprogramaciones y recalendarizaciones afecta por igual a pymes y personas, ya que si bien todos los bancos salieron a anunciar tasas preferenciales, en cualquier caso implican suscribir crédito sobre crédito.

Este segundo paquete de medidas económicas anunciado por el Gobierno tiene otro eje, aparte de las pymes. El Mandatario anunció ayer un fondo de dos mil millones de dólares, destinado a los trabajadores por cuenta propia, quienes en su mayoría no cuentan con seguridad social y, por lo mismo, no pueden acceder a los beneficios del Programa de Protección de Empleo. Dichos recursos deberían beneficiar a 2,6 millones trabajadores informales, sin embargo, este mecanismo no fue detallado ni aterrizado y, según explicaron desde el propio Gobierno, el respectivo proyecto de ley que se requerirá está en proceso de redacción y definiciones.

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