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Director en Chile de TMF, que asesora a empresas que buscan invertir en el país

Cristián De la Cerda y el sentir de los inversionistas extranjeros: "Piñera va a tirar toda la carne a la parrilla con sus reformas, como lo hizo Bachelet”

por 15 enero, 2018

Cristián De la Cerda y el sentir de los inversionistas extranjeros:
El ejecutivo de la compañía que provee servicios de asesoría legal, impositiva, en contabilidad, entre otras, a empresas internacionales que buscan avecindarse o invertir en nuestro país, da cuenta de la temperatura del ambiente entre quienes ven a Chile desde afuera. Dice que en el exterior aún les cuesta entender el bajo crecimiento nacional frente a mejores condiciones externas y que en 2017 tuvo que dar constantemente explicaciones. Señala que por casos como Dominga nuevamente se instala la incertidumbre que rompe el continuismo por el que es reconocido Chile. Indica que hay ansiedad por la llegada del nuevo Gobierno, con foco en certezas tributarias y simplificación del sistema, así como en regulación ambiental, y que se espera que los cambios, al menos en la parte impositiva, avancen con rapidez, pues señala que el 2018 “ya está jugado” y que los cambios deben estar listos para 2019, no para el 2024.
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TMF es la firma que anualmente publica el Índice de Complejidad Financiera, y que sigue viendo a Chile como la economía mejor manejada de la región, pese a las reformas estructurales de este Gobierno.

Pese a esto, en la versión 2017, Perú superó a nuestro país, precisamente por las turbulencias que resaltaron en el mercado tras las nuevas legislaciones tributaria, laboral y educacional, lo que se sumó además al bajo crecimiento de la nación durante el último periodo.

La compañía es también una de las firmas globales que provee servicios a inversionistas extranjeros para invertir en países como Chile, donde entregan asesoría legal, impositiva, en contabilidad, entre otras, a empresas internacionales que buscan avecindarse o invertir en nuestro país.

En ese sentido, Cristián De la Cerda –managing director de TMF Group en Chile– tiene la oreja y el sentir de algunas de las empresas que buscan invertir en el país, y es uno de los que sabe cómo piensan aquellos que miran a Chile y qué imagen tienen frente al escenario local, en momentos en que se aproxima el cambio de mando en la Presidencia de la República.

De la Cerda señala que, pese a todo el ruido que se ha generado, permanece “la sensación de que este es un país estable, que funciona, que tiene reglas claras, relativamente simples de cumplir para los inversionistas extranjeros sobre todo y que esas reglas no han cambiado a lo largo de los años”.

Apunta a que desde afuera “las reformas nadie las recibió como que hubiese habido un cambio tremendamente grande, ha habido una continuidad de las políticas económicas que no se ha visto alterado con este periodo Bachelet-Piñera-Bachelet-Piñera. Sigue la perspectiva de que Chile es un país estable y que es un buen receptor de inversión extranjera”, recalca.

Agrega que, desde el exterior no hay mayor preocupación por los conflictos sociales que vive el país, como la crisis por las bajas pensiones o los cambios en educación. “Los altibajos propios de los cambios de signo de gobierno más tienen que ver con cosas sociales que con cosas económicas, la cosa está en cómo resolver los problemas que todos conocen”.

El ejecutivo del grupo –que tiene presencia en más de 80 países– añade que la agenda social “no es nada nuevo y se vive en todos los países. Si tú vas a EE.UU., vas a escuchar al presidente Trump hablando de salud, educación, pensiones… los problemas sociales propios de todos los países son los mismos”.

En el plano interno, recalca que han existido propuestas “más extremas” durante el pasado periodo electoral, pero señala que “nuevamente queda la sensación de que el país no se sale de ’madre’, y eso permanece, y lo valoran más los extranjeros que nosotros mismos. Así nos ven”, enfatiza.

Ante los movimientos sociales que han aparecido en Chile, como No+AFP, De la Cerda opina que “la tecnología hace que todos nos informemos muy rápido, y eso hace también que surjan muy rápido los problemas, las histerias o las sensaciones, y que todos con su celular tienen un megáfono grande con el que pueden gritar o criticar al sistema. Pero desde el punto de vista de afuera, eso no está muy presente”.

Pese a la celebrada estabilidad de las políticas en Chile, De la Cerda plantea que el rendimiento de la economía ha sido tema de preocupación: “El bajo crecimiento y la actividad en el país hay que explicarlo afuera. El que está afuera está pensando que Chile debería crecer más, pero tú tienes que explicarles que el horno no está para buñuelos, que hay restricción de gastos, que hay poca llegada de empresas nuevas, que el producto ha decrecido, que hay menos actividad minera. Hay que dar explicaciones al de afuera, que ve este continuo en Chile sin altos y bajos”.

Añade que la recuperación del cobre y la actividad, “todo esto hubo que ir explicándolo durante el año, porque afuera lo que ven es si la cosa va bien para los negocios o mal para los negocios”.

Piñera 2.0

Frente al programa del Presidente electo, De la Cerda señala que hay ansiedad por la llegada de Sebastián Piñera a La Moneda, pero siempre en un tono frente al clima de negocios, ya que la agenda social sencillamente “no la preguntan desde afuera”.

“Se espera que (las reformas) se hagan con velocidad”, indicando que en materia tributaria se anticipa que se integren los sistemas, porque “esto ha sido tremendamente complicado, este año sería el primer año en que la reforma tributaria entre en rigor y la complicación ha aumentado de forma importante”.

Espera también que este ajuste signifique hacer “converger la tasa de impuestos con los de la OCDE, más aún cuando EE.UU. hizo una baja de impuestos”, pese a que Piñera ha sido bastante ambiguo, luego de que en campaña señalara que habría espacio para reducir la tasa manteniendo la recaudación, mientras que en el último tiempo, poselección, ha señalado que hay poco espacio para un ajuste ante el gasto que está haciendo el fisco.

“Yo creo que se van a dar señales en materia de impuestos, en el sentido de que la cosa iría un poquito para abajo y no para arriba”, afirma el ejecutivo. “Creo además que se darán algunos incentivos respecto a la inversión, y eso sería que las utilidades que las empresas no ocuparon, que no paguen, y ahí viene el tema de integración”.

-¿Hay un timing esperado para la introducción de estos cambios, entendiendo que la reforma tributraria de Bachelet entra en regla este año, y en un contexto donde el periodo presidencial es corto?
-Los periodos presidenciales en Chile son demasiados cortos y tengo la impresión de que, al igual como lo hizo la Presidenta Bachelet con sus reformas, de tirarlas todas al principio, yo creo que aquí va a pasar algo por el estilo, van a tirar toda la carne a la parrilla. Hay que dar señales rápido, como si se va a reducir la carga tributaria, porque yo creo que no está el ánimo político de hacerlo, en nadie, pero yo creo que sí está el ánimo de mejorar el sistema. Al menos en la simplificación del sistema, podría ser muy rápida. Eso es lo que el mercado espera. Porque ya está jugado el 2018, pero para el 2019 se espera que haya cambios, no para el 2024, y que esto se simplifique y se salga de este enjambre de regulaciones y complejidades.

-¿No hay inquietud por la crisis social y los movimientos que han despertado por el sistema de pensiones en Chile?
-Lo que pasa es que, a mí modo de entender, el sistema no es el malo, pero tiene 28 años y no se ha ajustado en ni un parámetro el sistema, ¡ni uno! Entonces, no puede funcionar un sistema que tú concebiste bajo un esquema económico de tasas de interés mundial, de expectativas de vida, de demografía del trabajo, y que eso no tenga ningún ajuste en 28 años, desde aquel país bastante más pobre que el que tenemos hoy día, entonces, obviamente, que hay que meterle mano al sistema, pero hay que hacerlo con miras a que funcione mejor, no que se empeore. Y esto hay que mejorarlo muy rápido, muy rápido. Pero al final estos son temas que quedan más para la sobremesa para los extranjeros.

-¿Interesa la reforma educacional, en el sentido que uno de sus objetivos era mejorar el capital humano del mercado laboral en el país?
-No mucho, porque el capital humano se ha mejorado a pesar del desastroso sistema que muchos creen que tenemos. Con los créditos universitarios mucha gente pudo estudiar en este país, a diferencia de lo que pasaba antes. Pero esa revolución, del primer profesional de la familia, ya pasó. Ahora tenemos que mejorarla, frente al nuevo escenario tecnológico, pero esa primera revolución ya pasó y es lo que permitió que este país creciera. Pero, al igual que con las pensiones, esto todo queda en conversación de sobremesa.

-¿Qué le falta a Chile para mejorar su competitividad?
-Por el lado del Estado, hace falta un montón de cosas para sacar las trabas, hay muchas cosas que siguen exactamente igual que antes y hay que impulsarlas hacia adelante, como las notarías, los conservadores de bienes raíces, la firma electrónica. Hoy hacemos todo por internet, eso ha significado una productividad inmensa, tanto a nivel laboral como, por ejemplo, con el SII, con la tributación electrónica. Pero todo esto depende de un mayor crecimiento y que les empecemos a sacar un mayor partido a las capacidades de la gente en Chile.

-Usted trabaja con inversionistas y empresas extranjeras del sector minero, ¿generó ruido el rechazo del proyecto Dominga?
-Por supuesto que generan ruido esas cosas, porque generan un cambio de la percepción de este Chile de las reglas claras, estable, predecible y, nuevamente, esto no salió en la primera página del New York Times, pero sí genera un clima entre los inversionistas locales y extranjeros, que suman que ya bajaron HidroAysén o lo que pasó con Barrancones. Entonces, el principal problema que tenemos es la incertidumbre. El problema no es que te digan que no, porque te pueden decir que no en etapas tempranas del proyecto, pero si te dicen que no en una etapa tardía del proyecto, que ya tienes inversiones hechas, eso genera ánimos de frustración e impotencia muy grandes, porque no se entiende la institucionalidad, donde lo define un consejo de ministros. Esos son los golpes que van generando que la comunidad diga que este país ya no está tan predecible como era antes.

-Hay expectativas de crecimiento de alrededor de 3% para este 2018, ¿genera un mayor entusiasmo entre los inversionistas o se ve aún una recuperación frágil?
-Ya estamos hablando de un punto más de lo que hemos tenido este 2017, lo que es bastante. Ahora, esto cambia semana a semana, dependiendo de las expectativas que tiene el precio del cobre, que es una de las variables de mayor incidencia en nuestra economía, pero la base de comparación del año pasado con este es mala, así que cualquier mejora es importante. El ánimo es ese, si es 2,9% o 3,2%, vamos a estar todos bastante contentos. Pero ya está internalizada una mejora. Más malo no podía ser.

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