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MERCADOS

China y EE. UU. se muestran los dientes en la guerra de aranceles

por 11 mayo, 2019

China y EE. UU. se muestran los dientes en la guerra de aranceles
El mundo aguanta la respiración mientras las principales potencias económicas del planeta negocian. Entraron en vigor nuevas tarifas arancelarias y los expertos temen consecuencias a nivel mundial.
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¿Quién tiene más resistencia en la disputa comercial entre Estados Unidos y China? Desde que este viernes 10 de mayo entraron en vigor los nuevos aranceles impuestos por Donald Trump a los productos chinos –que subieron del 10 al 25 por ciento, equivalentes a 178 mil millones de euros–, esa pregunta atormenta a todos los actores del mercado internacional. Pero más allá de quién ceda al final, las consecuencias para el comercio y la economía mundial son cada vez más evidentes. En Alemania, por ejemplo, las fábricas de maquinaria y el sector automotriz se quejan amargamente de la caída en las ventas.

Frenazo global

Max Zenglein, del think tank MERICS, advierte sobre las consecuencias que tendrá todo esto en el comercio. "Una escalada mayor en la disputa podría interrumpir las cadenas de suministro. Si China y Estados Unidos no se ponen de acuerdo, será malo para Europa en el largo plazo. Al mismo tiempo, existe el riesgo de que un eventual acuerdo entre esas potencias corra a cuenta de las empresas europeas”, estima.

El gobierno chino anunció por medio de su Ministerio de Comercio que lamenta la entrada en vigor de estas nuevas tarifas y que analiza tomar represalias, aunque expresó que mantenía la esperanza de que ambas partes pudieran lograr un acuerdo. Y a través de Twitter, Trump dijo que no veía "ninguna necesidad de apurarse” en alcanzar ese acuerdo, pues la economía estadounidense saldrá fortalecida de todo esto.

Hasta el momento, el aumento de las tarifas no se ha traducido en un incremento de los precios a los consumidores estadounidenses, dice Thomas Jäger, experto de la Universidad de Colonia, a DW. Una buena parte de los costos fueron asumidos por las empresas chinas, explica. Sin embargo, los signos de desaceleración son claros: en el primer trimestre de 2019, las importaciones de bienes de Estados Unidos a China se hundieron casi un 32 por ciento en comparación con el mismo período de 2018, mientras que las exportaciones chinas a EE. UU. cayeron un 8,5 por ciento. En total, el comercio entre ambos países cayó un 15,4 por ciento.

EE.UU. apuesta a doblegar a Pekín

"En principio, el gobierno de Estados Unidos apuesta a que la parte china cederá, porque en China existe una suerte de contrato social: el pueblo acepta el régimen de partido único en la medida en que el Partido Comunista cumpla su promesa de bienestar y seguridad para todos”, dice Jäger. En Washington esperan que el crecimiento chino disminuya como consecuencia del conflicto, lo que haría imposible que el partido pueda permitirse una guerra comercial de largo aliento.

Entretanto, la lucha por la protección de la propiedad intelectual ha pasado a primer plano. Y esto tiene que ver con la pretensión de los estadounidenses de frenar la transferencia forzosa de tecnología, destaca el experto de Colonia.

Los partidarios de llevar una línea dura en las negociaciones con China, encabezados por el representante de Comercio, Robert Lighthizer y el asesor presidencial Peter Navarro, argumentaron que "si Estados Unidos mantiene el rendimiento que ha mostrado en las últimas décadas, será China quien gane la lucha por las tecnologías de punta y la inteligencia artificial”.

Por ello es tan importante para los estadounidenses que se alcancen acuerdos vinculantes en la protección de la propiedad intelectual y que se tomen medidas contra la transferencia forzosa de tecnología en la legislación china. En principio, China se había comprometido a ello cuando se unió a la Organización Mundial de Comercio (OMC). Pero cuando el gigante asiático no hizo nada al respecto, creció y creció la decepción entre los socios económicos en Occidente.

¿China o Estados Unidos?

Jörg Wuttke, expresidente de la Cámara de Comercio de la UE en Pekín, sigue pensando que se alcanzará un acuerdo. "Si hablamos de comercio de bienes, sean gas o soja, yo creo que encontraremos soluciones”. Sin embargo, es menos optimista sobre las causas más profundas del conflicto. "Lamentablemente soy pesimista sobre los efectos de la guerra tecnológica, pues Estados Unidos quiere que China no reciba la mejor tecnología, porque piensa que puede tener consecuencias militares”.

Eso tendría efectos para la Unión Europea y Alemania, recalca Wuttke: "Al final del día no debemos olvidar que somos, pese a todos los ‘esfuerzos' de Trump, los principales aliados de Estados Unidos. Y en algún momento va a surgir la pregunta sobre las lealtades. ¿Estamos con China o con Estados Unidos? Y la respuesta es clara”.

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