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Codelco: ¿República independiente?

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Ninguno de esos 220 ejecutivos nombrados por el señor Keller, salvo dos casos, son cercanos al actual gobierno. Más grave aún es el hecho de que este aumento desmesurado de ejecutivos corresponde a las áreas blandas y en su gran mayoría pertenecen a la acromegálica Casa Matriz. El costo asociado a esta proliferación de ejecutivos es de varios millones de dólares anuales, lo que contradice el discurso de ahorros y ajustes de los costos laborales.


Llama la atención cómo las autoridades de Codelco provenientes del gobierno anterior se mueven en las aguas nuevas del acontecer político.

Codelco, si bien en lo grueso mantiene sus características jurídicas genéricas fijadas por el D.L. 1.350, a partir del año 2009 experimentó un importante cambio en lo que dice relación con su Gobierno Corporativo y las competencias del mismo, de acuerdo a la Ley Nº 20.392 de noviembre de ese año.

Cambió la forma de designación de su directorio y, junto con ello, las facultades que ese directorio tiene respecto de importantes materias de administración, entre otras, la facultad de designar o remover al Presidente Ejecutivo de la misma, la que hasta la dictación de la nueva ley era de competencia del o la Presidenta de la República.

También, por cierto, hay otros elementos interesantes y todos tendientes a dotar a esta empresa del Estado de una capacidad de conducción y acción lo más cercana posible a las flexibilidades y obligaciones establecidas para las Sociedades Anónimas, sin afectar en lo absoluto la característica esencial de la misma. Esto es ser una empresa ciento por ciento estatal, y sin que se transforme en propiedad corporativa de quienes la dirigen.

El actual directorio lo conforman nueve miembros. Tres de ellos, los señores Jofré, Porcile y Ossa, de designación libre y directa del Presidente de la República, siendo el señor Jofré quien ejerce el cargo de presidente del directorio; cuatro directores, los señores Tagle, Lima, Büchi y Tomic, son también designados por el Presidente de la República, pero provienen de ternas elaboradas por el Consejo de la Alta Dirección Pública; finalmente, también designados por el Presidente de la República, integran el directorio dos trabajadores: un representante de la Federación de Trabajadores del Cobre y un representante de los trabajadores reunidos en FESUC y ANSCO. Todos duran, desde su designación, cuatro años en el cargo.

[cita]Ninguno de esos 220 ejecutivos nombrados por el señor Keller, salvo dos casos, son cercanos al actual gobierno. Más grave aún es el hecho de que este aumento desmesurado de ejecutivos corresponde a las áreas blandas y en su gran mayoría pertenecen a la acromegálica Casa Matriz. El costo asociado a esta proliferación de ejecutivos es de varios millones de dólares anuales, lo que contradice el discurso de ahorros y ajustes de los costos laborales.[/cita]

Como es fácil deducir, el Presidente de la República, bajo esta forma, garantiza que la gestión y desarrollo de la empresa sea conducida por alguien que represente la visión del gobierno y pueda, en el marco de las obligaciones y limitaciones establecidas en la ley, materializar lo que han sido sus propuestas al respecto. Normalmente, además, el Presidente Ejecutivo de Codelco, es una persona de exclusiva confianza del Primer Mandatario.

El cambio de directorio se prevé para el día 11 de mayo, fecha en que vence el mandato de los tres directores de directa y libre designación de la Presidenta de la República.

No obstante ello, existen señales ambiguas que llaman la atención respecto del futuro de las autoridades corporativas.

El actual Presidente Ejecutivo Tomás Keller L., es un hombre de confianza del ex Presidente Piñera y del actual directorio, mayoritariamente proclive al sector político que representa a la derecha, y ha operado para consolidar un poder político burocrático al interior de la misma.

Es evidente que la constitución del directorio de una empresa que tiene un Gobierno Corporativo con un mandato expreso para velar por políticas de largo plazo, no puede estar sujeto a los vaivenes de la política contingente, más aún cuando es de propiedad ciento por ciento estatal. Sin embargo, tampoco se puede ignorar que Codelco Chile representa parte importante de los ingresos del Estado y financia parte sustantiva de las políticas sociales del gobierno de turno y requiere, entonces, la máxima sintonía y confianza con este en materia de administración. En términos simples, Codelco Chile es sustento importante del presupuesto anual de la Nación y, como tal, su gestión y quien la dirige no son indiferentes a la administración en ejercicio.

Una empresa con esas características, cuyo Gobierno Corporativo no sintonice con las políticas económicas y sociales del Gobierno, puede transformarse en un escollo difícil de superar e implicar retardos o incumplimiento de los programas sociales ofrecidos al país.

De ahí que las decisiones del Presidente Ejecutivo de la Corporación, don Tomás Keller L., relacionadas con las políticas de personal, van en la línea directamente contraria al sentido de las cosas.

Hasta el año 2010, la  Plana Ejecutiva de Codelco era de 200 ejecutivos o Roles E, en las distintas Divisiones de la Corporación. Desde al año 2010 al año 2013, se han retirado, por diversas razones, en su mayor parte políticas, 150 Ejecutivos o Roles E. El año 2014, existen 275 ejecutivos o Roles E; es decir, 75 ejecutivos más que el año 2010. En síntesis, durante este Gobierno Corporativo y bajo la Presidencia Ejecutiva de don Tomás Keller L., se han nombrado 225 ejecutivos, Roles E, que resultan del reemplazo de los 150 ejecutivos que se han ido entre el 2010 y el 2013, más el aumento de 70 ejecutivos, experimentado por la plantilla en el mismo periodo.

Ninguno de esos 220 ejecutivos nombrados por el señor Keller, salvo dos casos, son cercanos al actual gobierno. Más grave aún es el hecho de que este aumento desmesurado de ejecutivos corresponde a las áreas blandas y en su gran mayoría pertenecen a la acromegálica Casa Matriz. El costo asociado a esta proliferación de ejecutivos es de varios millones de dólares anuales, lo que contradice el discurso de ahorros y ajustes de los costos laborales.

Como contrapartida, ha designado a un Vicepresidente Corporativo cercano o militante de la Nueva Mayoría y al Consejero Jurídico Corporativo de esa misma tendencia, lo que se ha interpretado como un gesto de equilibrar con el Gobierno que asume y así enmascarar la verdadera invasión de la derecha en los ámbitos ejecutivos y de personal de la Corporación. Naturalmente, todo sin consulta a las nuevas autoridades.

Se suma a este comportamiento, un hecho de reciente ocurrencia. Codelco tiene un Directorio Corporativo de Salud que reúne a todas las Isapres de la Corporación y que son aquellas que les entregan o administran los Planes de Salud que ella ha comprometido con sus trabajadores en los Convenios o Contratos Colectivos de Trabajo.

De acuerdo a la realidad jurídica de cada una de estas Isapres, periódicamente corresponde designar a sus Directores. A casi un mes de que cambie el directorio de la Corporación, el señor Keller ha ratificado en sus cargos a todos aquellos que lo han acompañado en los últimos cuatro años, entre ellos a amigos del ex Presidente Piñera, que lo acompañaron en su despedida en Tantauco.

Todo lo relatado va acompañado de una fuerte campaña comunicacional, especialmente a través de El Mercurio, para mantener a Tomas Keller en la Presidencia Ejecutiva de Codelco o, eventualmente, en caso de fallar, influir en las nominaciones de la Presidenta Bachelet.

Todo ello hace pensar que Codelco Chile no habita la realidad nacional o simplemente la ignora, viviendo prebendas corporativas que la hacen aparecer como una República independiente que no debe rendir cuentas a nadie. Y, sorprendentemente, sin reacciones de nadie.

 

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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