lunes, 30 de enero de 2023 Actualizado a las 09:10

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Un nuevo trato en salud, reforma impostergable

Un nuevo trato en salud, reforma impostergable
El mejoramiento integral de la salud de todos los chilenos, de cualquier estrato social, estará siempre asociado a la disminución de la inequidad de ingresos y de la segregación territorial, por mucho que se mejore la gestión del sistema y se aumenten los recursos. La meta esencial de esta propuesta es disponer de una excelente red asistencial pública de prevención y atención, que elimine una de las fuentes preponderantes de inseguridad vital de todos los chilenos, en forma independiente de su edad, condición médica y niveles de ingreso. Debemos generar una nueva épica para la salud de Chile; que sea un instrumento de solidaridad, cohesión social y cooperación interinstitucional, que impacte sustantivamente en la mejoría del bienestar individual y social de sus habitantes.
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Esta es una propuesta programática, para iniciar una discusión de cambios radicales –aunque graduales– en el ámbito asistencial del sistema de salud. Postulamos que la meta esencial es el acceso expedito y gratuito a una salud de calidad, minimizando el gasto de bolsillo y una de las fuentes preponderantes de inseguridad vital y sentimiento de inequidad de todos los chilenos, en forma independiente de su edad, condición de salud y niveles de ingreso. Buscamos en última instancia, un aporte sólido para una mejor cohesión social.

Esta propuesta tiene costos incrementales que estimamos en el orden de 3% del PIB, a ser financiados progresivamente, con impuestos generales adicionales. De ese monto, 2,1% corresponde a la eliminación de cotizaciones de Isapres y FONASA. Por esto, el alivio directo al bolsillo de los chilenos, dados sus menores gastos, será significativo y equitativo, del orden de US$ 6 mil millones anuales.

A modo de diagnóstico, nuestra salud es de dulce y agraz:  estamos muy bien en mortalidad infantil; vacunaciones; control materno infantil; cobertura de agua potable y alcantarillado; y esperanza promedio de vida. Esto se ha logrado con un gasto per cápita mucho más bajo que los demás países de la OCDE. Sin embargo, este es a la vez un sistema en crisis, que ha abandonado sus tareas promocionales y preventivas, y cuya reforma del área asistencial está entre las primeras prioridades ciudadanas. Para peor, es un sistema de atención dual y discriminador, que acentúa y resalta la desigualdad.

Aclaremos: las atenciones preventivas y de la red de salud pueden hacerse cargo solamente del  25% de la carga de enfermedad de los chilenos, siendo los determinantes sociales y los estilos de vida responsables del otro 75%. Este severo desbalance debe enfrentarse dando un rol central y fuertes atribuciones y recursos al Ministerio de Salud para la promoción de soluciones intersectoriales, en coordinación estrecha con los demás, en particular Hacienda, Trabajo, Educación, Cultura, y Medioambiente.

A nuestro juicio, los nudos que se deben resolver son:

  • Ausencia de espacios de participación para la definición de prioridades territoriales.
  • Abandono de la Atención Primaria de Salud (APS) como estrategia prioritaria, y errónea municipalización de la misma.
  • Sistema de salud poco preventivo, excesivamente centrado en lo curativo, con la salud entendida como mercancía.
  • Elevada politización y rotación de sus cargos directivos a todo nivel, incluyendo la salud primaria (APS).
  • Importante desigualdad de acceso y de recursos para la atención de salud, tanto por territorio como por el nivel socioeconómico de los usuarios(as).
  • Ineficiencias severas: fragmentación entre hospitales y APS, elevado costo de fármacos, bajo uso de pabellones, y descoordinación de la atención ambulatoria.
  • Clima laboral opaco y nulos incentivos para crecimiento profesional y carrera funcionaria.

Las 20 reformas propuestas:

Constitucional

  1.  Incorporar en la Constitución el concepto de bienestar individual y social, con un sistema de salud público de cobertura universal como eje articulador.

Nueva red salud

  1.  La formación de un nuevo servicio público de carácter técnico, el Instituto Nacional de Salud (INS), con elevados grados de autonomía del gobierno de turno, a cargo de: implementar políticas de largo plazo; la conducción general de la red, la supervisión técnica e integración de los sistemas de información de salud, conformando un sistema nacional nacional de información.
  2.  Creación de Unidades Asistenciales Hospital - APS como Servicios Públicos Locales. Presididas por un Directorio, con participación de autoridades políticas y sociales de cada territorio, que reportan sus resultados al INS. Desaparecen los actuales Servicios de Salud y su burocracia asociada.
  3.  Financiamiento a la red de salud ajustado por el nivel de riesgo sanitario de cada Servicio Local y territorio.
  4.  La APS pasa a ser la principal puerta de acceso y el epicentro de la atención, con referencia y contrarreferencia fluida con especialistas de hospitales y otros centros de salud especializados.
  5.  Desmunicipalización progresiva de la APS.
  6.  La APS contará con equipos especializados en salud familiar y comunitaria, y además, con dispositivos de apoyo que mejoren su resolutividad: inteligencia artificial; equipamiento clínico; centros de rehabilitación (CCR); centros de salud mental (COSAM) y atención en centros comunitarios, escuelas y recintos deportivos.
  7.  Los Servicios Locales y centros de APS deberán rendir cuentas por el nivel de salud de la población a su cargo y serán reconocidos por los resultados que alcancen, considerando la vulnerabilidad de sus afiliados.
  8.  Reingeniería de procesos e integración tecnológica en áreas críticas como atención ambulatoria, farmacia, abastecimientos, ficha clínica, esterilización, y pabellones, asegurando instalaciones productivas para un trabajo de 12 horas electivas y 24 horas en urgencias.
  9.   Extenso programa de alfabetización funcional sobre vida saludable, prácticas de salud y alimentación.

Finaciamiento

  1.  Un sistema financiado por impuestos generales, gratuito para toda la población, con nulo gasto de bolsillo, y fin del régimen de cotizaciones.
  2.  Término del sistema de libre elección (bonos de atención subsidiados) y reemplazo por una red privada sin fines de lucro, con población inscrita a cargo.
  3.  Un fondo nacional único para las licencias médicas tanto de salud laboral como común, al que los empleadores aporten de acuerdo a la tasa efectiva de siniestralidad del respectivo sector económico y de la empresa.

Profesionalización y carrera directiva

  1.  Un sistema ADP ad hoc para salud, con concursabilidad de la totalidad de cargos directivos de la red, bajo supervisión del INS.
  2.  Una carrera funcionaria única y estimulante, con acceso a perfeccionamiento continuo y espacios de participación; con reconocimiento en remuneraciones y movilidad laboral.
  3.   Incentivos para contratos de dedicación exclusiva, limitando los fraccionamientos de jornada, asegurando así el uso integral de las instalaciones hospitalarias, pabellones y equipamientos críticos.

Salud laboral

  1.  Eliminar diferencias entre salud laboral y salud general, generando un sistema integral.
  2.  Eliminar las actuales Comisiones de Medicina Preventiva (COMPIN), por ineficientes, lentas y fragmentadas, y calificación de licencias médicas en una nueva Contraloría de salud integrada.
  3.  Toda empresa o persona tendrá derecho a afiliarse en la Mutual de su elección, eliminando cualquier barrera de acceso.
  4.   Las Mutualidades reforzarán su red preventiva y se premiará a los afiliados por sus buenos resultados en salud laboral.

Visión de futuro

Queremos insistir en que el mejoramiento integral de la salud de todos los chilenos, de cualquier estrato social, estará siempre asociado a la disminución de la inequidad de ingresos y de la segregación territorial, por mucho que se mejore la gestión del sistema y se aumenten los recursos. La meta esencial de esta propuesta es disponer de una excelente red asistencial pública de prevención y atención, que elimine una de las fuentes preponderantes de inseguridad vital de todos los chilenos, en forma independiente de su edad, condición médica y niveles de ingreso.

Debemos generar una nueva épica para la salud de Chile; que sea un instrumento de solidaridad, cohesión social y cooperación interinstitucional, que impacte sustantivamente en la mejoría del bienestar individual y social de sus habitantes.

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