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La educación antiemprendedora

por 26 abril, 2016

La educación antiemprendedora
El Estado, el sistema educacional y todos los que conformamos el mundo emprendedor, tenemos que entender que entrenar para desafiar el statu quo, pensar libremente e innovar no solo traería beneficios económicos al país por tener jóvenes capacitados para generar ideas, sino también contribuiría a la inclusión y al desarrollo individual respecto a confianza, autoestima y responsabilidad, claves para empezar a atreverse y sacarle así el freno de mano a la formación en emprendimiento.
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Desde muy pequeños somos educados para hacer las tareas, tener buenas notas y encontrar un trabajo, pero no para ser emprendedores. La educación tradicional nos entrena para aceptar las verdades sin cuestionarlas, nos exige adaptarnos a un determinado ritmo de responsabilidad, a técnicas antiguas de enseñanza, sin distingo de intereses ni capacidades, con jornadas extenuantes e inmersos en un ambiente 100% competitivo y muy poco colaborativo. El 99% de los estudiantes no fueron entrenados para emprender.

¿Cuántas veces habrá pensado un emprendedor en la posibilidad de comenzar con un negocio mientras estaba en el colegio? Para muchos, probablemente, la respuesta sea “nunca”, ya que se encontraban muy ocupados enfocándose solo en absorber conocimientos, tener buenas notas, para luego entrar a la universidad y obtener un empleo bien remunerado.

En nuestro país necesitamos una educación que incentive a crear y a innovar. Se nos enseña a obedecer, ser estructurados como todo el resto, ser buenos estudiantes y tener una buena profesión que nos genere ingresos. Está bien preguntar sobre las materias, pero no sobre otras cosas. Es un pecado disentir con el profesor. El sistema educativo actual no nos prepara para realmente pensar. Tampoco para crear cosas nuevas, atrevernos, dar el salto, despojarnos de la comodidad y hacer realidad ideas nuevas.

El Estado, el sistema educacional y todos los que conformamos el mundo emprendedor, tenemos que entender que entrenar para desafiar el statu quo, pensar libremente e innovar no solo traería beneficios económicos al país por tener jóvenes capacitados para generar ideas, sino también contribuiría a la inclusión y al desarrollo individual respecto a confianza, autoestima y responsabilidad, claves para empezar a atreverse y sacarle así el freno de mano a la formación en emprendimiento.

Últimamente como país hemos avanzado en el debate y desarrollo de reformas educacionales importantes. Pero la formación emprendedora está ausente de esta discusión, en momentos en que cualidades que reúnen las personas emprendedoras son precisamente las que sacan adelante económicamente a los países.

Comúnmente los emprendedores son individuos con ideas innovadoras que convencen e involucran a su entorno para su realización y logran, finalmente, generar productos y servicios más allá de la exportación de materias primas. Cabe preguntarse, ¿incorporar el fondo y la forma de la educación al debate podría ayudar a generar valor agregado para el país? La respuesta es definitivamente sí.

Roberto Musso
Presidente de Digevo Group

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