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Economía Social de Mercado: regular para proteger

por 3 agosto, 2020

Economía Social de Mercado: regular para proteger
En una economía social de mercado, las instituciones del Estado están obligadas a preservar la competitividad propia de cada sector del mercado, evitando que actúen fuerzas o intereses creando una distribución ineficiente de los bienes en perjuicio de la sociedad: este es el propósito de la regulación y es fundamental para la sobrevivencia del modelo.
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Para salir de esta crisis sanitaria estamos aplicando gran cantidad de recursos y como nunca antes un mayor endeudamiento sobre las cuentas fiscales. Los problemas sociales y económicos de los chilenos han aumentado, con mayor desempleo y menos ingresos, ampliando las brechas ya existentes.

Con fallas en la aplicación de nuestro modelo económico, no hemos sido capaces de transferir equitativamente los beneficios del desarrollo en las últimas décadas. Llegó el momento de trabajar en soluciones que van más allá del alivio temporal que puedan entregar un mayor endeudamiento o acciones precipitadas sobre los bienes del Estado: el problema es más de fondo, es estructural.

Para hacer frente a este desafío, el Estado cuenta con instrumentos que permiten corregir las imperfecciones en una economía social de mercado, las que usadas adecuadamente pueden resultar bastante efectivas: tributación y regulación.

Respecto de la tributación, descartando cualquier modificación al IVA, solo nos quedan ciertas holguras en el impuesto a la renta. En todo caso, si bien esto permite incrementar los componentes de solidaridad, de ninguna manera solucionan los problemas de fondo que están creando mayor desigualdad en la sociedad chilena.

En una economía social de mercado, las instituciones del Estado están obligadas a preservar la competitividad propia de cada sector del mercado, evitando que actúen fuerzas o intereses, creando una distribución ineficiente de los bienes en perjuicio de la sociedad: este es el propósito de la regulación y es fundamental para la sobrevivencia del modelo.

A modo de ejemplo, veamos un análisis comparado entre el sector financiero en Chile y en Estados Unidos, desde 2008 hasta 2019. Evaluaremos su desempeño a través de un índice de rentabilidad sobre el patrimonio de las instituciones - ROE.

En el análisis de los tres mayores bancos en Estados Unidos, para el período 2008-2019, la rentabilidad sobre el patrimonio alcanzó un promedio anual de 3,7%; 8,9% y 9,4%, respectivamente. El promedio entre estos bancos fue de 7,3%.

Para los tres mayores bancos en Chile, en el mismo período, el promedio de la rentabilidad sobre el patrimonio anual fue 16,9%; 19,8% y 21,6%, respectivamente. El promedio entre estos tres bancos fue de 19,4% (Fuente: Comisión para el Mercado Financiero). Además, estas instituciones durante la recesión mundial de 2008-2009 tuvieron rentabilidades sobre patrimonio de 17,9%; 25,8% y 18,5%, respectivamente.

Cabe tener presente que estos valores están totalmente alejados del promedio para las 40 empresas que componen el IPSA de la Bolsa de Valores chilena, cuya rentabilidad sobre el patrimonio ha oscilado entre un 8% y 15% los últimos años.

¿Cómo afecta esto a la distribución del ingreso en la economía nacional?

En primer lugar, implica una asignación ineficiente de los recursos de todos los chilenos en beneficio de un sector específico. La elevada rentabilidad de los servicios financieros, muy por sobre la rentabilidad del sistema productivo, no hace más que deteriorar los procesos de creación de valor que realmente benefician a la sociedad, no solo en la distribución de los bienes sino también en sus ingresos. Ocurre exactamente lo contrario al propósito de la economía: la mejor distribución de los recursos escasos para satisfacer las necesidades del ser humano.

Hay varios casos que podríamos agregar, entre ellos, el sector farmacéutico y de distribución de medicamentos elevando sin justificación los precios, como también un sector de grandes distribuidores que se caracteriza por imponer condiciones abusivas a sus proveedores, reduciendo los precios de compra reales.

Hasta ahora no hemos desarrollado la economía social de mercado en Chile. En nuestro país, aún no se combinan adecuadamente las bondades de la libertad económica con la equidad social, persistiendo ineficiencias en varios sectores del mercado, que concluyen con cargo al bienestar de toda la sociedad.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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