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Las ventajas de contar con un rebelde corporativo en el equipo

por 26 septiembre, 2015

"Estoy convencido que al tratar de reprimir la rebeldía de algunas personas, también se puede estar reprimiendo la innovación en la organización. Por eso, se debe administrar muy bien a estas personas ya que pueden ayudarnos mucho a nivel organizacional o generar un efecto contrario".
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Compartir un equipo de trabajo en el cual hay personalidades difíciles, como los denominamos “rebeldes” que no prestan atención a las reglas o a los jefes, o los que no cumplen con los horarios, al que le gusta hablar fuerte y llamar la atención, puede convertirse en un desafío para la organización. Por tal razón, la gestión de estas personas debe manejarse de forma inteligente.

Siendo líder de un grupo o como simple empleado que responde a un jefe, todos debemos trabajar en equipo, tanto con nuestros compañeros “buena onda” como con aquellos rebeldes en sus tareas y formas de trabajar. Seguramente les haya tocado compartir en las distintas pegas con algún compañero rebelde, pero siempre la primera percepción que uno tiene sobre esto claramente no es la mejor, pero pensando desde la visión organizacional… ¿es realmente así?

Vale aclarar que el ser rebelde no significa ser negativo, el buen rebelde corporativo puede ser un gran creativo, el cual genera propuestas desafiantes. Distinto es el que reclama y se queja por todo, por lo que aquí podemos señalar que tenemos dos tipos de rebeles.

Como líderes debemos escuchar las propuestas de los rebeldes corporativos, pero ponerles reglas definidas y metas claras, lo que achicará la brecha de rebeldía. Sin duda, estos arquetipos agregan un gran valor a las compañías siempre y cuando sus características sean bien explotadas, con una clara responsabilidad de sus líderes.

Estoy convencido que al tratar de reprimir la rebeldía de algunas personas, también se puede estar reprimiendo la innovación en la organización. Por eso, se debe administrar muy bien a estas personas ya que pueden ayudarnos mucho a nivel organizacional o generar un efecto contrario.

Como señalé, hay varios factores a tener en cuenta cuando contamos con un rebelde corporativo en nuestra organización. Algunos de los que debemos considerar para no cometer errores con la gestión de éstos son identificar si tenemos algún en el equipo y qué tipo es; poner al líder adecuado para administrar efectivamente a la persona; entregar reglas claras; encausar los comportamientos; integrar ideas y formas de trabajo, evaluar constantemente el desempeño y dar el feedback; y finalmente, ganarse el respeto y la admiración. Sin duda, ignorar a un empleado con estas características es la peor alternativa.

Otro punto a tener en cuenta está basado en la relación con sus compañeros, ya que es fundamental la sinergia que debe existir con el resto del equipo. Claro está que el rebelde podría trabajar mano a mano con una persona muy tímida para complementar sus fortalezas y debilidades individuales. Y por otro lado, es fundamental tener una estrategia establecida.

En todo grupo de trabajo tendremos muchas personalidades: el rebelde, el introvertido, el intelectual, el generador de relaciones, el motivador, el estratega, entre otros. Pero lo que está claro, es entender que cada persona es distinta y única en el mundo, por lo cual sea la característica que tenga, debe estar administrada de la mejor forma, tanto individual como con el resto del equipo.

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