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Elecciones subnacionales 2021 en Bolivia: el poder de los territorios

por 3 marzo, 2021

Elecciones subnacionales 2021 en Bolivia: el poder de los territorios
En el plano internacional, Bolivia tiene en la Argentina de Alberto Fernández a su principal aliado, y ha recompuesto plenamente sus relaciones con México, que había retirado a su embajadora debido a los acosos que recibía en tiempos de Jeanine Áñez. El gobierno de Arce pareciera inclinarse más hacia el eje Buenos Aires-México en lugar de la Alianza Bolivariana. A su vez, también ha recompuesto sus relaciones con España, dañadas por razones similares a las mexicanas. Bolivia ya definió el poder en las últimas elecciones presidenciales. En estas subnacionales definirá el poder del territorio. Cómo las nuevas autoridades departamentales se entiendan con el poder central, será parte de la política de los próximos años.
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El próximo domingo 7 de marzo los bolivianos acudirán a elegir gobernadores y alcaldes. Luego de las elecciones nacionales de noviembre pasado, donde triunfó ampliamente el Movimiento al Socialismo (MAS), los ciudadanos bolivianos acudirán a las urnas para elegir a sus autoridades locales. Lo que ahora está en disputa es el poder en el territorio.

Bolivia, al igual que el resto de América Latina, enfrenta la pandemia y la recesión económica. La aguda crisis política que se desató luego de la renuncia de Evo Morales en octubre del 2019, empieza a ser superada, aunque sus consecuencias aún no están del todo despejadas.

En materia de pandemia, según las cifras de la Universidad Johns Hopkins, a inicios de marzo del 2021, Bolivia registra un total de 11.666 fallecidos. Comparemos con Argentina (con una población casi 4 veces la boliviana), que acumula 52.077 fallecimientos, Perú con 46.494 y Chile con 20.660. Perú triplica en población y Chile duplica.

El problema no es solo el virus sino también la protesta de sectores de médicos que han hecho paros y huelgas de protesta. Pero a la luz de las cifras, Bolivia, con un sistema de salud frágil, exhibe tasas mejores que algunos de sus vecinos. En materia de vacunación, con el reciente arribo de medio millón de vacunas chinas, empieza la vacunación masiva. En enero Argentina había donado 20 mil vacunas rusas.

La economía boliviana, con un porcentaje de informalidad cercano al 50%, experimentó el 2020 una caída superior al 8% del PIB, según estudios ONU, mismos que prevén un incremento del 3,8% para el 2021 y del 2,6 para el 2022. El Gobierno, por su parte, es más optimista. En la presentación del presupuesto para este año, el Ministerio de Economía calculó un incremento del 4.8%. Proyecta una inversión superior a los US$4000 millones, al tiempo que las reservas netas alcanzan los US$4800 millones (al inicio del gobierno de Áñez eran de US$6.400, que descendieron a US$5.538 a su término).

El presidente Arce está demostrando en sus primeros meses que la recuperación económica será una de sus prioridades, si no la principal. Los esfuerzos por la reactivación y por la pandemia acompañarán todo el año, y es en este contexto en el cual se definirán las disputas por el control territorial, vía las elecciones subnacionales.

Como es comprensible, los resultados serán variados. El eje ordenador corresponderá a las disputas en las diversas regiones y municipios, lo que desdibuja una lectura nacional como lo posibilitan las elecciones presidenciales y las legislativas. Con todo, es posible avizorar tres tendencias que se perfilarán a partir del resultado del próximo domingo.

En primer lugar, en estas elecciones subnacionales no se reproducirá en todas las regiones una polarización del tipo MAS-anti MAS. Por lo mismo, es más que probable que el partido de gobierno no logre una mayoría tan contundente como la que alcanzó en la presidencial.

¿Por qué? En primer lugar, por el carácter predominantemente local que tienen estas elecciones en cada una de las prefecturas y municipios. Pero no es todo. El MAS en particular perderá posiciones producto de una mala elección de candidaturas en algunos casos. Esto es válido en especial para el populoso municipio del Alto la Paz, bastión indígena y popular, predominantemente aymara. La candidata natural, la exsenadora Copa, fue descartada por el partido y optó por ir por fuera y, a la fecha, se pronostica que obtendrá un triunfo arrasador, arriba del 80% según algunas encuestas.

La exsenadora, que encabezó la resistencia en tiempos de Jeanine Áñez, está distante respecto al MAS, especialmente con Evo, responsable de la campaña, pero no es necesariamente una opositora al gobierno del presidente Luis Arce Catacora. Es más, en El Alto, el vicepresidente David Choquehuanca tiene una de sus principales bases de apoyo. Las relaciones Evo-Choquehuanca están resentidas hace tiempo.

Morales trató de imponer candidaturas que no siempre fueron aceptadas por las bases masistas. De alguna manera, las bases del partido de gobierno se empoderaron en tiempos que fueron oposición y resintieron de la dirigencia tradicional que abandonó posiciones, muchos abandonaron el país y otros tanto se refugiaron en embajadas. “Queremos gente nueva” es su reclamo. Y ello motivó varios choques entre la dirigencia partidaria y las bases, no siempre bien resueltas.

Pero estas elecciones, incluso antes de su realización, ya evidencian que toda una generación política inicia el camino del retiro. La política boliviana, dominada durante años por nombres como Tuto Quiroga, el gobernador cruceño Costas, Doria Medina, Jaime Paz, y buena parte de la “dirigencia histórica” del MAS (García Linera, Quintana, Romero, entre otros), empieza a ser cuestionada por el implacable paso del tiempo. Muchos piensan lo mismo respecto a Carlos Mesa.

La generación de relevo empieza a conformarse: destacan en especial Eva Copa, ya reseñada, junto al actual presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, joven dirigente de los cocaleros del Chapare e hincha de Evo. En La Paz, donde punteaba la candidatura del destacado líder campesino Felipe Quispe, ante su súbito fallecimiento, emerge en su reemplazo su hijo Santos. Así como estos, nuevos liderazgos empezarán a emerger en estas disputas territoriales.

En el plano internacional, Bolivia tiene en la Argentina de Alberto Fernández a su principal aliado, y ha recompuesto plenamente sus relaciones con México, que había retirado a su embajadora debido a los acosos que recibía en tiempos de Jeanine Áñez. El gobierno de Arce pareciera inclinarse más hacia el eje Buenos Aires-México en lugar de la Alianza Bolivariana. A su vez, también ha recompuesto sus relaciones con España, dañadas por  razones similares a las mexicanas.

Bolivia ya definió el poder en las últimas elecciones presidenciales. En estas subnacionales definirá el poder del territorio. Cómo las nuevas autoridades departamentales se entiendan con el poder central, será parte de la política de los próximos años.

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