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El rol de la derecha social a un año del estallido Opinión

El rol de la derecha social a un año del estallido

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A un año del 18 de octubre debemos condenar la violencia, pero no quedarnos instalados, pegados en ese tema. A un año del 18 de octubre tenemos que comenzar a apaciguar la rabia, el miedo, el desconcierto de una sociedad desamparada, que rechaza con fuerza la desigualdad económica y política. Desde el adulto mayor, con pensiones miserables, desde el joven acogotado por las deudas que le dejó educarse, de la clase media que ve frustrados sus sueños y, también, de las mujeres que se sienten en el abandono e inseguras en este entorno.


La hora de apaciguar la rabia, el miedo y el desconcierto. Ese es el rol que debe jugar la derecha dialogante, empática y que cree que el camino para avanzar en Chile es con todos y todas.

Este domingo se va a cumplir un año del 18 de octubre y estamos ad portas del plebiscito que definirá si los ciudadanos y ciudadanas querrán o no una nueva Constitución. Por lo mismo, es buena hora para invitar a mi sector a una reflexión.

Hay que separar la manifestación pacífica de los actos de violencia. Es cierto que hubo destrozos, no lo podemos negar ni tolerar, ni menos justificar, porque esos vándalos, esa minoría, solo tenían como fin hacer daño a la democracia y derrocar un Gobierno. Esa minoría, por parte de nosotros, debe y tiene que ser aislada de la manifestación pacífica.

[cita tipo=»destaque»]Es injusto decir que todo lo que se hizo en los últimos 30 años es malo. Pero también es justo decir que el modelo abrió injusticias y que es hoy el espacio para empezar a acabarlas. Si los cambios no son ahora, ¿cuándo entonces? Esa cruel desigualdad ante todos los ámbitos de la sociedad que nos reclama la ciudadanía, es la que tenemos que empezar a cambiar y sin miedo. La centroderecha, que está representada en mi partido RN, no puede ser temerosa de los cambios.[/cita]

Hasta ahora, muchos creen que lo que ocurrió el 18 de octubre es el resultado de la delincuencia, pero no es así. Esa fecha, millones y millones de chilenas y chilenos salieron a las calles por demandas que son completamente legítimas y que hasta ahora, muchas de ellas, no han sido respondidas.

A un año del 18 de octubre debemos condenar la violencia, pero no quedarnos instalados, pegados en ese tema. A un año del 18 de octubre tenemos que comenzar a apaciguar la rabia, el miedo, el desconcierto de una sociedad desamparada, que rechaza con fuerza la desigualdad económica y política. Desde el adulto mayor, con pensiones miserables, desde el joven acogotado por las deudas que le dejó educarse, de la clase media que ve frustrados sus sueños y, también, de las mujeres que se sienten en el abandono e inseguras en este entorno.

Es injusto decir que todo lo que se hizo en los últimos 30 años es malo. Pero también es justo decir que el modelo abrió injusticias y que es hoy el espacio para empezar a acabarlas. Si los cambios no son ahora, ¿cuándo entonces? Esa cruel desigualdad ante todos los ámbitos de la sociedad que nos reclama la ciudadanía, es la que tenemos que empezar a cambiar y sin miedo. La centroderecha, que está representada en mi partido RN, no puede ser temerosa de los cambios.

Hace un año fue uno de los nuestros, Mario Desbordes, quien nos mostró el camino de lo correcto. De acercar la política a los ciudadanos, de dejar de decir que el problema de pensión o de salud es tu problema, y encontrar juntos soluciones y responder a las demandas.

Tenemos, como sector, que seguir jugando ese rol importante. Mientras vemos a la oposición, muchas veces sin rumbo y mirándose al ombligo, es la hora de que tomemos las banderas y empujemos las respuestas a un pacto social que nos permita agarrar todo lo bueno que tenemos actualmente, sacar todo lo malo, cambiarlo, y avanzar hacia un Chile con mejor futuro, saliendo de las trincheras y reconstituyendo el diálogo.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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