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¿Una Reforma para Fortalecer la Educación Técnico Profesional?

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Leandro Sepúlveda
Por : Leandro Sepúlveda Investigador del CIDE Facultad de Educación Universidad Alberto Hurtado
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Recientemente el Ministerio de Educación dio a conocer una reforma destinada a  fortalecer la educación media técnico profesional (EMTP) en nuestro país. En breve, esta consiste en (a) la actualización de la malla de especialidades actualmente vigente, eliminando algunas especialidades y creando otras en función de las transformaciones y requerimientos actuales del mercado del trabajo y los desafíos del mundo productivo y (b) la modificación de la propuesta curricular actual, disminuyendo las horas de formación diferenciada y aumentando las de formación general, particularmente en las asignaturas de lenguaje, matemáticas e inglés.

Sobre la primera medida es difícil sostener una opinión disidente. La reforma curricular de fines de los años 90 (la más importante del sector en los últimos 30 años) estableció la necesidad de una revisión permanente de la oferta formativa, los sectores considerados y el perfil de cada especialidad; los propios actores del sistema han regulado esta oferta, resultando evidente desde hace algún tiempo la necesidad de reducción de algunos sectores o la fusión de especialidades en consideración a la disminución de la demanda laboral de los egresados. Desde este punto de vista, más que una reforma, la actualización constante de la oferta formativa es una exigencia indispensable para un sistema formativo que se realiza de cara  a las demandas del mundo del productivo.

Sin embargo, la modificación curricular merecería una mayor discusión. Para fundamentar esta decisión se ha señalado, entre otras cosas, que más horas de formación general permiten potenciar “las habilidades blandas, como son el manejo de comunicación oral y escrita y el trabajo en equipo, todas competencias que aumentan la posibilidad de emplearse” (entrevista a la Directora de la Unidad de Currículum del MINEDUC, LA Tercera 27 de mayo de 2013).

[cita]Los estudios recientes sobre la EMTP en Chile señalan que la desvinculación entre la formación general y la formación diferenciada constituye uno de los principales nudos problemáticos de este modelo educativo. Para avanzar en su fortalecimiento, la reorganización de las horas destinadas a uno y otro ámbito, resulta una estrategia claramente limitada si no va acompañada de la definición de un modelo y estrategias pedagógicas necesarias para alcanzar una real articulación de la oferta formativa técnica destinada a nuestros estudiantes en la enseñanza media. [/cita]

Este argumento puede llevar a equívocos si lo que se quiere decir es que la formación general y la formación de especialidad o diferenciada, constituyen dos vías paralelas que no se encontrarían en la síntesis de la experiencia educativa de los estudiantes EMTP (una destinada al fortalecimiento de competencias blandas y otra al desarrollo de, suponemos, competencias duras).

A diferencia de esto, y como lo evidencia el propio marco curricular vigente de este modelo de enseñanza, la articulación de ambos niveles formativos constituye el principal desafío de una educación técnica de calidad. Desde este punto de vista, los estudiantes de educación técnico profesional deben desarrollar competencias adecuadas de comunicación y pensamiento lógico en tanto el propio desarrollo de su formación al interior de cada especialidad. Lo racional parecería ser el fortalecimiento del aprendizaje en el marco de la formación diferenciada (del modo como, por ejemplo, los estudiantes de alimentación colectiva deberían aprender de proporciones, o los estudiantes de especialidades de construcción aprenden de cálculo o aquellos que estudian la especialidad de ventas, la comunicación con potenciales clientes) y no profundizar en un modelo que separa y distingue dos tipos de aprendizaje diferenciado.

Los estudios recientes sobre la EMTP en Chile señalan que la desvinculación entre la formación general y la formación diferenciada constituye uno de los principales nudos problemáticos de este modelo educativo. Para avanzar en su fortalecimiento, la reorganización de las horas destinadas a uno y otro ámbito, resulta una estrategia claramente limitada si no va acompañada de la definición de un modelo y estrategias pedagógicas necesarias para alcanzar una real articulación de la oferta formativa técnica destinada a nuestros estudiantes en la enseñanza media.

De este modo, la implementación de una reforma al interior de la EMTP obliga a profundizar en estos y otros aspectos considerando, en todo momento, la incidencia sistémica de las medidas y la importancia de avanzar de manera consistente con miradas de largo plazo. La actual reforma de la EMTP propuesta por MINEDUC no parece estar a la altura de ese desafío.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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