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OPINIÓN

¿Qué va a pasar con Latam Airlines? ¿Desaparecerá?

por 8 julio, 2020

¿Qué va a pasar con Latam Airlines? ¿Desaparecerá?
La industria aeronáutica fue destruida por el COVID-19 y podemos ver cambios estructurales. Presten atención a esta encuesta realizada a los CEOs de las Fortune 500: la mitad dijo que los viajes de trabajo nunca van a volver al nivel previo a la pandemia. Ante este panorama, el futuro de Latam Airlines es incierto. Aun cuando eventualmente se obtenga una vacuna contra el coronavirus y se abra nuevamente la economía global, es difícil pensar que las aerolíneas volverán a vender la misma cantidad de pasajes que antes de la pandemia en el corto plazo. La disminución se va a notar principalmente en los viajes de negocios, ya que el teletrabajo se impuso con éxito, y muchas empresas están considerando seriamente continuar con esta modalidad en el futuro. Esto hace pensar que tendremos menos viajes por trabajo o intercambios culturales cara a cara.
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Latam Airlines puede desaparecer. Hay 41.700 familias con el riesgo cierto de perder sus trabajos.

La industria aeronáutica fue destruida por el COVID-19 y podemos ver cambios estructurales. Presten atención a esta encuesta realizada a los CEOs de las Fortune 500: la mitad dijo que los viajes de trabajo nunca van a volver al nivel previo a la pandemia.

¿Por qué sucedería esto? Porque el teletrabajo está funcionando. Y esto es un problema porque supone un cambio estructural. La clave pasa a ser la estimación de cuánto caerá el volumen total de vuelos que se pierdan, ya que es una industria con bajos márgenes de rentabilidad.

En 2019, Latam voló a razón de 74 millones de personas y tuvo un margen del 7%. ¿Cuántos pasajeros puede darse el lujo de perder de forma permanente para permanecer rentable? Da la impresión de que una pérdida del 10% de sus pasajeros ya exigirá importantes cambios estructurales en toda la industria, que muy probablemente impliquen subidas en los precios de los pasajes.

Latam se sometió al llamado Capítulo 11 en EE.UU., que es uno de los tipos de quiebra bajo las leyes de ese país.

Sin embargo, es importante aclarar que en términos técnicos se trata de un proceso de reorganización financiera y que la empresa continúa operando.

En la Argentina, Latam decidió directamente cerrar su filial, terminar con todos los vuelos de cabotaje e irse del país. Como veremos, esto se debió más a razones políticas que económicas.

Antes de continuar, veamos algunos números:

La industria de las aerolíneas genera miles de millones de dólares en ventas de pasajes aéreos. Pero también es cierto que tiene que afrontar enormes costos operativos para poder mantener el negocio en pie.

En el caso de Latam, la empresa tenía, a diciembre de 2019, 41.700 empleados en todo el mundo, operando una flota de 342 aviones.

El año pasado, generó ventas por US$10.430 millones. Pero si descontamos los costos operativos, el ingreso neto operativo de la empresa fue de US$742 millones y las ganancias netas fueron US$190 millones.

Les muestro esto porque es importante entender la estructura del negocio de las aerolíneas para poder tener una imagen completa del problema.

Para que se den una idea del desastre que provocó el COVID-19 para Latam, presten atención al siguiente dato: los pasajeros transportados en abril de 2020 fueron un 96,7% menos que en el mismo mes del año pasado.

Y lo peor es que hay muchos costos fijos que debe seguir afrontando: sueldos, mantenimiento de los aviones, leasings y alquileres, costos de servicios de deuda...

Respecto de los costos laborales, estos fueron de US$1.800 millones el año pasado.

Por este motivo la empresa no tuvo otra alternativa más que ofrecer pagar una fracción del salario a sus empleados. Era la única manera de continuar en pie.

Por eso lo que sucedió con la filial argentina fue ridículo: Latam ofreció pagar la mitad del sueldo a sus empleados y los sindicatos se negaron. Peor aún, el gobierno argentino obligó a la empresa a continuar pagando el 100% del salario, algo totalmente sinsentido. Como consecuencia de eso, Latam decidió cerrar su filial.

Claramente, el motivo de fondo es político y al gobierno de Argentina no le importó dejar en la calle a 1.700 personas. Lo que buscaron fue quedarse con el monopolio aéreo de Aerolíneas Argentinas, que es estatal. Y lo festejaron.

La prueba de esto es que ahora Aerolíneas Argentinas anunció que le pagará el 50% del salario a sus trabajadores y luego el otro 50% lo pagará el Estado.

Volviendo al tema de Latam, hay un punto más a tener en cuenta: la deuda.

Venimos de una década donde los bancos centrales de las grandes potencias del mundo llevaron las tasas de interés a cero (y hasta negativas) lo que generó una burbuja crediticia en todo el mundo de una magnitud nunca antes vista.

El caso de las aerolíneas de EE.UU., es paradigmático pues, durante estos últimos años se dedicaron a tomar deuda para malgastarla en recomprar sus propias acciones. Y cuando se desató esta crisis, tuvieron que pedirle ayuda al Estado para sobrevivir.

Latam tiene una deuda de más de US $10.000 millones. Este es uno de los motivos que la forzaron a someterse al Capítulo 11 en Estados Unidos: para reestructurar sus obligaciones.

Altos costos, mucha deuda y prácticamente ningún ingreso.

El mayor inconveniente hoy por hoy es que no se sabe a ciencia cierta cuándo las aerolíneas podrán recuperar niveles razonables de tráfico de pasajeros que permitan hacer al negocio rentable otra vez.

Como referencia, luego del atentado a las Torres Gemelas en EE.UU. se tardó 4 años en recuperar la misma cantidad de pasajeros transportados.

Aquí podríamos ver una situación similar. Aun cuando eventualmente se obtenga una vacuna contra el coronavirus y se abra nuevamente la economía global, es difícil pensar que las aerolíneas volverán a vender la misma cantidad de pasajes que antes de la pandemia en el corto plazo.

El daño económico y el miedo, no ayudarán, aunque esto podría estar compensado con una fuerte baja en los precios de los pasajes. Quedará por verse la velocidad de la recuperación.

Pero lo más importante: los viajes laborales probablemente sufran una caída permanente. Durante la cuarentena, el teletrabajo se impuso con éxito, y muchas empresas están considerando seriamente continuar con esta modalidad en el futuro. Esto hace pensar que tendremos menos viajes de negocios o intercambios culturales cara a cara.

Se vienen momentos de cambios estructurales, pero hay algo que queda inmutable: la inventiva del sector privado por superarse y encontrar la forma de volver rentable una actividad.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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