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Hacia una gestión de cartera activa como alternativa a los multifondos de las AFP Opinión

Hacia una gestión de cartera activa como alternativa a los multifondos de las AFP

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«El sistema de multifondos se basa en el supuesto erróneo de que los afiliados poseen un suficiente conocimiento financiero para gestionar sus ahorros. Pero en la realidad, conforme a un estudio de la Universidad de Chile, solo el 6,2% de los encuestados es capaz de responder correctamente tres preguntas para medir el nivel de comprensión y aplicación de conceptos financieros, llevando a que las personas tomen sus decisiones financieras guiadas por el efecto manada o dejándose llevar por recomendaciones poco profesionales. Como consecuencia de esta escasa cultura financiera, existen altos niveles de aversión al riesgo, que hace que las personas, independientemente de su edad, opten por estrategias más conservadoras que les aseguren la permanencia de su capital».


Al observar estadísticas de la Superintendencia de Pensiones se advierte un sostenido aumento del número de cotizantes en el Fondo E, en este sentido, en junio del año pasado este fondo concentraba un 6,2% de los cotizantes, y al mismo mes de este año ya alcanzaba un 10%.

Dicho aumento también se aprecia en el largo plazo, así en 2008 la preferencia por el Fondo E por parte de los cotizantes activos se situaba en un 3%, y en 2007 era menor al 1%. La preocupación por el notorio incremento de los traspasos entre los fondos de pensiones llevó a que las autoridades financieras hayan tratado este tema en el último Consejo de Estabilidad de Financiera, acordando monitorear su evolución.

El aumento en el número de cotizantes del fondo E se basa por la masiva preferencia de las personas más jóvenes por este portafolio. En efecto, conforme a datos de la superintendencia, a junio de 2016 el 45% de los cotizantes del fondo E tenía entre 20 y 40 años, y un 48% entre 40 y 60 años.

Uno de los argumentos esgrimidos para explicar este fenómeno ha sido la existencia de entidades que promueven el traspaso constante entre los multifondos, no obstante, esta tesis pierde fuerza cuando se observa que la preferencia por el fondo E ha aumentado en el tiempo. A pesar de ello, no puede negarse que dichas entidades contribuyen a que los afiliados prioricen la rentabilidad en el corto plazo y prefieran fondos más conservadores. Un ejemplo de ello, se puede observar en un video de Felices y Forrados, que cuenta con más de 1.350.000 visitas, en que pronosticaba “con un 50% de probabilidad” que tras el Brexit habría una crisis mundial similar a la de 2008, llamando a los afiliados a no estar en los fondos más riesgosos, ya que mantenerse en el fondo A supondría pérdidas de un 40%.

Otra razón que puede explicar este fenómeno radica en la creciente desconfianza de los afiliados con el sistema financiero, y en especial con las AFP. Un ejemplo es la campaña iniciada por parte de la organización “No más AFP” para que los afiliados se cambien masivamente al fondo E con el objeto, según ellos, de que las administradoras dejen de especular con el dinero de los afiliados.

Probablemente muchos de aquellos jóvenes que han tomado la decisión de mantener sus ahorros en el fondo más conservador no son conscientes de que ello implica renunciar a eventuales rentabilidades más elevadas en el largo plazo. Pero ¿es lógico pretender que todos los afiliados manejen sus ahorros como operadores financieros?

En mi opinión, el sistema de multifondos se basa en el supuesto erróneo de que los afiliados poseen un suficiente conocimiento financiero para gestionar sus ahorros. Pero en la realidad, conforme a un estudio de la Universidad de Chile, solo el 6,2% de los encuestados es capaz de responder correctamente tres preguntas para medir el nivel de comprensión y aplicación de conceptos financieros, llevando a que las personas tomen sus decisiones financieras guiadas por el efecto manada o dejándose llevar por recomendaciones poco profesionales. Como consecuencia de esta escasa cultura financiera, existen altos niveles de aversión al riesgo, que hace que las personas, independientemente de su edad, opten por estrategias más conservadoras que les aseguren la permanencia de su capital.

Resulta esperable que el marco regulatorio se haga cargo del evidente desconocimiento de la población respecto del sistema, y específicamente respecto de los multifondos, a fin de que los afiliados puedan, independientemente de su conocimiento financiero, obtener rentabilidades razonables.

En mi opinión, una medida sustantiva sería la incorporación de un fondo, adicional a los cinco existentes, en que cada administradora ofrezca un fondo de cartera activa para trabajadores que no estén próximos a pensionarse, en que sea la administradora la que gestione los activos de acuerdo a su visión del mercado. De ese modo, un mismo fondo podría variar su nivel de riesgo de acuerdo a su visión del mercado.

Esto permitiría a los cotizantes delegar la gestión de sus ahorros en un gestor profesional cuyo propósito es obtener rentabilidades razonables conforme a las oportunidades que entrega el mercado en un momento dado. Por lógica, entonces este fondo sería más riesgoso que el fondo E, pero menos riesgoso que el fondo A.

De esta manera, lo razonable sería que en un contexto de crisis el gestor tome una estrategia defensiva. Y, en cambio, en un contexto de mercados alcistas tome posiciones más riesgosas. Así, los afiliados que deleguen la administración de sus ahorros a una gestión activa se beneficiarían en el largo plazo de oportunidades de mercado en escenarios de baja volatilidad, como el acontecido durante los años 2009 y 2010, en que hubo elevadas rentabilidades en renta variable tras la crisis financiera.

De esta forma, se evitarían situaciones como la ocurrida justamente durante dicha crisis financiera, en que muchos afiliados jóvenes que cotizaban en fondos de mayor riesgo decidieron cambiarse masivamente al fondo E para salvar sus ahorros, lo que en definitiva implicó para ellos hacer efectiva la pérdida y renunciar a recuperar lo perdido.

Por otra parte, la medida propuesta incorporaría real competencia en el mercado de los multifondos. El actual sistema ha demostrado que no existen diferencias significativas en los comportamientos de las rentas de los distintos fondos. En este sentido, al analizar los rendimientos de los diversos fondos, se observa que rentan prácticamente lo mismo, lo que se puede explicar por cuanto actúan siguiendo un efecto manada, en donde unas siguen a otras y terminan invirtiendo en los mismos instrumentos.

Con la introducción de un fondo de cartera activa las administradoras, al poseer mayor libertad para gestionar su portafolio, tendrían un margen más amplio de diferenciación que impulsaría la competencia entre las administradoras. Así, sería esperable que los afiliados tiendan a beneficiar aquellas administradoras que obtengan las mejores rentabilidades en el manejo de los activos, sirviendo a la vez como un parámetro de comparación para los demás multifondos.

Esta medida, debiera complementarse con otros mecanismos enfocados en aumentar el espectro de posibilidades de inversión para las administradoras, como aumentar el tope de inversiones en el extranjero, y la iniciativa que autorizaría a las AFP y compañías de seguros a invertir en forma directa en proyectos de concesiones inmobiliarias.

Francisco Campos Gavilán

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