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Vuelve el «carry trade» a favor del peso chileno ante señales de que enfriamiento de la economía sería moderado

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Que la economía chilena no está tan fría como algunos piensan, no es una visión generalizada pero sí existen percepciones, cada vez más acentuadas, de que se puede ser optimista.

Así lo evidencian operaciones de carry trade que realizan inversionistas extranjeros en la región, en particular en Chile y Brasil. Estos movimientos son inversiones de capital que salen de zonas con tasas bajas, como Europa, y llegan a países emergentes donde pueda haber tasas más altas que generen ganancias en el corto plazo.

Según cifras de Banco Central (BC), desde el 22 de agosto pasado se han invertido US$ 3.800 millones en operaciones de carry trade por parte de no residentes en Chile. Esto implica un claro cambio de tendencia respecto de lo que vino ocurriendo hasta julio pasado, en que se vieron salidas de estas operaciones por hasta US$ 14.000 millones.

Esto coincide con la apreciación del peso —que no ha sido seguida por una recuperación del cobre— y revela una disminución de la aversión al riesgo, particularmente desde inicios de septiembre, lo cual —sumado al atractivo nivel de las tasas locales— eleva el interés por traer capitales foráneos.

En el llamado carry trade, los inversores compran monedas de alto rendimiento con dinero tomado a crédito en países con tasas de interés bajas. El riesgo es que la moneda adversa experimente cambios o que una mayor volatilidad elimine las ganancias generadas por la diferencia de tasas de interés.

A juicio del economista jefe de BBVA, Jorge Selaive, esto coincide además con una visión más benevolente respecto del nivel de desaceleración de las economías emergentes.

En Brasil por ejemplo, las estadísticas proporcionadas por BM&F para "open interest" de no residentes indican un fenómeno similar que habría ayudado a que la intervención cambiara reciente resultara algo más exitosa que las experiencias anteriores, señala el experto.

La evidencia de las operaciones de carry trade podrían terminar por ratificar la posibilidad de que el Banco Central no redujere la Tasa de Política Monetaria (TPM) en las próximas reuniones.

La semana pasada de hecho, el consejo del BC decidió mantener la tasa en 5% anual y en su comunicado confirmó que las perspectivas no son tan negativas a nivel internacional. “En el ámbito externo, las condiciones financieras globales no registran cambios significativos respecto de un mes atrás, pero se mantiene una alta volatilidad ante la expectativa de retiro parcial del estímulo monetario en Estados Unidos y las vulnerabilidades financieras en algunas economías emergentes y otras de la periferia europea. Los antecedentes conocidos recientemente son coherentes con la perspectiva  de recuperación gradual de Estados Unidos, mientras diversos indicadores para China muestran que no habría continuado su desaceleración en los últimos meses. Los precios de materias primas no registraron una tendencia marcada en los mercados internacionales, aunque destaca la alta variabilidad exhibida por el precio del petróleo ante las tensiones geopolíticas en Medio Oriente”, dijo el BC.

A nivel local, dijo el Central, “los antecedentes recientes de actividad y demanda conservan el patrón de meses anteriores: un crecimiento moderado de la producción y un dinamismo del consumo privado”, además de recalcar que la inflación total sigue dentro del rango de tolerancia, mientras que las medidas subyacentes continúan en valores cercanos a 1 % anual con expectativas en torno a la meta en el horizonte de política.

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